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Un puntano vivió muy de cerca el incendio de Notre Dame

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Un puntano vivió muy de cerca el incendio de Notre Dame

Marcelo Crespo viajó con su esposa. Este lunes pasó por la Catedral, pero no ingresó. La tristeza golpea a los franceses.

“Hay una gran tristeza entre los parisinos, mucho pesar. Los veo muy golpeados. Nadie habla de otra cosa aquí”, cuenta desde el otro lado de la línea Marcelo Crespo, el puntano que vivió muy de cerca el incendio en la catedral de Notre Dame, en el corazón de la capital francesa y que hizo un alto en sus paseos para atender a El Diario de la República.

El empresario está en París junto a su esposa Cecilia, en unas vacaciones que son el esperado festejo por el cumpleaños de él.  Este lunes, junto a otro grupo de turistas sudamericanos, salieron a recorrer la ciudad y pasó por la mítica catedral, que lucía bella como siempre. Fue en la mañana de un día soleado, casi primaveral. 

 

 

En las inmediaciones de Notre Dame habían largas filas a la espera de ingresar, mientras chicos de escuelas primaria intentaban dibujar la fachada de la tradicional iglesia. Para evitar la espera, Marcelo y Cecilia decidieron dar otro paseo y volver más tarde por el histórico edificio. No sabían lo que ocurriría horas después.

“Pasamos y sacamos fotos. Pero como había mucha gente optamos por ir a otro lado, navegar por el Sena y regresar más tarde. Igualmente, algunos compañeros de grupo se quedaron. Ellos luego nos contaron que durante su excursión se cortó la luz en tres ocasiones. Eso fue antes del incendio. Este martes, después del fuego, aquí muchos manejan esa falla como hipótesis del inicio de las llamas”, expresó Crespo.

 

 

“En el paseo por el Sena vimos la catedral de costado. Se veía hermosa y notamos que estaban haciendo trabajos de refacción. Jamás imaginamos lo que ocurriría después. Acá le gente está como en shock. Nadie habla de otro tema. Hay mucha tristeza entre los parisinos. Sin dudas era un emblema de la ciudad y de su país muy querido por todos. Es un día muy triste en París”, remarcó el puntano.  

Cuando se desató el siniestro, el sonido de las sirenas copó la ciudad. De inmediato las fuerzas de seguridad cerraron todos los pasos cercanos a la zona de Notre Dame, pero igualmente miles de personas se acercaron para ver, estupefactos, cómo se quemaba uno de los grandes íconos franceses.

 

 

“Fue  impresionante la cantidad de gente que se reunió en las cercanías y también la emoción que se sentía en el lugar. Se cerraron las bocas del Metro y hubo que caminar para acercarse. Era un silencio tremendo, lo único que se escuchaba eran sirenas. Me impactó cómo la gente rezaba el Ave María y también cantaban. Todos, llorando, pedían por la catedral”, contó el villamercedino que ya prepara las valijas para partir hacia Lyon y luego  a Roma antes de regresar a Argentina.

“Tuve la oportunidad de sacar unas fotos al mediodía, cuando nada pasaba por la catedral. Y a las 20 volvimos y sacamos fotos con Notre Dame envuelta en fuego. Los dos contrastes quedarán en la historia, pero son tristes. Este martes es un día gris y llovizna bastante. Está a tono con la gran tristeza que sienten los franceses”, consideró Crespo.

 

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Un puntano vivió muy de cerca el incendio de Notre Dame

Marcelo Crespo viajó con su esposa. Este lunes pasó por la Catedral, pero no ingresó. La tristeza golpea a los franceses.

Selfie. Marcelo Crespo con su esposa Cecilia, en una foto tomada este lunes por la mañana. Horas después se desataría el incendio.

“Hay una gran tristeza entre los parisinos, mucho pesar. Los veo muy golpeados. Nadie habla de otra cosa aquí”, cuenta desde el otro lado de la línea Marcelo Crespo, el puntano que vivió muy de cerca el incendio en la catedral de Notre Dame, en el corazón de la capital francesa y que hizo un alto en sus paseos para atender a El Diario de la República.

El empresario está en París junto a su esposa Cecilia, en unas vacaciones que son el esperado festejo por el cumpleaños de él.  Este lunes, junto a otro grupo de turistas sudamericanos, salieron a recorrer la ciudad y pasó por la mítica catedral, que lucía bella como siempre. Fue en la mañana de un día soleado, casi primaveral. 

 

 

En las inmediaciones de Notre Dame habían largas filas a la espera de ingresar, mientras chicos de escuelas primaria intentaban dibujar la fachada de la tradicional iglesia. Para evitar la espera, Marcelo y Cecilia decidieron dar otro paseo y volver más tarde por el histórico edificio. No sabían lo que ocurriría horas después.

“Pasamos y sacamos fotos. Pero como había mucha gente optamos por ir a otro lado, navegar por el Sena y regresar más tarde. Igualmente, algunos compañeros de grupo se quedaron. Ellos luego nos contaron que durante su excursión se cortó la luz en tres ocasiones. Eso fue antes del incendio. Este martes, después del fuego, aquí muchos manejan esa falla como hipótesis del inicio de las llamas”, expresó Crespo.

 

 

“En el paseo por el Sena vimos la catedral de costado. Se veía hermosa y notamos que estaban haciendo trabajos de refacción. Jamás imaginamos lo que ocurriría después. Acá le gente está como en shock. Nadie habla de otro tema. Hay mucha tristeza entre los parisinos. Sin dudas era un emblema de la ciudad y de su país muy querido por todos. Es un día muy triste en París”, remarcó el puntano.  

Cuando se desató el siniestro, el sonido de las sirenas copó la ciudad. De inmediato las fuerzas de seguridad cerraron todos los pasos cercanos a la zona de Notre Dame, pero igualmente miles de personas se acercaron para ver, estupefactos, cómo se quemaba uno de los grandes íconos franceses.

 

 

“Fue  impresionante la cantidad de gente que se reunió en las cercanías y también la emoción que se sentía en el lugar. Se cerraron las bocas del Metro y hubo que caminar para acercarse. Era un silencio tremendo, lo único que se escuchaba eran sirenas. Me impactó cómo la gente rezaba el Ave María y también cantaban. Todos, llorando, pedían por la catedral”, contó el villamercedino que ya prepara las valijas para partir hacia Lyon y luego  a Roma antes de regresar a Argentina.

“Tuve la oportunidad de sacar unas fotos al mediodía, cuando nada pasaba por la catedral. Y a las 20 volvimos y sacamos fotos con Notre Dame envuelta en fuego. Los dos contrastes quedarán en la historia, pero son tristes. Este martes es un día gris y llovizna bastante. Está a tono con la gran tristeza que sienten los franceses”, consideró Crespo.

 

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