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Con los murales, el barrio Santa Rita cobró vida

De esta forma motivan a los chicos y grandes a colorear y a cuidar la limpieza de los muros.

 

El arte urbano materializado en murales viene ganando terreno en el barrio Santa Rita. El uso de las superficies más vistas de los departamentos y comercios, como una manera de expresar un contenido ideológico o destacar los lugares y figuras importantes de la ciudad, generó un gran cambio visual y estético en el distrito, que a través de una invasión de colores, diseños y creaciones artísticas, lograron motivar a los chicos y grandes a formar parte del trabajo y a cuidar la limpieza de los paredones.

La movida comenzó el año pasado a través de un taller social que lleva adelante el Municipio y colorearon las paredes que daban vista al playón deportivo. Para esta nueva campaña, los artistas tuvieron la idea de crear una especie de “paseo cultural”, utilizando la planta baja de los inmuebles como escenario, con el fin de evitar que la zona se vea oscura y sucia.

“Son pequeños detalles que hacen una gran diferencia. Reemplazaron un sitio que nunca veíamos limpio, por lo que ahora es una imagen que nos representa a todos”, destacó María Díaz, una empleada de la escuela “Tomás Jofré”, mientras observaba el mural de los guitarreros y pioneros de la Calle Angosta, Alfonso y Zabala, ubicado en la esquina de Esteban Agüero y Tucumán.

Con ese impulso de creatividad e inclusión, lograron convencer a los comerciantes y propietarios de poder intervenir en sus inmuebles para seguir embelleciendo el espacio. “Al principio nos costó que confiaran, porque no sabían cómo iba a quedar, pero de a poco se fueron animando y eso nos pone felices, porque además de hacer lo que nos gusta vemos que el barrio está cada día más lindo”, expresó Luciana Demo, una de las protagonistas de la transformación.

La joven, junto con su pareja, Federico Ozan, acaban de finalizar la última creación que sumó el distrito, y está basada en un homenaje por los derechos de la mujer, con la frase “Resistimos porque el mundo tiene cura”, y fue exhibida el 8 de marzo. “Era algo que teníamos en mente y finalmente lo pudimos hacer. Es una manera de expresar el apoyo por todo lo que hace el movimiento feminista”, dijo Demo. “La idea es seguir creando y enseñándoles a los chicos sobre el arte y a cuidar estos atractivos”, agregó Federico.

El playón deportivo es el corazón de los colores, allí comenzó la historia y donde están los murales más antiguos. Mónica Villegas, una vecina, contó que le hace muy bien salir de su casa o abrir la ventana y ver un círculo cultural creado por los propios habitantes de la zona. “Nunca pensé que íbamos a ver tan lindo nuestro barrio. Me emociona ver a los niños pintar y cuidar lo que es de ellos. Este es el camino para que crezcan sanos y sean buenas personas”, destacó.

La movida muralista transita el segundo año y no se toma descanso. Carlos Ríos, quien lleva produciendo casi diez dibujos, aseguró que crecen día tras día, y que la felicidad de la gente es su motivación. “Ahora nuestro trabajo es más valorado y me siento orgulloso de poder enseñarles a los más chicos”, señaló el artista, quien adelantó que su próxima obra será sobre el antiguo Puente de Madera.

Marcela Vecino, quien está a cargo del taller social, valoró el esfuerzo y la dedicación de los artistas y también el de la gente del barrio. “Esto comenzó siendo una actividad social de uno o dos días, y ahora se convirtió en un atractivo para la ciudad. Hay que destacar a los jóvenes por cómo los cuidan, porque se sienten parte de esto”, remarcó la responsable, quien luego avisó que “no pensamos dejar de pintar”.

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Con los murales, el barrio Santa Rita cobró vida

De esta forma motivan a los chicos y grandes a colorear y a cuidar la limpieza de los muros.

Federico y Luciana, junto a su hijo Amaru, se lucieron con su obra en el monoblock 56.

 

El arte urbano materializado en murales viene ganando terreno en el barrio Santa Rita. El uso de las superficies más vistas de los departamentos y comercios, como una manera de expresar un contenido ideológico o destacar los lugares y figuras importantes de la ciudad, generó un gran cambio visual y estético en el distrito, que a través de una invasión de colores, diseños y creaciones artísticas, lograron motivar a los chicos y grandes a formar parte del trabajo y a cuidar la limpieza de los paredones.

La movida comenzó el año pasado a través de un taller social que lleva adelante el Municipio y colorearon las paredes que daban vista al playón deportivo. Para esta nueva campaña, los artistas tuvieron la idea de crear una especie de “paseo cultural”, utilizando la planta baja de los inmuebles como escenario, con el fin de evitar que la zona se vea oscura y sucia.

“Son pequeños detalles que hacen una gran diferencia. Reemplazaron un sitio que nunca veíamos limpio, por lo que ahora es una imagen que nos representa a todos”, destacó María Díaz, una empleada de la escuela “Tomás Jofré”, mientras observaba el mural de los guitarreros y pioneros de la Calle Angosta, Alfonso y Zabala, ubicado en la esquina de Esteban Agüero y Tucumán.

Con ese impulso de creatividad e inclusión, lograron convencer a los comerciantes y propietarios de poder intervenir en sus inmuebles para seguir embelleciendo el espacio. “Al principio nos costó que confiaran, porque no sabían cómo iba a quedar, pero de a poco se fueron animando y eso nos pone felices, porque además de hacer lo que nos gusta vemos que el barrio está cada día más lindo”, expresó Luciana Demo, una de las protagonistas de la transformación.

La joven, junto con su pareja, Federico Ozan, acaban de finalizar la última creación que sumó el distrito, y está basada en un homenaje por los derechos de la mujer, con la frase “Resistimos porque el mundo tiene cura”, y fue exhibida el 8 de marzo. “Era algo que teníamos en mente y finalmente lo pudimos hacer. Es una manera de expresar el apoyo por todo lo que hace el movimiento feminista”, dijo Demo. “La idea es seguir creando y enseñándoles a los chicos sobre el arte y a cuidar estos atractivos”, agregó Federico.

El playón deportivo es el corazón de los colores, allí comenzó la historia y donde están los murales más antiguos. Mónica Villegas, una vecina, contó que le hace muy bien salir de su casa o abrir la ventana y ver un círculo cultural creado por los propios habitantes de la zona. “Nunca pensé que íbamos a ver tan lindo nuestro barrio. Me emociona ver a los niños pintar y cuidar lo que es de ellos. Este es el camino para que crezcan sanos y sean buenas personas”, destacó.

La movida muralista transita el segundo año y no se toma descanso. Carlos Ríos, quien lleva produciendo casi diez dibujos, aseguró que crecen día tras día, y que la felicidad de la gente es su motivación. “Ahora nuestro trabajo es más valorado y me siento orgulloso de poder enseñarles a los más chicos”, señaló el artista, quien adelantó que su próxima obra será sobre el antiguo Puente de Madera.

Marcela Vecino, quien está a cargo del taller social, valoró el esfuerzo y la dedicación de los artistas y también el de la gente del barrio. “Esto comenzó siendo una actividad social de uno o dos días, y ahora se convirtió en un atractivo para la ciudad. Hay que destacar a los jóvenes por cómo los cuidan, porque se sienten parte de esto”, remarcó la responsable, quien luego avisó que “no pensamos dejar de pintar”.

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