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Aseguran que hay menos chicos que se fugan de su casa

Hasta este mes, hubo 15 pedidos de paradero contra 34 del mismo período en 2018. Ese año ya había existido una reducción.

En lo que va del año, solo 15 solicitudes de paradero fueron presentadas en la Comisaría de Atención a la Niñez, Adolescencia y Familia, más conocida como del Menor, en la ciudad de San Luis y alrededores. A comparación del primer semestre de 2018, se redujeron más de la mitad, ya que habían existido 34, según detalló a El Diario de la República Sonia Miranda, subcomisaria a cargo de la dependencia. 
Las 15 búsquedas fueron resueltas. Dos concluyeron porque el menor se encontraba a cargo del progenitor que no había hecho el pedido y en siete oportunidades se resolvieron en tan solo unas horas. Los fugados suelen tener entre 12 y 17 años y hubo una mayoría de mujeres (13) contra varones (02).
"Quizá los padres están más accesibles. El año pasado muchos casos se dieron porque no les daban permiso para salir y salían igual", argumentó Miranda sobre la reducción de las fugas, quien a su vez indicó que en la mayoría de los casos se trata de "rebeldía" y en menor medida una situación de violencia familiar. 
La subcomisaria indicó además que los cambios implementados en la modalidad de búsqueda les han dado mejores resultados. "Una vez que llegan los padres, se recaban todos los datos necesarios y se sale con ellos a buscarlos en los posibles domicilios donde puede estar el menor. Así es más fácil la localización", describió. 
Ya en 2018 las solicitudes habían tenido una reducción. Se registraron 64 paraderos (de 16 varones y 48 mujeres), mientras que el período anterior fueron 99 (62 chicas y 37 chicos).

Otras causas
En total la comisaría tuvo 415 "ingresos" de menores, más del género masculino (380) que femenino (35). Del total 49 fueron por "causas" como robos y consumo de estupefacientes. 
"Hasta los 15 años es totalmente inimputable el menor y con 16 o 17 se le imputa la causa pero no quedan alojados. El traslado a la dependencia es solamente por cuestiones legales: la identificación, revisación médica, notificación a los padres, declaración a los progenitores y posterior entrega", recordó.
La reincidencia es moneda corriente. "Hay menores que en estos seis meses han ingresado de 10 a 12 oportunidades a veces por hurto o robo y otras por situación de calle", explicó. 
Miranda indicó que hay causas donde pueden devolver los elementos robados, pero reconoció el enojo de la gente cuando esto no ocurre y se da la reincidencia de los mismos delincuentes. Como parte de las estrategias para reducir la delincuencia juvenil, abrieron una oficina de ayuda e información en adicciones, para tratar a aquellos chicos que se vuelcan al delito por sus problemas con las drogas. Los casos son tomados en la misma comisaría, si se nota un estado de "aparente intoxicación" y posteriormente se hace un seguimiento conjunto con el Centro de Prevención de Adicciones del Ministerio de Salud y el Hospital de Salud Mental. 
"De parte nuestra y del Juzgado (de Familia y Menores) se ha comprometido a los padres, se los llama a una audiencia para que tengan un control adecuado a los menores, para que esos chicos estén escolarizados, hagan algún deporte y  los saquen de esa situación de vida que llevan", argumentó la subcomisario.  
En 2018 de los 1.047 ingresos, 209 fueron por causas judiciales, mientras que en 2017, llegaron a 994 con 392 con causas. Para la funcionaria la reinserción depende de cada caso. "En muchos casos hay menores que se los ve comprometidos, ingresan una vez, toman conciencia y no vuelven más. Pero hay otros que por la forma de vida que llevan le es mucho más difícil", describió.
En cuanto al resto de los ingresos se trata de "situaciones de calle". "Son chicos que van en moto sin documentación, deambulan a la noche y  provocan algún disturbio o pelea callejera", enumeró. 

Robos con menores 
Hay además otros casos particulares. En cuanto a los menores que mendigan en la calle, se hace una comunicación al juzgado, llaman a los padres, hacen un pedido de antecedentes y realizan un "informe social" para ver sus condiciones de vida. 
A su vez hay delitos en que los padres participan junto a sus hijos. Allí la comisaría de jurisdicción identifica al adulto y al momento de la detención, si está con el menor, este es trasladado, ponen en conocimiento al juzgado y se pone a resguardo de otra persona, con un posterior seguimiento. Este año ya intervinieron en un caso, en el supermercado que queda sobre Avenida del Fundador, donde se protegió a una niña de 11 años.

Menores perdidos

Según el Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas (Rnipme), entre 2016, 2017 y 2018 la cantidad de niños de los que no se sabe donde están en la Argentina llega a 7.804. 
El año pasado hubo 1.509 casos, de los cuales 784 no se resolvieron. La mayor parte de ellos ocurrieron en Cuyo (486)  y muchos de ellos siguen en trámite. 
En la última década, las cifras de niños perdidos nunca fue menor a 1.500. En 2014 fue el año de mayores solicitudes de paradero: 6.047. 
En la gran parte de los casos se trata de mujeres, entre los 13 y los 17 años. Hay excepciones. En 2018 por ejemplo, se perdieron 153 niños y niñas que no superaban los cinco años de edad. 
En la página web www.jus.gob.ar/atencion-al-ciudadano/chicos-extraviados.aspx está el listado actualizado de los menores perdidos, con toda la información para colaborar. 

