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La sirena que regresó al agua para bañarse en oro

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La sirena que regresó al agua para bañarse en oro

Analía Carrara

Acaba de ganar seis medallas doradas en el Campeonato Argentino Master. Por dos décadas dejó la competencia y volvió con todo. Apunta al Sudamericano en Paraguay. 

Creció bajo el agua, en la pileta del Club Atlético River Plate y a los 5 años ya estaba federada para competir. Hasta los 18 Cynthia Grometbauer, defendió los colores del “Millonario”, Ciudad y Ferrocarril Oeste. Llegó a codearse con las mejores nadadoras del país en primera división. Pero un día, cuando el trabajo y la universidad entraron en su rutina, dijo basta. Decidió salir de la pileta y cerrar la puerta, como quien avanza sin mirar atrás. La bonaerense creyó que había dicho adiós para siempre. “A los 18 dejé porque me había cansado. Además empecé a estudiar en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y tenía que trabajar. No podía vivir de la natación. Para hacerlo tenés que estar en un nivel muy arriba, pero es complicado”, recordó Cynthia.

No era un adiós, si no un hasta luego. Veinte años después, ya instalada con su familia en San Luis, la sirena regresó a su hábitat natural. “Volví a nadar a los 38. Estuve bastante tiempo sin querer tocar el agua. Después, cuando vinimos a vivir acá, busqué qué (deporte) hacer. Empecé para despejarme, vi el agua y no pude resistirme: volví a competir”. La nadadora de 42 años representa actualmente al equipo Master de El Área Club. Acaba de ganar seis medallas de oro en el Campeonato Argentino realizado en el Cenard. Mezcla de humildad, disciplina y coraje, a Cynthia le incomodan los aplausos exagerados. “Este es mi cable a tierra. Mi psicólogo. El día que no puedo venir a nadar no me siento bien. Es parte de mi vida y me encanta”, aseguró. 

Aunque evita contar sus preseas tiene muchas. A las seis doradas  (100, 200, 400 y 800 metros libre, 100 metros mariposa y 200 metros combinados), conseguidas a principios de abril -en la categoría 40 a 44 años- durante el Argentino de Master, suma otras dos en el Torneo de aguas abiertas realizado en San Juan. Salió segunda en la general y primera en su categoría. 

El 1º de marzo la halló en Puerto Madryn, representando a San Luis en los Juegos Nacionales de Playa. “Nadé cinco kilómetros con el traje y quedé sexta. Eramos 22, una por provincia. La otras nadadoras tenían un promedio de 20 años”, revivió. Y contó que fue convocada porque el año pasado obtuvo el segundo puesto en la clasificación general del 15º Cruce de la Florida en los 3.000 metros femenino y el primero en su categoría. La líder de la general fue Rosa Mulet, una adolescente sanjuanina. 

“Entreno mucho. Pileta todos los días y complemento con gimnasio dos veces por semana. Nado entre 4 mil y 6 mil metros diarios”, detalló sobre su rutina. 

Perseverancia, disciplina y concentración son los pilares de la deportista. “En los entrenamientos tenés que salir agotada y dejar todo para que te sirva. A veces estoy cansada. Pero llego a la pileta, dejo todos los problemas y el cansancio afuera”, recalcó la mujer del apellido con origen checoslovaco. 

Otro de los pilares de Cynthia es la alimentación saludable. Se mantiene entre 61 y 62 kilos para sentirse “liviana” y que no le pesen mucho “las piernas en el agua”. 

 

La mente en el Sudamericano

“Mi próximo objetivo es el Campeonato Sudamericano de Natación Master en Asunción (Paraguay). Es del 12 al 17 de noviembre pero ya estoy entrenando. La preparación es muy larga, lleva mucho tiempo”, dijo Grometbauer. 

Tiene un techo alto para defender. Por eso calibra la mira rumbo a Paraguay. El año pasado, en el Sudamericano realizado en Argentina, ganó seis medallas de plata, una por cada prueba en la que compitió: 200 y 400 metros combinados, 200, 400 y 800 metros libre, y 200 metros mariposa.

Este último estilo (mariposa) es justamente su favorito. También le gustan las pruebas para fondistas. 

La misma libertad que siente en el agua intenta brindarles a sus pacientes. Cynthia es terapista ocupacional y trabaja en “la autonomía de las personas para que logren la mayor independencia posible en las actividades diarias”. Enseña técnicas para vestirse, bañarse o aumentar la movilidad a pacientes con autismo, hemiplejia, problemas psiquiátricos. 

“El agua es mi mundo, me desestresa. Compito para bajar mis marcas, para superarme. Corro contra mi sombra. Eso es más importante que ganar medallas”, reflexionó. Cynthia parece vivir en el límite que está entre la tierra y el mar, los pulmones y las branquias. Es una sirena que un día abandonó el nado y, tras dos décadas, volvió para bañarse en oro. 
 

