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En lo que va del año, el pan subió entre un 20 y un 50 por ciento

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En lo que va del año, el pan subió entre un 20 y un 50 por ciento

Dicen que el ajuste refleja el alza de las materias primas y los servicios.  Bajó la producción y también el consumo. 

La crisis económica apremia a todas las panaderías por igual. Ninguna se salva de los incrementos de las materias primas, lo que repercute directamente en el precio del pan. Según los trabajadores del rubro, en estos seis meses, el kilo de pan  en San Luis subió entre un 20 y un 50 por ciento.

"Tengo que hacer malabares para llegar a fin de mes", dijo preocupado Cristian Bossio, dueño de dos panaderías, quien aseguró que este año con respecto al 2018 produce menos del 30 por ciento. "Lamentablemente nos tenemos que achicar, porque no nos dan los números. La ventas tampoco son buenas y a la gente no le alcanza el dinero", comentó. Asimismo, precisó que tratan de reducir los costos para continuar en el mercado. 

Remarcó que aprovechan al máximo la materia prima para no desechar nada. "Hoy subsistimos. No podemos pensar en proyectar crecimientos, ni mejoras. Solo nos  rinde para mantenernos. De ganancias ni hablar, porque todo se va en impuestos, cargas tributarias y empleados. Nuestra prioridad son los sueldos", expresó alertado y detalló que todos los meses es un volver a empezar. 

Una de las materias primas que incide directamente en el valor de los productos panificados es la harina. Según el comerciante, a principio de este año, una bolsa de 50 kilos rondaba los 700 pesos y, en la actualidad, la paga a 1.000. Manifestó que para cubrir los gastos del local, el kilo de pan debería costar entre 80 y 90 pesos, pero que él lo ofrece a 70. "Estamos muy por debajo, pero tampoco podemos trasladar los costos a los clientes porque nadie nos compraría", dijo Bossio.

Atrás quedaron las viejas épocas en donde ir a la panadería era moneda corriente y llevar un kilo de pan era común. Según Bossio, la modalidad de compra también cambió. "No llevan más por kilo, se perdió esa costumbre. Hoy vienen con las moneditas contadas", comentó el dueño del local y destacó que las masas y facturas se volvieron artículos de lujo.

"Antes llevaban por docena, ahora solo cuatro y para el desayuno. Ya no existe el 'yo invito'. Lo mismo sucede con los sándwiches de miga. Son productos que cada vez se venden menos", aseguró Bossio. También acentuó que las facilidades de pago a los proveedores ya no existe. "Nuestros clientes tienen cuenta corriente y alargaron el pago. Antes les dábamos hasta 30 días, hoy tienen 60. La situación con nosotros es  al revés, tenemos un mes para saldar las deudas", resaltó. 

Las circunstancias no son muy distintas en la "Panificadora Pueblo Nuevo". Su propietario, Héctor Grillo, contó que la materia prima sube todas las semanas. "Hoy buscamos sobrevivir. Tratamos de que los aumentos no lleguen a los clientes", dijo molesto Grillo, quien enfatizó que el precio del kilo de pan lo tiene a 50 pesos, pero que en el centro de la ciudad ronda los 80. 

Resaltó que hace dos años se vio obligado a reducir el personal, pasó de trabajar con 13 personas  a hacerlo solo con 4. La crisis también lo empujó a no repartir más su mercadería en otros comercios, sino que directamente la ofrece en su local. "Tuvimos que bajar la producción porque los números no me daban. Hago un gran sacrificio para abonar sueldos, cargas sociales e impuestos. La bolsa de harina pasó de los 500 a los 1.100 pesos. Ni hablar de la manteca, dulce de leche y huevos", detalló el comerciante .

En coincidencia con Bossio, remarcó el cambio de modalidad de compra de los puntanos. "Era común que llevaran por kilo. Ahora llevan 10 o 20 pesos, no mucho más que eso. Lo mismo sucede con las facturas, que la docena cuesta 160", dijo Grillo y agregó que la clientela no se renueva sino que son consumidores del barrio. 

"Crocafé", una panadería ubicada en avenida Illia, ha tenido que mutar para poder subsistir. Se transformó en una cooperativa y son ocho las familias que viven de ella. No solo ofrecen productos panificados sino también pizzas, minutas y milanesas. "Es una entrada más y ayuda", explicó su encargado, Pablo Benavídez, y manifestó que el kilo de pan cuesta 65 pesos.  

"Buscamos la manera de poder seguir en el mercado. Absorbemos los costos de la materia prima para poder vender, si no, nadie entraría al local", destacó el encargado, quien aclaró que "la situación es compleja y que no ven ganancias". 
Juan Calderón, del Centro de Panaderos, aclaró que a pesar de la crisis los locales se mantienen, pero que los impuestos y cargas tributarias los obligan a ajustarse.

Mariano Cozzolino, director de Estadística y Censos de San Luis, sostuvo que en diciembre de 2018 el kilo de pan rondaba los $52,48 y en mayo llegó a $62,91, lo que representa una suba del 20,8%. Lo mismo sucedió con la harina que, en ese período, el kilo subió solo un 5%, pasó de 30,18 a 31,91 pesos.
 

