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Realidad para ocuparse

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Realidad para ocuparse

Investigadores del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica resaltaron que hubo un aumento en la pobreza y estimaron que se encuentra en “valores cercanos al 35 por ciento”.
“Son varias las razones. Durante los primeros meses del año, los aumentos de los alimentos fueron mayores al promedio general”, subrayó la UCA y consideró que “todavía no hay una recuperación”.
De ese modo, afirmó que “hay cuestiones estructurales importantes a tener en cuenta” y remarcó que “la calidad de vida de la población no está solamente asociada al nivel de ingresos de un mes”.
El organismo puntualizó que esas cuestiones se vinculan con la “calidad y servicios de vivienda, seguridad social, atención médica y asistencia al colegio. Calculamos valores cercanos al 35 por ciento”, indicaron los especialistas al señalar que “hubo un incremento” dado que 2018 terminó con una estimación ubicada en 32 por ciento.
Según sostuvo la UCA, “es mucho” el aumento y resaltó que se debe tener en cuenta “el efecto de la devaluación”.
“Tenemos una economía que reacciona muy rápido con relación a la cotización del dólar”, remarcaron para argumentar: “Cuando tenemos devaluaciones, que son muchas veces bruscas, tenemos subas muy grandes de precios y en un mercado de trabajo que está más precarizado”.
El estudio también advirtió en ese sentido sobre “los aumentos de precios y una recuperación de salarios en general menor a esos incrementos”. Recomendaron que se debe contar con “una estabilización del tipo de cambio para que se estabilicen los precios”, aunque aclararon que “con eso no alcanza, es para que no empeore”.
“Para que haya una mejora, los ingresos de las familias deben recuperar lo que perdieron”, afirmó la UCA y estimó que “en el mejor escenario, se podría volver a valores de 2015, cercanos al 30 por ciento”.
A tono con un escenario que le marca la realidad por la que ocuparse, al Gobierno Nacional, la industria muestra que es uno de los sectores más golpeados en los últimos cuatro años: una caída de la actividad cercana al 9% en ese período, traducida en despidos, cierres de fábricas y capacidad instalada en niveles bajísimos son la fotografía de este tiempo.
Los industriales argumentan que ahora “estamos claramente peor” que durante el kirchnerismo, pero observan un cambio de tendencia para los próximos meses. Para la Unión Industrial Argentina (UIA), la gestión de Mauricio Macri “no ha sido buena para la industria, que cayó 8,5% en los últimos cuatro años, más que el nivel general de la economía”.
Los economistas explicaron que “hasta el comienzo de la crisis cambiaria de abril de 2018, hubo una tendencia general de mejora, aunque lenta y muy heterogénea entre los sectores. Desde entonces, la caída ha sido más pronunciada y generalizada”.
La UIA alertó que “desde hace muchas décadas” la Argentina no tiene una política industrial. “La política industrial no depende de un gobierno, de un presidente o de un ministro, sino de un acuerdo general que involucre a todos los actores en un proyecto de desarrollo productivo: una política de Estado”, enfatizó.
A criterio de esta institución, entre el gobierno anterior y el actual hay diferencias de énfasis en la política económica, y eso impacta en la industria.
“Uno, un modelo más orientado al mercado interno y consumo; el otro, al mercado de exportación. Para orientarte más al mercado externo hacen falta condiciones diferentes (menor costo del capital a través de las tasas y el crédito), un marco tributario que fomente la agregación de valor y política tecnológica, por mencionar algunos. Estos temas están pendientes”, evaluaron.
Aumento de la pobreza a valores de un 35%, y caída de la industria en torno a un 10%, son indicadores evidentes de lo que está mal. Pero sobre todo, de la realidad sobre la que el gobierno nacional, debería atender. Cuanto antes.
 

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Realidad para ocuparse

Investigadores del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica resaltaron que hubo un aumento en la pobreza y estimaron que se encuentra en “valores cercanos al 35 por ciento”.
“Son varias las razones. Durante los primeros meses del año, los aumentos de los alimentos fueron mayores al promedio general”, subrayó la UCA y consideró que “todavía no hay una recuperación”.
De ese modo, afirmó que “hay cuestiones estructurales importantes a tener en cuenta” y remarcó que “la calidad de vida de la población no está solamente asociada al nivel de ingresos de un mes”.
El organismo puntualizó que esas cuestiones se vinculan con la “calidad y servicios de vivienda, seguridad social, atención médica y asistencia al colegio. Calculamos valores cercanos al 35 por ciento”, indicaron los especialistas al señalar que “hubo un incremento” dado que 2018 terminó con una estimación ubicada en 32 por ciento.
Según sostuvo la UCA, “es mucho” el aumento y resaltó que se debe tener en cuenta “el efecto de la devaluación”.
“Tenemos una economía que reacciona muy rápido con relación a la cotización del dólar”, remarcaron para argumentar: “Cuando tenemos devaluaciones, que son muchas veces bruscas, tenemos subas muy grandes de precios y en un mercado de trabajo que está más precarizado”.
El estudio también advirtió en ese sentido sobre “los aumentos de precios y una recuperación de salarios en general menor a esos incrementos”. Recomendaron que se debe contar con “una estabilización del tipo de cambio para que se estabilicen los precios”, aunque aclararon que “con eso no alcanza, es para que no empeore”.
“Para que haya una mejora, los ingresos de las familias deben recuperar lo que perdieron”, afirmó la UCA y estimó que “en el mejor escenario, se podría volver a valores de 2015, cercanos al 30 por ciento”.
A tono con un escenario que le marca la realidad por la que ocuparse, al Gobierno Nacional, la industria muestra que es uno de los sectores más golpeados en los últimos cuatro años: una caída de la actividad cercana al 9% en ese período, traducida en despidos, cierres de fábricas y capacidad instalada en niveles bajísimos son la fotografía de este tiempo.
Los industriales argumentan que ahora “estamos claramente peor” que durante el kirchnerismo, pero observan un cambio de tendencia para los próximos meses. Para la Unión Industrial Argentina (UIA), la gestión de Mauricio Macri “no ha sido buena para la industria, que cayó 8,5% en los últimos cuatro años, más que el nivel general de la economía”.
Los economistas explicaron que “hasta el comienzo de la crisis cambiaria de abril de 2018, hubo una tendencia general de mejora, aunque lenta y muy heterogénea entre los sectores. Desde entonces, la caída ha sido más pronunciada y generalizada”.
La UIA alertó que “desde hace muchas décadas” la Argentina no tiene una política industrial. “La política industrial no depende de un gobierno, de un presidente o de un ministro, sino de un acuerdo general que involucre a todos los actores en un proyecto de desarrollo productivo: una política de Estado”, enfatizó.
A criterio de esta institución, entre el gobierno anterior y el actual hay diferencias de énfasis en la política económica, y eso impacta en la industria.
“Uno, un modelo más orientado al mercado interno y consumo; el otro, al mercado de exportación. Para orientarte más al mercado externo hacen falta condiciones diferentes (menor costo del capital a través de las tasas y el crédito), un marco tributario que fomente la agregación de valor y política tecnológica, por mencionar algunos. Estos temas están pendientes”, evaluaron.
Aumento de la pobreza a valores de un 35%, y caída de la industria en torno a un 10%, son indicadores evidentes de lo que está mal. Pero sobre todo, de la realidad sobre la que el gobierno nacional, debería atender. Cuanto antes.
 

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