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Un paquete de medidas huérfano de adherentes

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Un paquete de medidas huérfano de adherentes

Ante el fárrago de anuncios y de predicciones, conviene rescatar objetivamente la realidad con cifras oficiales. 

Datos concretos: salario real despedazado (el Índice de Precios al Consumidor ha crecido mucho más que el valor del salario de los trabajadores).
Inflación de marzo: 4,7%
Inflación de alimentos marzo: 6%
Inflación de marzo a marzo: 54,7%  
Inflación de alimentos de marzo a marzo: 64%

Es fundamental entender y visualizar la inflación de alimentos (algunos la llaman “la inflación de los pobres”). Está claro que todo el ingreso, o se consume o se ahorra. La capacidad de ahorro de la inmensa mayoría de las familias argentinas hoy es nula. Todo el ingreso se consume. Cuando el ingreso no alcanza lo último que se abandona son los alimentos. Se trata de una necesidad básica elemental. El incremento específico de los alimentos en el último año, de marzo de 2018 a marzo 2019, creció un 64%. Un disparate. Insostenible. 

El desconcierto del gobierno nacional y de su equipo económico es total. En los dichos y los sucesivos anuncios de 2019 se ha mezclado todo: “La inflación está bajando”, “lo peor ya pasó”, “pico de inflación”. O sea, una mentira tras otra. Una contradicción tras otra.

En un muy buen análisis de Adrián Garraza, en la Agencia de Noticias, se percibe con nitidez la contradicción entre los dichos y la implacable realidad. Se prueba con claridad que la inflación no es solo causa de comportamientos culturales. No vivimos con lo nuestro (la deuda emitida por el gobierno de la Alianza Cambiemos es de más de 187 mil millones de dólares), ni gastamos igual de lo que ingresa (en febrero de 2019 el resultado financiero de las cuentas públicas arrojó un déficit de 4.906 millones de pesos, pagando intereses de deuda por 11.632 millones de pesos). Cada una de las afirmaciones mencionadas formó parte del discurso presidencial. 

Y la Argentina no habla de otra cosa. Contrariamente a la intención del Gobierno, que soñaba a esta altura una agenda absolutamente distinta. Otro pronóstico equivocado. Otra demostración de absoluta incomprensión de la realidad. Otra predicción errónea respecto del futuro.

Va a costar encontrar un equipo de gobierno con semejante distorsión de la situación. Tres funcionarios de altísimo nivel, tres ministros, salieron a anunciar un paquete de medidas en las que el Gobierno no confía, que el propio Presidente de la Nación repudia y que nada tiene que ver con las convicciones expresadas hasta el presente. (Sabrá explicar la Unión Cívica Radical su papel en este papelón. Su intervención en este fracaso. Y es peor que lo de la Alianza del '99, por lo menos Fernando de la Rúa es radical). Siempre parecen hablar de otra realidad. De una situación que no generaron, como si más de tres años de gobierno no fueran suficientes para tener alguna responsabilidad. Sus expresiones acercan más a una contención sentimental que a medidas serias de funcionarios comprometidos. Por ejemplo: se pretende otorgar algún préstamo de fomento con tasas del 50%. Un disparate. Otro disparate.

“Quiero que sepan que si la inflación no baja, es culpa mía” (Mauricio Macri). En otras afirmaciones señaló que es medida de la ineficacia de un gobierno, y que era muy sencillo resolverla. El gobierno nacional está tomando medidas en las que no cree, en las que no tiene ninguna confianza, que jamás aplicaría y que despreció y ridiculizó. Queda claro que estas medidas no sirven absolutamente para nada en manos de sus propios detractores de toda la vida. Entre tanto dislate, la deshonestidad intelectual es casi un detalle. 
 

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Un paquete de medidas huérfano de adherentes

Ante el fárrago de anuncios y de predicciones, conviene rescatar objetivamente la realidad con cifras oficiales. 

Datos concretos: salario real despedazado (el Índice de Precios al Consumidor ha crecido mucho más que el valor del salario de los trabajadores).
Inflación de marzo: 4,7%
Inflación de alimentos marzo: 6%
Inflación de marzo a marzo: 54,7%  
Inflación de alimentos de marzo a marzo: 64%

Es fundamental entender y visualizar la inflación de alimentos (algunos la llaman “la inflación de los pobres”). Está claro que todo el ingreso, o se consume o se ahorra. La capacidad de ahorro de la inmensa mayoría de las familias argentinas hoy es nula. Todo el ingreso se consume. Cuando el ingreso no alcanza lo último que se abandona son los alimentos. Se trata de una necesidad básica elemental. El incremento específico de los alimentos en el último año, de marzo de 2018 a marzo 2019, creció un 64%. Un disparate. Insostenible. 

El desconcierto del gobierno nacional y de su equipo económico es total. En los dichos y los sucesivos anuncios de 2019 se ha mezclado todo: “La inflación está bajando”, “lo peor ya pasó”, “pico de inflación”. O sea, una mentira tras otra. Una contradicción tras otra.

En un muy buen análisis de Adrián Garraza, en la Agencia de Noticias, se percibe con nitidez la contradicción entre los dichos y la implacable realidad. Se prueba con claridad que la inflación no es solo causa de comportamientos culturales. No vivimos con lo nuestro (la deuda emitida por el gobierno de la Alianza Cambiemos es de más de 187 mil millones de dólares), ni gastamos igual de lo que ingresa (en febrero de 2019 el resultado financiero de las cuentas públicas arrojó un déficit de 4.906 millones de pesos, pagando intereses de deuda por 11.632 millones de pesos). Cada una de las afirmaciones mencionadas formó parte del discurso presidencial. 

Y la Argentina no habla de otra cosa. Contrariamente a la intención del Gobierno, que soñaba a esta altura una agenda absolutamente distinta. Otro pronóstico equivocado. Otra demostración de absoluta incomprensión de la realidad. Otra predicción errónea respecto del futuro.

Va a costar encontrar un equipo de gobierno con semejante distorsión de la situación. Tres funcionarios de altísimo nivel, tres ministros, salieron a anunciar un paquete de medidas en las que el Gobierno no confía, que el propio Presidente de la Nación repudia y que nada tiene que ver con las convicciones expresadas hasta el presente. (Sabrá explicar la Unión Cívica Radical su papel en este papelón. Su intervención en este fracaso. Y es peor que lo de la Alianza del '99, por lo menos Fernando de la Rúa es radical). Siempre parecen hablar de otra realidad. De una situación que no generaron, como si más de tres años de gobierno no fueran suficientes para tener alguna responsabilidad. Sus expresiones acercan más a una contención sentimental que a medidas serias de funcionarios comprometidos. Por ejemplo: se pretende otorgar algún préstamo de fomento con tasas del 50%. Un disparate. Otro disparate.

“Quiero que sepan que si la inflación no baja, es culpa mía” (Mauricio Macri). En otras afirmaciones señaló que es medida de la ineficacia de un gobierno, y que era muy sencillo resolverla. El gobierno nacional está tomando medidas en las que no cree, en las que no tiene ninguna confianza, que jamás aplicaría y que despreció y ridiculizó. Queda claro que estas medidas no sirven absolutamente para nada en manos de sus propios detractores de toda la vida. Entre tanto dislate, la deshonestidad intelectual es casi un detalle. 
 

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