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Cada instancia de este desgraciado fracaso…

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Cada instancia de este desgraciado fracaso…

En épocas de tanta dispersión informativa vale atenerse a hechos concretos, a información irrefutable. Nada de opinión. Estadísticas y sucesos que develan una crítica realidad. 

Por ejemplo: Un informe sobre la distribución del ingreso revela que la brecha entre quienes reciben los ingresos más altos y quienes reciben los ingresos más bajos creció en más del 33 por ciento durante la administración de Cambiemos. En ese tiempo, se agregaron 1.400.000 nuevos pobres y 300.000 nuevos indigentes. Es decir, que en los últimos tres años aumentó significativamente la desigualdad social. Esa es la conclusión más alarmante a la que arribó un relevamiento del Centro de Estudios de Ciudad (CEC), que funciona bajo la órbita de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Además, el estudio, que compara la evolución de la pobreza y de la distribución al cuarto trimestre del 2018, agrega que más del 90 por ciento de la población vio reducidos sus ingresos en términos reales, lo que tuvo como consecuencia que, respecto de 2015, hoy haya en el país 1.400.000 nuevos pobres y 300.000 nuevos indigentes. El relevamiento utilizó los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) y sumó un elemento clave: la comparación de esa información con aquella publicada antes de la llegada del macrismo al poder. El investigador calculó esos datos en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) para el primer semestre y el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de San Luis  (alguna vez habrá que hacer justicia con el muy serio trabajo que hace años se viene realizando en este sentido en la provincia).  Lo mencionado corresponde a una publicación del diario Página 12. 

Otro ejemplo: la multinacional Arcor empezó a suspender la producción en diversas fábricas a partir de la acumulación de stocks por el derrumbe de sus ventas. Decidió suspender la producción en dos de sus plantas industriales ante la fuerte caída de sus ventas en el mercado interno.  Anunció el cierre total de su destilería de alcohol de San Pedro durante todo el mes de mayo, mientras que la fábrica de glucosa de Arroyito, en Córdoba, suspenderá sus actividades hasta el día 13 de este mes.

Si bien por el momento no se efectuaron despidos, crecen los temores dentro del personal por la gran cantidad de stocks acumulados ante el derrumbe de su facturación. Según el comunicado de la propia firma, se llegó a la máxima capacidad de guardado de stock, lo que obligó a suspender momentáneamente la producción en ambos establecimientos. Ya no se trata solamente de un conflicto financiero a raíz del incremento de su deuda en dólares por la devaluación. La empresa ahora afronta las consecuencias de la durísima pérdida del poder adquisitivo que está castigando fuerte al consumo. No hay signo alguno de que esta situación se pueda revertir a corto plazo.

Dos situaciones concretas. Dos demostraciones palmarias de que la realidad se debe afrontar de otro modo y con otros criterios. Sin maquillaje, sin alquimias electorales de poca monta. Y si el gobierno nacional pretende consensos y acuerdos importantes con las fuerzas de la oposición, es menester otra seriedad. Si el acuerdo es un juego electoral, servirán algunos supuestos candidatos de ocasión. Si se busca otra cosa, no se entiende con qué sello firmarán algunos personajes de muy escasa representatividad. Perdedores incluso en sus propios distritos. No es cuestión de encuestas, que encima les dan muy mal. Es una seria cuestión institucional que indaga en a quién representa cada uno. Es muy grato firmar imprecisos deseos globales con cómplices y amigos que no representan a nadie, pero la realidad, y si es franca la voluntad, exige otra cosa. Si valiera la pena un encuentro tan difuso y tan inoportuno, lo menos que se puede pretender es cierta calidad de representación en los firmantes. No se puede designar como “la oposición” a los permanentes aliados de Cambiemos en cada instancia de este desgraciado fracaso.

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Cada instancia de este desgraciado fracaso…

En épocas de tanta dispersión informativa vale atenerse a hechos concretos, a información irrefutable. Nada de opinión. Estadísticas y sucesos que develan una crítica realidad. 

Por ejemplo: Un informe sobre la distribución del ingreso revela que la brecha entre quienes reciben los ingresos más altos y quienes reciben los ingresos más bajos creció en más del 33 por ciento durante la administración de Cambiemos. En ese tiempo, se agregaron 1.400.000 nuevos pobres y 300.000 nuevos indigentes. Es decir, que en los últimos tres años aumentó significativamente la desigualdad social. Esa es la conclusión más alarmante a la que arribó un relevamiento del Centro de Estudios de Ciudad (CEC), que funciona bajo la órbita de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Además, el estudio, que compara la evolución de la pobreza y de la distribución al cuarto trimestre del 2018, agrega que más del 90 por ciento de la población vio reducidos sus ingresos en términos reales, lo que tuvo como consecuencia que, respecto de 2015, hoy haya en el país 1.400.000 nuevos pobres y 300.000 nuevos indigentes. El relevamiento utilizó los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) y sumó un elemento clave: la comparación de esa información con aquella publicada antes de la llegada del macrismo al poder. El investigador calculó esos datos en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) para el primer semestre y el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de San Luis  (alguna vez habrá que hacer justicia con el muy serio trabajo que hace años se viene realizando en este sentido en la provincia).  Lo mencionado corresponde a una publicación del diario Página 12. 

Otro ejemplo: la multinacional Arcor empezó a suspender la producción en diversas fábricas a partir de la acumulación de stocks por el derrumbe de sus ventas. Decidió suspender la producción en dos de sus plantas industriales ante la fuerte caída de sus ventas en el mercado interno.  Anunció el cierre total de su destilería de alcohol de San Pedro durante todo el mes de mayo, mientras que la fábrica de glucosa de Arroyito, en Córdoba, suspenderá sus actividades hasta el día 13 de este mes.

Si bien por el momento no se efectuaron despidos, crecen los temores dentro del personal por la gran cantidad de stocks acumulados ante el derrumbe de su facturación. Según el comunicado de la propia firma, se llegó a la máxima capacidad de guardado de stock, lo que obligó a suspender momentáneamente la producción en ambos establecimientos. Ya no se trata solamente de un conflicto financiero a raíz del incremento de su deuda en dólares por la devaluación. La empresa ahora afronta las consecuencias de la durísima pérdida del poder adquisitivo que está castigando fuerte al consumo. No hay signo alguno de que esta situación se pueda revertir a corto plazo.

Dos situaciones concretas. Dos demostraciones palmarias de que la realidad se debe afrontar de otro modo y con otros criterios. Sin maquillaje, sin alquimias electorales de poca monta. Y si el gobierno nacional pretende consensos y acuerdos importantes con las fuerzas de la oposición, es menester otra seriedad. Si el acuerdo es un juego electoral, servirán algunos supuestos candidatos de ocasión. Si se busca otra cosa, no se entiende con qué sello firmarán algunos personajes de muy escasa representatividad. Perdedores incluso en sus propios distritos. No es cuestión de encuestas, que encima les dan muy mal. Es una seria cuestión institucional que indaga en a quién representa cada uno. Es muy grato firmar imprecisos deseos globales con cómplices y amigos que no representan a nadie, pero la realidad, y si es franca la voluntad, exige otra cosa. Si valiera la pena un encuentro tan difuso y tan inoportuno, lo menos que se puede pretender es cierta calidad de representación en los firmantes. No se puede designar como “la oposición” a los permanentes aliados de Cambiemos en cada instancia de este desgraciado fracaso.

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