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La sirena que regresó al agua para bañarse en oro

Acaba de ganar seis medallas doradas en el Campeonato Argentino Master. Por dos décadas dejó la competencia y volvió con todo. Apunta al Sudamericano en Paraguay. 

Entrena todos los días en la pileta y dos veces por semana en el gimnasio del club El Área. Fotos: Marianela Sánchez.

Creció bajo el agua, en la pileta del Club Atlético River Plate y a los 5 años ya estaba federada para competir. Hasta los 18 Cynthia Grometbauer, defendió los colores del “Millonario”, Ciudad y Ferrocarril Oeste. Llegó a codearse con las mejores nadadoras del país en primera división. Pero un día, cuando el trabajo y la universidad entraron en su rutina, dijo basta. Decidió salir de la pileta y cerrar la puerta, como quien avanza sin mirar atrás. La bonaerense creyó que había dicho adiós para siempre. “A los 18 dejé porque me había cansado. Además empecé a estudiar en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y tenía que trabajar. No podía vivir de la natación. Para hacerlo tenés que estar en un nivel muy arriba, pero es complicado”, recordó Cynthia.

No era un adiós, si no un hasta luego. Veinte años después, ya instalada con su familia en San Luis, la sirena regresó a su hábitat natural. “Volví a nadar a los 38. Estuve bastante tiempo sin querer tocar el agua. Después, cuando vinimos a vivir acá, busqué qué (deporte) hacer. Empecé para despejarme, vi el agua y no pude resistirme: volví a competir”. La nadadora de 42 años representa actualmente al equipo Master de El Área Club. Acaba de ganar seis medallas de oro en el Campeonato Argentino realizado en el Cenard. Mezcla de humildad, disciplina y coraje, a Cynthia le incomodan los aplausos exagerados. “Este es mi cable a tierra. Mi psicólogo. El día que no puedo venir a nadar no me siento bien. Es parte de mi vida y me encanta”, aseguró. 

Aunque evita contar sus preseas tiene muchas. A las seis doradas  (100, 200, 400 y 800 metros libre, 100 metros mariposa y 200 metros combinados), conseguidas a principios de abril -en la categoría 40 a 44 años- durante el Argentino de Master, suma otras dos en el Torneo de aguas abiertas realizado en San Juan. Salió segunda en la general y primera en su categoría. 

El 1º de marzo la halló en Puerto Madryn, representando a San Luis en los Juegos Nacionales de Playa. “Nadé cinco kilómetros con el traje y quedé sexta. Eramos 22, una por provincia. La otras nadadoras tenían un promedio de 20 años”, revivió. Y contó que fue convocada porque el año pasado obtuvo el segundo puesto en la clasificación general del 15º Cruce de la Florida en los 3.000 metros femenino y el primero en su categoría. La líder de la general fue Rosa Mulet, una adolescente sanjuanina. 

“Entreno mucho. Pileta todos los días y complemento con gimnasio dos veces por semana. Nado entre 4 mil y 6 mil metros diarios”, detalló sobre su rutina. 

Perseverancia, disciplina y concentración son los pilares de la deportista. “En los entrenamientos tenés que salir agotada y dejar todo para que te sirva. A veces estoy cansada. Pero llego a la pileta, dejo todos los problemas y el cansancio afuera”, recalcó la mujer del apellido con origen checoslovaco. 

Otro de los pilares de Cynthia es la alimentación saludable. Se mantiene entre 61 y 62 kilos para sentirse “liviana” y que no le pesen mucho “las piernas en el agua”. 

 

La mente en el Sudamericano

“Mi próximo objetivo es el Campeonato Sudamericano de Natación Master en Asunción (Paraguay). Es del 12 al 17 de noviembre pero ya estoy entrenando. La preparación es muy larga, lleva mucho tiempo”, dijo Grometbauer. 

Tiene un techo alto para defender. Por eso calibra la mira rumbo a Paraguay. El año pasado, en el Sudamericano realizado en Argentina, ganó seis medallas de plata, una por cada prueba en la que compitió: 200 y 400 metros combinados, 200, 400 y 800 metros libre, y 200 metros mariposa.

Este último estilo (mariposa) es justamente su favorito. También le gustan las pruebas para fondistas. 

La misma libertad que siente en el agua intenta brindarles a sus pacientes. Cynthia es terapista ocupacional y trabaja en “la autonomía de las personas para que logren la mayor independencia posible en las actividades diarias”. Enseña técnicas para vestirse, bañarse o aumentar la movilidad a pacientes con autismo, hemiplejia, problemas psiquiátricos. 

“El agua es mi mundo, me desestresa. Compito para bajar mis marcas, para superarme. Corro contra mi sombra. Eso es más importante que ganar medallas”, reflexionó. Cynthia parece vivir en el límite que está entre la tierra y el mar, los pulmones y las branquias. Es una sirena que un día abandonó el nado y, tras dos décadas, volvió para bañarse en oro. 
 

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