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"El 2 de abril trae recuerdos que uno no puede explicar"

Flavio Cabeytú

Fue uno de los conductores de los vehículos anfibios que desembarcaron en las Islas Malvinas durante la "Operación Rosario". "Peleamos contra una potencia mundial", señaló el veterano. 

Domingo Torino era un civil que estaba realizando el servicio militar obligatorio cuando estalló la Guerra de Malvinas, hace 37 años. Fue uno de los conductores de los vehículos anfibios que participaron del desembarco en las islas, aquel  2 de abril de 1982. La misión era  recuperar la soberanía del archipiélago usurpado por los británicos. El ex combatiente tiene 60 años y vive en el paraje San Miguel, ubicado entre Quines y Candelaria. Está casado con María Aloria Pereyra y tiene cuatro  hijos: Raúl (32 años), Javier (30), Gastón (26) y Julián (22). También tiene una nieta: Luz Ailín, de 5 años. 

"La gente me mira con respeto y me tiene cariño, es lo que puedo percibir en donde vivo. He dado charlas relatando mi experiencia en la guerra. A los chicos les interesa. Les contamos una historia que ellos no saben y les llama la atención", precisó.

El veterano, que nació en Quines, dijo que cuando regresó de la guerra no le costó adaptarse a la sociedad.  "Uno se siente un poco extraño por lo vivido, pero me fui acomodando a la situación. Al  vivir en un paraje  todos nos conocemos. Eso me favoreció a que en poco tiempo estuviera inserto en la comunidad", recordó.

"El 2 abril es una fecha muy importante para los ex combatientes. Uno lo vive de una manera muy especial, como todos los argentinos. Pero es duro para quienes tienen algún familiar que murió en la guerra. Es un momento especial, uno se pone triste y la fecha trae recuerdos que uno no puede explicar", relató.

El ex soldado trabaja hace casi 35 años en la Colegio Nº 32 Juan Pascual Pringles. "Ahora soy el chofer del transporte escolar que traslada a los alumnos de Quines y Candelaria al establecimiento escolar. Cuando vine de la guerra le ayudaba a mi padre en el campo", contó.
Durante el conflicto, Torino pertenecía al Batallón de Vehículos Anfibios, que transportaba las tropas desde un buque hasta tierra. El desembarco en Puerto Stanley fue el 2 de abril mediante un asalto directo, pero sin causar bajas al enemigo. Esta maniobra  fue llamada "Operación Rosario".

El ex soldado, que tenía 22 años, recordó que unas semanas antes de la invasión estuvieron realizando ejercicios de desembarco en el sur del país, en una zona muy parecida a Malvinas. "Cuando regresábamos a la base naval de Puerto Belgrano, en Punta Alta, nos informan a todos los conductores de los vehículos anfibios que íbamos a volver a Malvinas. Lo que nosotros no sabíamos era si íbamos a llegar a las islas o nos volvíamos a mitad de camino. Nos dieron dos días para preparar los carros. Nos embarcamos en el buque Cabo San Antonio", describió.   

"Tras el desembarco estuvimos dos días en las islas y volvimos al continente. Nuestra misión era recuperar las islas y que se hiciera cargo el gobierno argentino. Regresamos a Río Gallegos y durante todo el conflicto estuvimos custodiando el aeropuerto de Río Grande, donde estaban los aviones de la Armada Argentina", agregó.

Torino dijo que en ese momento no pensaban si el armamento que poseía el Ejército Argentino era el adecuado para ganarle a los británicos. "Estábamos peleando contra una potencia mundial, toda su vida estuvieron en distintas guerras y contaban con armas modernas", reconoció.

El ex soldado regresó a las Islas Malvinas en el 2013, junto a otros veteranos puntanos. "Fue un alivio, fue como cerrar parte de mi historia. Conocí el lugar ya como visitante no como en 1982, en donde nos preocupaba que nos atacara el enemigo. Fue emocionante volver y visitar el cementerio Darwin", concluyó.