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Aseguran que hay menos chicos que se fugan de su casa

Hasta este mes, hubo 15 pedidos de paradero contra 34 del mismo período en 2018. Ese año ya había existido una reducción.

Rápida resolución. En siete casos se resolvió la búsqueda en tan solo horas y ahora la Policía busca con la guía de los padres. 

En lo que va del año, solo 15 solicitudes de paradero fueron presentadas en la Comisaría de Atención a la Niñez, Adolescencia y Familia, más conocida como del Menor, en la ciudad de San Luis y alrededores. A comparación del primer semestre de 2018, se redujeron más de la mitad, ya que habían existido 34, según detalló a El Diario de la República Sonia Miranda, subcomisaria a cargo de la dependencia. 
Las 15 búsquedas fueron resueltas. Dos concluyeron porque el menor se encontraba a cargo del progenitor que no había hecho el pedido y en siete oportunidades se resolvieron en tan solo unas horas. Los fugados suelen tener entre 12 y 17 años y hubo una mayoría de mujeres (13) contra varones (02).
"Quizá los padres están más accesibles. El año pasado muchos casos se dieron porque no les daban permiso para salir y salían igual", argumentó Miranda sobre la reducción de las fugas, quien a su vez indicó que en la mayoría de los casos se trata de "rebeldía" y en menor medida una situación de violencia familiar. 
La subcomisaria indicó además que los cambios implementados en la modalidad de búsqueda les han dado mejores resultados. "Una vez que llegan los padres, se recaban todos los datos necesarios y se sale con ellos a buscarlos en los posibles domicilios donde puede estar el menor. Así es más fácil la localización", describió. 
Ya en 2018 las solicitudes habían tenido una reducción. Se registraron 64 paraderos (de 16 varones y 48 mujeres), mientras que el período anterior fueron 99 (62 chicas y 37 chicos).

Otras causas
En total la comisaría tuvo 415 "ingresos" de menores, más del género masculino (380) que femenino (35). Del total 49 fueron por "causas" como robos y consumo de estupefacientes. 
"Hasta los 15 años es totalmente inimputable el menor y con 16 o 17 se le imputa la causa pero no quedan alojados. El traslado a la dependencia es solamente por cuestiones legales: la identificación, revisación médica, notificación a los padres, declaración a los progenitores y posterior entrega", recordó.
La reincidencia es moneda corriente. "Hay menores que en estos seis meses han ingresado de 10 a 12 oportunidades a veces por hurto o robo y otras por situación de calle", explicó. 
Miranda indicó que hay causas donde pueden devolver los elementos robados, pero reconoció el enojo de la gente cuando esto no ocurre y se da la reincidencia de los mismos delincuentes. Como parte de las estrategias para reducir la delincuencia juvenil, abrieron una oficina de ayuda e información en adicciones, para tratar a aquellos chicos que se vuelcan al delito por sus problemas con las drogas. Los casos son tomados en la misma comisaría, si se nota un estado de "aparente intoxicación" y posteriormente se hace un seguimiento conjunto con el Centro de Prevención de Adicciones del Ministerio de Salud y el Hospital de Salud Mental. 
"De parte nuestra y del Juzgado (de Familia y Menores) se ha comprometido a los padres, se los llama a una audiencia para que tengan un control adecuado a los menores, para que esos chicos estén escolarizados, hagan algún deporte y  los saquen de esa situación de vida que llevan", argumentó la subcomisario.  
En 2018 de los 1.047 ingresos, 209 fueron por causas judiciales, mientras que en 2017, llegaron a 994 con 392 con causas. Para la funcionaria la reinserción depende de cada caso. "En muchos casos hay menores que se los ve comprometidos, ingresan una vez, toman conciencia y no vuelven más. Pero hay otros que por la forma de vida que llevan le es mucho más difícil", describió.
En cuanto al resto de los ingresos se trata de "situaciones de calle". "Son chicos que van en moto sin documentación, deambulan a la noche y  provocan algún disturbio o pelea callejera", enumeró. 

Robos con menores 
Hay además otros casos particulares. En cuanto a los menores que mendigan en la calle, se hace una comunicación al juzgado, llaman a los padres, hacen un pedido de antecedentes y realizan un "informe social" para ver sus condiciones de vida. 
A su vez hay delitos en que los padres participan junto a sus hijos. Allí la comisaría de jurisdicción identifica al adulto y al momento de la detención, si está con el menor, este es trasladado, ponen en conocimiento al juzgado y se pone a resguardo de otra persona, con un posterior seguimiento. Este año ya intervinieron en un caso, en el supermercado que queda sobre Avenida del Fundador, donde se protegió a una niña de 11 años.

Menores perdidos

Según el Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas (Rnipme), entre 2016, 2017 y 2018 la cantidad de niños de los que no se sabe donde están en la Argentina llega a 7.804. 
El año pasado hubo 1.509 casos, de los cuales 784 no se resolvieron. La mayor parte de ellos ocurrieron en Cuyo (486)  y muchos de ellos siguen en trámite. 
En la última década, las cifras de niños perdidos nunca fue menor a 1.500. En 2014 fue el año de mayores solicitudes de paradero: 6.047. 
En la gran parte de los casos se trata de mujeres, entre los 13 y los 17 años. Hay excepciones. En 2018 por ejemplo, se perdieron 153 niños y niñas que no superaban los cinco años de edad. 
En la página web www.jus.gob.ar/atencion-al-ciudadano/chicos-extraviados.aspx está el listado actualizado de los menores perdidos, con toda la información para colaborar. 

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