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Exequiel Amaya: el patio del cantante

El cantante merlino está radicado en Pergamino, desde donde proyecta una carrera con el gentilicio como compañía.

Por redacción
| 02 de abril de 2019
Foto: Gentileza

Hace 18 años, Exequiel Amaya dejó la Villa de Merlo en busca de afianzar su carrera artística en Pergamino, provincia de Buenos Aires. Aunque casi siempre vuelve a sus pagos puntanos, en la actualidad, el cantante cuenta con su propio espacio, "El patio de Amaya", una peña dominguera donde se presentan artistas de todas las ramas del folclore y él mismo muestra su repertorio tan variado como popular. 

 

Aunque las distancias se alargaron, Exequiel no se olvidó de sus raíces y en cada canción, presentación o disco que saca a la luz, deja marcada su identidad sanluiseña. De hecho, su nombre artístico siempre va acompañado de su gentilicio. Amaya dice que eligió esa forma de presentarse para llevar un poco de San Luis por donde vaya. 

 

"Nunca quise alejarme de mi tierra. Siempre llevo a mi pueblo conmigo y quiero demostrarle al público que tenemos una identidad cuyana que crece con el paso del tiempo", expresó el cantante que ya tiene cuatro discos editados. 

 

Gracias a su abuelo, Teobaldo Amaya, Exequiel conoció su amor por el canto. "Él me contaba las historias de serenatas y todas esas cosas de su época. Se hacían en los pueblos para agasajar a cumpleañeros, enamorados o quien quisiera un poco de música para sentirse bien. Mi papá lo acompañaba en su juventud y me conquistaron con sus anécdotas. Yo empecé a tocar la guitarra a los 11 años cuando mi papá me acompañaba a los actos escolares y cantábamos juntos", recordó Amaya. 

 

Así fue que se pasaron 25 años de su vida entre escenarios y festivales, discos y canciones. Al poco tiempo de dejar Merlo para tomar rumbo hacia Pergamino, en el 2001, se presentó en el festival de Ramallo y tuvo la suerte de ganar el premio al mejor solista vocal. 

 

Ese galardón que lo ayudó a ser reconocido en el ambiente del folclore joven en la misma época en la que en Buenos Aires triunfaban artistas como Soledad, Luciano Pereyra y Abel Pintos. 

 

En el 2018, Exequiel abrió "El patio de Amaya", una peña que recibe a músicos de diferentes puntos de la Argentina que se juntan cada domingo a guitarrear y animar al público de la ciudad. "Es un lugar donde compartimos las canciones y el talento de todos. Agasajamos a los asistentes con espectáculos de todo tipo vinculados con el folclore. Además le damos el espacio a los bailarines del lugar para que puedan mostrar sus coreografías", agregó "El puntano", satisfecho con su emprendimiento.

 

Durante la temporada de verano, Exequiel estuvo por Merlo y el Valle del Conlara presentando su último disco, "Resiliencia". "Siempre es grato volver al pueblo en el que crecí. Este trabajo representa la lucha que vive un artista para trabajar de lo que le gusta. En Merlo me recibieron muy bien, también anduve por Cortaderas y localidades cercanas", contó Amaya que no solo tocó en fiestas y festivales, sino también desplegó su música en bares, plazas y espacios públicos de los pueblos.

 

Desde hace varios años, su nombre es una fija en el festival del Valle del Sol, el escenario que lo aplaude y lo recibe como el hijo pródigo.

 

"Me gusta tener un contacto cercano con el público. No encerrarme en camarines, sino tomar un mate con el que espera por el show o con la vecina que pasó por el lugar y al escuchar la música quiso quedarse. Considero que uno se debe a la gente. Ellos logran que crezcamos en lo que nos apasiona", expresó antes de salir a tocar en Nogoyá, Corrientes, el destino del país que lo tenía de visita en ese momento.

 

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