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Un fiscal pidió perpetua para una joven que mató a su novio

La defensa de Brisa Sánchez, en tanto, solicitó su absolución. Sostuvo que solo se defendió de un hombre violento.

Brisa Noemí Sánchez dijo, cuando fue indagada por el juez instructor y cuando declaró en el juicio que afronta, que el 12 de noviembre de 2016, cuando mató a puñaladas a su novio Brian Abel Coria, lo hizo en defensa de la criatura que tenía en su vientre, de su hermana y también de sí misma. Ese era el tipo de vida a la que el joven la tenía acostumbrada: la de los maltratos. Pero para el fiscal de la Cámara Penal 2 de Villa Mercedes nada de eso pudo probarse durante el debate oral. Ninguno de los testigos que desfiló por la sala de audiencias aseguró haber visto al chico golpeándola, ni algo que se le parezca. De lo que sí hay constancia es que ante la necesidad de "repeler una supuesta agresión" de su novio, que estaba desarmado, le respondió con dos cuchillazos mortales. Por eso pidió la única pena que podría caberle a la joven, la de prisión perpetua.

Antes de llegar a esa solicitud, en la exposición de los alegatos, el fiscal Ernesto Lutens repasó el hecho que llevó a la mujer de 20 años a estar acusada del homicidio de su pareja y padre de su hijo. Contó que la tarde del día en cuestión, en la casa donde convivían desde hacía cuatro meses, en el barrio El Pimpollo, empezó una discusión entre ellos. Pelea que advirtieron Maximiliano Coria, el hermano de la víctima, y su novia, que también vivían ahí.

La discusión terminó cuando Brisa le asestó una puñalada por la espalda a Brian y otra cuando se dio vuelta, a la altura de una clavícula. "No está del todo claro por qué empezó la discusión (...) y tampoco por qué la acusada escondía un cuchillo que no formaba parte de los utensilios de la casa", señaló.

Remarcó, además, que el muchacho no tenía un arma y que ella contaba con muchas otras alternativas a su alcance para defenderse de la presunta agresión del joven. "Quien es atacado no está obligado a retroceder, dice la doctrina, pero debe elegir el medio menos gravoso", recordó. No fue eso lo que, a su entender, hizo la acusada.

Reconoció que la relación que tenían era conflictiva, pero no una de violencia de género. "Fue una relación de idas y venidas. Brisa no estaba prisionera, se iba de viaje, cortaba relaciones", comentó. En una de esas tantas salidas pudo "haber acudido a la Justicia, a una comisaría o a la Secretaría Ni Una Menos, pero no lo hizo", planteó.

Por último recordó que, si bien tenían siete meses de noviazgo y esperaban un bebé, convivieron solo cuatro meses. "¿Cuántos hechos de violencia pudo haber ejercido Coria para haber merecido la muerte? ¿Qué mensaje se le está dando a la sociedad con una persona que ante una pelea doméstica elige la muerte?", apuntó el fiscal.

A su turno el abogado Flavio Ávila, defensor de Sánchez, dijo que no es verdad que no saben cómo empezó la discusión previa al homicidio. "Todo comenzó porque la madre de Brisa fue hasta la casa, a buscarla. Y cuando mi defendida quiso irse, Brian salió de atrás", contó.

Tamara, la hermana menor de la acusada, fue testigo de cuando el joven la tomó del cuello, para impedir que se fuera. "La discusión fue una acción de Brian, para sostener el dominio de los que estaban ahí", recalcó.

Recordó lo que en su momento había declarado María Sol Pérsico, la novia del hermano de la víctima. La chica había dicho que "Maxi le había contado que Brian le pegaba a Brisa". No solo eso, también la trataba mal "a su hermano y a su madre. Solucionaba las cosas a las tortas. Hasta la madre le tenía miedo y todos en la casa se tenían que someter" a sus órdenes.

Ávila subrayó que su clienta solo ejerció una legítima defensa y que, por eso, debe ser absuelta. Y la joven volvió a subrayarlo cuando el tribunal le dio su última oportunidad de hablar antes de pasar a deliberar el fallo. "Yo no lo quise matar. Yo quería un padre para mi hijo. Lo único que hice fue defenderme. No lo quise matar... Pido perdón a la familia de Brian", logró decir en medio de lágrimas. En la sala se replicó una y otra vez, del lado del público: "Yo te creo, Brisa".

El tribunal dará el veredicto el jueves 30 de este mes.

