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Las letras del sol: terminó la feria del libro en Merlo

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Las letras del sol: terminó la feria del libro en Merlo

Charlas, libros y buenas ventas en un encuentro que promociona a la camada de escritores que viene.

En uno de los muchos bares de alrededor de la plaza Sobremonte, en Merlo, una Mafalda tamaño real parece tomar un café y observar por los ventanales a los que caminan hacia el paseo del centro. En la primera de las carpas –la más grande de las seis que dominan el encuentro literario que terminó este sábado en la localidad turística- unas treinta editoriales ofrecieron libros de todo tipo: de cocina, para chicos, novelas, cuentos, de autores consagrados, de nuevos. En el de Ediciones La Flor, las historietas de la inmortal creación de Quino se consiguen a buenos precios y ofrecen otra lectura posible, entre obras de Roberto Fontanarrosa y algunos “Gaturros” de Nik.

La segunda edición de la Feria Federal del Libro de Merlo finalizó con una buena cantidad de público en recorrida de la plaza central, algunas charlas interesantes, un buen clima y la sensación repetida respecto al año pasado, cuando se inició el proyecto literario: un encuentro en la provincia que visibilice a los autores jóvenes de todo el país es sumamente necesario.

Ese es el espíritu de la reunión merlina. Respecto al año pasado, cuando una camada de nuevos narradores nacionales llegó en masa a la localidad, la edición 2019 de la feria consolidó esa idea y permitió la repetición de muchos de los escritores que estuvieron en el encuentro inaugural: Francisco Moulia, Haudi Kowski, Juan Carrá. A ellos se sumó Debret Vianna, convertido en una de las estrellas de la feria.

Mientras los pintores paisajistas –protagonistas del otro encuentro artístico del fin de semana en Merlo, que termina hoy- se diseminaron por toda la localidad en busca del mejor cielo posible, los amantes de la literatura se concentraron en la plaza Sobremonte. Al son de un micrófono abierto ubicado en el centro de la plaza que permitió que cualquiera expresara sus relatos o poesías, las tardes del viernes y del sábado se vivieron con las letras y las historias como protagonistas.

La carpa de las ventas fue la más visitada, lo que permite inferir que, pese a la crisis editorial y económica en la que está sumergido el país, las ventas en Merlo fueron satisfactorias. Un resultado más concreto se tendrá hoy a la tarde, cuando los mercados hagan el balance, pero  por la mañana un expositor estaba contento: “Traje cinco libros de Mario Levrero, un autor uruguayo que no es muy conocido, y ya vendí cuatro”, le dijo a ETC.

Por la carpa escenario, asentada cerca de la iglesia, desfilaron los autores invitados para las disertaciones, algunas no exentas de polémicas. El viernes se destacó la divertida charla entre Viana, Moulia y otros autores y la emotiva presentación que hizo Lorena Pronsky, autora del doliente “Rota se camina igual”. “Son relatos en los que necesariamente cualquiera se tiene que sentir identificado”, sostuvo la escritora, que editó su nuevo libro el mismo día en que su padre fue internado en terapia intensiva, de la que no pudo salir.

Como conexión con el encuentro de pintores hubo una carpa para ilustradores (muy visitada por los adolescentes), otra dedicado a los más chicos, una exclusiva para las universidades y una con las bibliotecas de la localidad.

En la esquina más cercana a la Municipalidad merlina, el stand puntano que obtuvo una mención en la Feria del Libro porteña hace pocas semanas también recibió muchas visitas y escenario de charlas. Un payaso callejero se amoldó al encuentro y relató cuentos infantiles a sus espectadores y algunos ilustradores crearon en vivo obras relacionadas con historias reconocidas de la literatura universal.

Algunas de las imágenes que se pudieron ver este sábado en Merlo en un fin de semana distinto.

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Las letras del sol: terminó la feria del libro en Merlo

Charlas, libros y buenas ventas en un encuentro que promociona a la camada de escritores que viene.

La esquina rosada. La feria del libro y la respuesta del público merlino. Foto: El Diario.

En uno de los muchos bares de alrededor de la plaza Sobremonte, en Merlo, una Mafalda tamaño real parece tomar un café y observar por los ventanales a los que caminan hacia el paseo del centro. En la primera de las carpas –la más grande de las seis que dominan el encuentro literario que terminó este sábado en la localidad turística- unas treinta editoriales ofrecieron libros de todo tipo: de cocina, para chicos, novelas, cuentos, de autores consagrados, de nuevos. En el de Ediciones La Flor, las historietas de la inmortal creación de Quino se consiguen a buenos precios y ofrecen otra lectura posible, entre obras de Roberto Fontanarrosa y algunos “Gaturros” de Nik.

La segunda edición de la Feria Federal del Libro de Merlo finalizó con una buena cantidad de público en recorrida de la plaza central, algunas charlas interesantes, un buen clima y la sensación repetida respecto al año pasado, cuando se inició el proyecto literario: un encuentro en la provincia que visibilice a los autores jóvenes de todo el país es sumamente necesario.

Ese es el espíritu de la reunión merlina. Respecto al año pasado, cuando una camada de nuevos narradores nacionales llegó en masa a la localidad, la edición 2019 de la feria consolidó esa idea y permitió la repetición de muchos de los escritores que estuvieron en el encuentro inaugural: Francisco Moulia, Haudi Kowski, Juan Carrá. A ellos se sumó Debret Vianna, convertido en una de las estrellas de la feria.

Mientras los pintores paisajistas –protagonistas del otro encuentro artístico del fin de semana en Merlo, que termina hoy- se diseminaron por toda la localidad en busca del mejor cielo posible, los amantes de la literatura se concentraron en la plaza Sobremonte. Al son de un micrófono abierto ubicado en el centro de la plaza que permitió que cualquiera expresara sus relatos o poesías, las tardes del viernes y del sábado se vivieron con las letras y las historias como protagonistas.

La carpa de las ventas fue la más visitada, lo que permite inferir que, pese a la crisis editorial y económica en la que está sumergido el país, las ventas en Merlo fueron satisfactorias. Un resultado más concreto se tendrá hoy a la tarde, cuando los mercados hagan el balance, pero  por la mañana un expositor estaba contento: “Traje cinco libros de Mario Levrero, un autor uruguayo que no es muy conocido, y ya vendí cuatro”, le dijo a ETC.

Por la carpa escenario, asentada cerca de la iglesia, desfilaron los autores invitados para las disertaciones, algunas no exentas de polémicas. El viernes se destacó la divertida charla entre Viana, Moulia y otros autores y la emotiva presentación que hizo Lorena Pronsky, autora del doliente “Rota se camina igual”. “Son relatos en los que necesariamente cualquiera se tiene que sentir identificado”, sostuvo la escritora, que editó su nuevo libro el mismo día en que su padre fue internado en terapia intensiva, de la que no pudo salir.

Como conexión con el encuentro de pintores hubo una carpa para ilustradores (muy visitada por los adolescentes), otra dedicado a los más chicos, una exclusiva para las universidades y una con las bibliotecas de la localidad.

En la esquina más cercana a la Municipalidad merlina, el stand puntano que obtuvo una mención en la Feria del Libro porteña hace pocas semanas también recibió muchas visitas y escenario de charlas. Un payaso callejero se amoldó al encuentro y relató cuentos infantiles a sus espectadores y algunos ilustradores crearon en vivo obras relacionadas con historias reconocidas de la literatura universal.

Algunas de las imágenes que se pudieron ver este sábado en Merlo en un fin de semana distinto.

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