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Piden 35 años de cárcel para un acusado de abusar de 3 hijas

Una de las víctimas, la mayor, fue violada desde los 13 años, durante cinco años. Las otras sufrieron tocamientos. El fiscal Leonardo Navarini Busti solicitó que el Tribunal que lo juzgue aplique esa pena.

Es probable que en la primera mitad del año entrante, O.B., un hombre de unos 50 años deba sentarse ante un tribunal de San Luis, para ser juzgado por abusar de tres hijas biológicas. Y el castigo que puede llegar a recibir puede ser fuerte: el fiscal de instrucción 2, Leonardo Navarini Busti, solicitó que sea condenado a 35 años de cárcel por los ataques contra la integridad sexual perpetrados cuando las víctimas eran menores. Y la vida puede cambiarle sustancialmente  al sospechoso, ya que, si bien está procesado, goza de libertad. 

Para el fiscal, los hechos investigados encuadran en la calificación "Abuso sexual agravado por el vínculo y abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo, todos en concurso real (tres hechos)”. La primera calificación es en relación a los manoseos sufridos por dos de sus hijas. Y la otra, la más grave, es por las violaciones padecidas durante años por su hija mayor. 

Como atenuantes, el fiscal entendió que solo hay uno, el hecho de que el acusado no tiene antecedentes condenatorios. En cambio, como agravantes, consideró cuatro: la extensión del daño causado –fundamentalmente los problemas psicológicos que cargan las jóvenes abusadas–, la reiteración de los hechos y su duración en el tiempo y la pluralidad de víctimas. 

O.B. es padre de seis hijos, de los cuales, tres son mujeres. Según refirió el fiscal, la familia tenía domicilio en una fábrica desocupada, en San Luis capital. Era un galpón grande, con oficinas arriba a donde se fueron a vivir por necesidad y que transformaron en su vivienda. El grupo familiar vivía en condiciones de vulnerabilidad extrema, dijo el representante de Ministerio Público Fiscal. 

Además de los sometimientos sexuales, O.B. maltrataba a sus hijos. Las víctimas hablaron con una tía sobre esto y a ella le revelaron, además, los ultrajes. Fue esta pariente quien hizo la denuncia. La primera fue en relación a la hija mayor, que por ese entonces tenía 18 años. Luego surgió que las otras dos chicas habían sufridos tocamientos por parte del padre. Después, un tío se hizo cargo de los hijos de O.B., y las chicas se fueron a Mendoza, con otra parte de la familia, comentó Navarini Busti. 

Sin dudas, la muerte de la madre de los menores fue un momento-bisagra en la vida familiar. Según declaró la mayor de las hermanas, su padre comenzó a violarla tiempo después del fallecimiento de su mamá. Tenía 13 años, recordó. Unos seis años más tarde, en 2011, hizo la denuncia. 

La chica contó que una noche, mientras estaba medio dormida, su padre se acercó a su cama —todos descansaban en la misma habitación–, comenzó a tocarla, y ella trató de sacárselo de encima. 

La situación se reiteró, y en una de esas oportunidades no pudo impedir que el hombre le sacara las prendas de abajo y la violara. Él no solo le dijo en esa ocasión que se callara, ya que ella intentó gritar, por el dolor, si no que la amenazó diciéndole que no debía decirle nada a nadie, ya que si lo hacía, no vería más a sus hermanos. “Cada vez que me quería tocar, yo lo golpeaba, porque me daba asco que lo hiciera”, relató la chica. 

Otra de las víctimas, la hermana del medio, declaró que cuando tenía 12 años, estando ella recostada en la habitación, su padre se ubicó atrás de ella y trató de bajarle el pantalón. La nena pudo salir de la habitación. 

Recordó que tiempo después, un día que habían ido a visitar a un pariente en Villa Mercedes, su papá salió y volvió alcoholizado. En la habitación estaban ella y su hermana más pequeña, a quien el hombre empezó a tocar. La hermana del medio le sacó la mano al padre y le dijo a su hermanita que se fueran. 

Luego, en una charla, la chica le contó a su hermana mayor lo que había sucedido y le preguntó si le había pasado algo parecido. Le respondió que sí. Después, cuando quiso saber si el padre la había tocado más, le confió que la había violado. 

El informe médico hecho a la hermana mayor confirmó que presentaba signos de desfloración. Y en los tres casos, los informes psicológicos son coincidentes en cuanto a que presentan indicadores de maltrato y abuso, siendo la más grande la más afectada psíquicamente.
 