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Un fiscal pidió perpetua para una joven que mató a su novio

La defensa de Brisa Sánchez, en tanto, solicitó su absolución. Sostuvo que solo se defendió de un hombre violento.

Últimas palabras. "Lo único que hice fue defenderme". dijo Brisa Sánchez al terminar los alegatos. Foto: Héctor Portela.

Brisa Noemí Sánchez dijo, cuando fue indagada por el juez instructor y cuando declaró en el juicio que afronta, que el 12 de noviembre de 2016, cuando mató a puñaladas a su novio Brian Abel Coria, lo hizo en defensa de la criatura que tenía en su vientre, de su hermana y también de sí misma. Ese era el tipo de vida a la que el joven la tenía acostumbrada: la de los maltratos. Pero para el fiscal de la Cámara Penal 2 de Villa Mercedes nada de eso pudo probarse durante el debate oral. Ninguno de los testigos que desfiló por la sala de audiencias aseguró haber visto al chico golpeándola, ni algo que se le parezca. De lo que sí hay constancia es que ante la necesidad de "repeler una supuesta agresión" de su novio, que estaba desarmado, le respondió con dos cuchillazos mortales. Por eso pidió la única pena que podría caberle a la joven, la de prisión perpetua.

Antes de llegar a esa solicitud, en la exposición de los alegatos, el fiscal Ernesto Lutens repasó el hecho que llevó a la mujer de 20 años a estar acusada del homicidio de su pareja y padre de su hijo. Contó que la tarde del día en cuestión, en la casa donde convivían desde hacía cuatro meses, en el barrio El Pimpollo, empezó una discusión entre ellos. Pelea que advirtieron Maximiliano Coria, el hermano de la víctima, y su novia, que también vivían ahí.

La discusión terminó cuando Brisa le asestó una puñalada por la espalda a Brian y otra cuando se dio vuelta, a la altura de una clavícula. "No está del todo claro por qué empezó la discusión (...) y tampoco por qué la acusada escondía un cuchillo que no formaba parte de los utensilios de la casa", señaló.

Remarcó, además, que el muchacho no tenía un arma y que ella contaba con muchas otras alternativas a su alcance para defenderse de la presunta agresión del joven. "Quien es atacado no está obligado a retroceder, dice la doctrina, pero debe elegir el medio menos gravoso", recordó. No fue eso lo que, a su entender, hizo la acusada.

Reconoció que la relación que tenían era conflictiva, pero no una de violencia de género. "Fue una relación de idas y venidas. Brisa no estaba prisionera, se iba de viaje, cortaba relaciones", comentó. En una de esas tantas salidas pudo "haber acudido a la Justicia, a una comisaría o a la Secretaría Ni Una Menos, pero no lo hizo", planteó.

Por último recordó que, si bien tenían siete meses de noviazgo y esperaban un bebé, convivieron solo cuatro meses. "¿Cuántos hechos de violencia pudo haber ejercido Coria para haber merecido la muerte? ¿Qué mensaje se le está dando a la sociedad con una persona que ante una pelea doméstica elige la muerte?", apuntó el fiscal.

A su turno el abogado Flavio Ávila, defensor de Sánchez, dijo que no es verdad que no saben cómo empezó la discusión previa al homicidio. "Todo comenzó porque la madre de Brisa fue hasta la casa, a buscarla. Y cuando mi defendida quiso irse, Brian salió de atrás", contó.

Tamara, la hermana menor de la acusada, fue testigo de cuando el joven la tomó del cuello, para impedir que se fuera. "La discusión fue una acción de Brian, para sostener el dominio de los que estaban ahí", recalcó.

Recordó lo que en su momento había declarado María Sol Pérsico, la novia del hermano de la víctima. La chica había dicho que "Maxi le había contado que Brian le pegaba a Brisa". No solo eso, también la trataba mal "a su hermano y a su madre. Solucionaba las cosas a las tortas. Hasta la madre le tenía miedo y todos en la casa se tenían que someter" a sus órdenes.

Ávila subrayó que su clienta solo ejerció una legítima defensa y que, por eso, debe ser absuelta. Y la joven volvió a subrayarlo cuando el tribunal le dio su última oportunidad de hablar antes de pasar a deliberar el fallo. "Yo no lo quise matar. Yo quería un padre para mi hijo. Lo único que hice fue defenderme. No lo quise matar... Pido perdón a la familia de Brian", logró decir en medio de lágrimas. En la sala se replicó una y otra vez, del lado del público: "Yo te creo, Brisa".

El tribunal dará el veredicto el jueves 30 de este mes.

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