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En lo que va del año, el pan subió entre un 20 y un 50 por ciento

Dicen que el ajuste refleja el alza de las materias primas y los servicios.  Bajó la producción y también el consumo. 

Los comerciantes aseguran que las tortitas, facturas y sándwiches son los que menos salen y compran por unidad. Foto: El Diario. 

La crisis económica apremia a todas las panaderías por igual. Ninguna se salva de los incrementos de las materias primas, lo que repercute directamente en el precio del pan. Según los trabajadores del rubro, en estos seis meses, el kilo de pan  en San Luis subió entre un 20 y un 50 por ciento.

"Tengo que hacer malabares para llegar a fin de mes", dijo preocupado Cristian Bossio, dueño de dos panaderías, quien aseguró que este año con respecto al 2018 produce menos del 30 por ciento. "Lamentablemente nos tenemos que achicar, porque no nos dan los números. La ventas tampoco son buenas y a la gente no le alcanza el dinero", comentó. Asimismo, precisó que tratan de reducir los costos para continuar en el mercado. 

Remarcó que aprovechan al máximo la materia prima para no desechar nada. "Hoy subsistimos. No podemos pensar en proyectar crecimientos, ni mejoras. Solo nos  rinde para mantenernos. De ganancias ni hablar, porque todo se va en impuestos, cargas tributarias y empleados. Nuestra prioridad son los sueldos", expresó alertado y detalló que todos los meses es un volver a empezar. 

Una de las materias primas que incide directamente en el valor de los productos panificados es la harina. Según el comerciante, a principio de este año, una bolsa de 50 kilos rondaba los 700 pesos y, en la actualidad, la paga a 1.000. Manifestó que para cubrir los gastos del local, el kilo de pan debería costar entre 80 y 90 pesos, pero que él lo ofrece a 70. "Estamos muy por debajo, pero tampoco podemos trasladar los costos a los clientes porque nadie nos compraría", dijo Bossio.

Atrás quedaron las viejas épocas en donde ir a la panadería era moneda corriente y llevar un kilo de pan era común. Según Bossio, la modalidad de compra también cambió. "No llevan más por kilo, se perdió esa costumbre. Hoy vienen con las moneditas contadas", comentó el dueño del local y destacó que las masas y facturas se volvieron artículos de lujo.

"Antes llevaban por docena, ahora solo cuatro y para el desayuno. Ya no existe el 'yo invito'. Lo mismo sucede con los sándwiches de miga. Son productos que cada vez se venden menos", aseguró Bossio. También acentuó que las facilidades de pago a los proveedores ya no existe. "Nuestros clientes tienen cuenta corriente y alargaron el pago. Antes les dábamos hasta 30 días, hoy tienen 60. La situación con nosotros es  al revés, tenemos un mes para saldar las deudas", resaltó. 

Las circunstancias no son muy distintas en la "Panificadora Pueblo Nuevo". Su propietario, Héctor Grillo, contó que la materia prima sube todas las semanas. "Hoy buscamos sobrevivir. Tratamos de que los aumentos no lleguen a los clientes", dijo molesto Grillo, quien enfatizó que el precio del kilo de pan lo tiene a 50 pesos, pero que en el centro de la ciudad ronda los 80. 

Resaltó que hace dos años se vio obligado a reducir el personal, pasó de trabajar con 13 personas  a hacerlo solo con 4. La crisis también lo empujó a no repartir más su mercadería en otros comercios, sino que directamente la ofrece en su local. "Tuvimos que bajar la producción porque los números no me daban. Hago un gran sacrificio para abonar sueldos, cargas sociales e impuestos. La bolsa de harina pasó de los 500 a los 1.100 pesos. Ni hablar de la manteca, dulce de leche y huevos", detalló el comerciante .

En coincidencia con Bossio, remarcó el cambio de modalidad de compra de los puntanos. "Era común que llevaran por kilo. Ahora llevan 10 o 20 pesos, no mucho más que eso. Lo mismo sucede con las facturas, que la docena cuesta 160", dijo Grillo y agregó que la clientela no se renueva sino que son consumidores del barrio. 

"Crocafé", una panadería ubicada en avenida Illia, ha tenido que mutar para poder subsistir. Se transformó en una cooperativa y son ocho las familias que viven de ella. No solo ofrecen productos panificados sino también pizzas, minutas y milanesas. "Es una entrada más y ayuda", explicó su encargado, Pablo Benavídez, y manifestó que el kilo de pan cuesta 65 pesos.  

"Buscamos la manera de poder seguir en el mercado. Absorbemos los costos de la materia prima para poder vender, si no, nadie entraría al local", destacó el encargado, quien aclaró que "la situación es compleja y que no ven ganancias". 
Juan Calderón, del Centro de Panaderos, aclaró que a pesar de la crisis los locales se mantienen, pero que los impuestos y cargas tributarias los obligan a ajustarse.

Mariano Cozzolino, director de Estadística y Censos de San Luis, sostuvo que en diciembre de 2018 el kilo de pan rondaba los $52,48 y en mayo llegó a $62,91, lo que representa una suba del 20,8%. Lo mismo sucedió con la harina que, en ese período, el kilo subió solo un 5%, pasó de 30,18 a 31,91 pesos.
 

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