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"El 2 de abril trae recuerdos que uno no puede explicar"

Fue uno de los conductores de los vehículos anfibios que desembarcaron en las Islas Malvinas durante la "Operación Rosario". "Peleamos contra una potencia mundial", señaló el veterano. 

Visita. Torino junto al veterano de guerra José Ojeda, en Darwin. Foto: Domingo Torino.

Domingo Torino era un civil que estaba realizando el servicio militar obligatorio cuando estalló la Guerra de Malvinas, hace 37 años. Fue uno de los conductores de los vehículos anfibios que participaron del desembarco en las islas, aquel  2 de abril de 1982. La misión era  recuperar la soberanía del archipiélago usurpado por los británicos. El ex combatiente tiene 60 años y vive en el paraje San Miguel, ubicado entre Quines y Candelaria. Está casado con María Aloria Pereyra y tiene cuatro  hijos: Raúl (32 años), Javier (30), Gastón (26) y Julián (22). También tiene una nieta: Luz Ailín, de 5 años. 

"La gente me mira con respeto y me tiene cariño, es lo que puedo percibir en donde vivo. He dado charlas relatando mi experiencia en la guerra. A los chicos les interesa. Les contamos una historia que ellos no saben y les llama la atención", precisó.

El veterano, que nació en Quines, dijo que cuando regresó de la guerra no le costó adaptarse a la sociedad.  "Uno se siente un poco extraño por lo vivido, pero me fui acomodando a la situación. Al  vivir en un paraje  todos nos conocemos. Eso me favoreció a que en poco tiempo estuviera inserto en la comunidad", recordó.

"El 2 abril es una fecha muy importante para los ex combatientes. Uno lo vive de una manera muy especial, como todos los argentinos. Pero es duro para quienes tienen algún familiar que murió en la guerra. Es un momento especial, uno se pone triste y la fecha trae recuerdos que uno no puede explicar", relató.

El ex soldado trabaja hace casi 35 años en la Colegio Nº 32 Juan Pascual Pringles. "Ahora soy el chofer del transporte escolar que traslada a los alumnos de Quines y Candelaria al establecimiento escolar. Cuando vine de la guerra le ayudaba a mi padre en el campo", contó.
Durante el conflicto, Torino pertenecía al Batallón de Vehículos Anfibios, que transportaba las tropas desde un buque hasta tierra. El desembarco en Puerto Stanley fue el 2 de abril mediante un asalto directo, pero sin causar bajas al enemigo. Esta maniobra  fue llamada "Operación Rosario".

El ex soldado, que tenía 22 años, recordó que unas semanas antes de la invasión estuvieron realizando ejercicios de desembarco en el sur del país, en una zona muy parecida a Malvinas. "Cuando regresábamos a la base naval de Puerto Belgrano, en Punta Alta, nos informan a todos los conductores de los vehículos anfibios que íbamos a volver a Malvinas. Lo que nosotros no sabíamos era si íbamos a llegar a las islas o nos volvíamos a mitad de camino. Nos dieron dos días para preparar los carros. Nos embarcamos en el buque Cabo San Antonio", describió.   

"Tras el desembarco estuvimos dos días en las islas y volvimos al continente. Nuestra misión era recuperar las islas y que se hiciera cargo el gobierno argentino. Regresamos a Río Gallegos y durante todo el conflicto estuvimos custodiando el aeropuerto de Río Grande, donde estaban los aviones de la Armada Argentina", agregó.

Torino dijo que en ese momento no pensaban si el armamento que poseía el Ejército Argentino era el adecuado para ganarle a los británicos. "Estábamos peleando contra una potencia mundial, toda su vida estuvieron en distintas guerras y contaban con armas modernas", reconoció.

El ex soldado regresó a las Islas Malvinas en el 2013, junto a otros veteranos puntanos. "Fue un alivio, fue como cerrar parte de mi historia. Conocí el lugar ya como visitante no como en 1982, en donde nos preocupaba que nos atacara el enemigo. Fue emocionante volver y visitar el cementerio Darwin", concluyó.

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