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Piden 35 años de cárcel para un acusado de abusar de 3 hijas

Una de las víctimas, la mayor, fue violada desde los 13 años, durante cinco años. Las otras sufrieron tocamientos. El fiscal Leonardo Navarini Busti solicitó que el Tribunal que lo juzgue aplique esa pena.

Cámara Gesell. Bajo esa modalidad le tomaron declaración a dos de las víctimas. Foto: Archivo.

Es probable que en la primera mitad del año entrante, O.B., un hombre de unos 50 años deba sentarse ante un tribunal de San Luis, para ser juzgado por abusar de tres hijas biológicas. Y el castigo que puede llegar a recibir puede ser fuerte: el fiscal de instrucción 2, Leonardo Navarini Busti, solicitó que sea condenado a 35 años de cárcel por los ataques contra la integridad sexual perpetrados cuando las víctimas eran menores. Y la vida puede cambiarle sustancialmente  al sospechoso, ya que, si bien está procesado, goza de libertad. 

Para el fiscal, los hechos investigados encuadran en la calificación "Abuso sexual agravado por el vínculo y abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo, todos en concurso real (tres hechos)”. La primera calificación es en relación a los manoseos sufridos por dos de sus hijas. Y la otra, la más grave, es por las violaciones padecidas durante años por su hija mayor. 

Como atenuantes, el fiscal entendió que solo hay uno, el hecho de que el acusado no tiene antecedentes condenatorios. En cambio, como agravantes, consideró cuatro: la extensión del daño causado –fundamentalmente los problemas psicológicos que cargan las jóvenes abusadas–, la reiteración de los hechos y su duración en el tiempo y la pluralidad de víctimas. 

O.B. es padre de seis hijos, de los cuales, tres son mujeres. Según refirió el fiscal, la familia tenía domicilio en una fábrica desocupada, en San Luis capital. Era un galpón grande, con oficinas arriba a donde se fueron a vivir por necesidad y que transformaron en su vivienda. El grupo familiar vivía en condiciones de vulnerabilidad extrema, dijo el representante de Ministerio Público Fiscal. 

Además de los sometimientos sexuales, O.B. maltrataba a sus hijos. Las víctimas hablaron con una tía sobre esto y a ella le revelaron, además, los ultrajes. Fue esta pariente quien hizo la denuncia. La primera fue en relación a la hija mayor, que por ese entonces tenía 18 años. Luego surgió que las otras dos chicas habían sufridos tocamientos por parte del padre. Después, un tío se hizo cargo de los hijos de O.B., y las chicas se fueron a Mendoza, con otra parte de la familia, comentó Navarini Busti. 

Sin dudas, la muerte de la madre de los menores fue un momento-bisagra en la vida familiar. Según declaró la mayor de las hermanas, su padre comenzó a violarla tiempo después del fallecimiento de su mamá. Tenía 13 años, recordó. Unos seis años más tarde, en 2011, hizo la denuncia. 

La chica contó que una noche, mientras estaba medio dormida, su padre se acercó a su cama —todos descansaban en la misma habitación–, comenzó a tocarla, y ella trató de sacárselo de encima. 

La situación se reiteró, y en una de esas oportunidades no pudo impedir que el hombre le sacara las prendas de abajo y la violara. Él no solo le dijo en esa ocasión que se callara, ya que ella intentó gritar, por el dolor, si no que la amenazó diciéndole que no debía decirle nada a nadie, ya que si lo hacía, no vería más a sus hermanos. “Cada vez que me quería tocar, yo lo golpeaba, porque me daba asco que lo hiciera”, relató la chica. 

Otra de las víctimas, la hermana del medio, declaró que cuando tenía 12 años, estando ella recostada en la habitación, su padre se ubicó atrás de ella y trató de bajarle el pantalón. La nena pudo salir de la habitación. 

Recordó que tiempo después, un día que habían ido a visitar a un pariente en Villa Mercedes, su papá salió y volvió alcoholizado. En la habitación estaban ella y su hermana más pequeña, a quien el hombre empezó a tocar. La hermana del medio le sacó la mano al padre y le dijo a su hermanita que se fueran. 

Luego, en una charla, la chica le contó a su hermana mayor lo que había sucedido y le preguntó si le había pasado algo parecido. Le respondió que sí. Después, cuando quiso saber si el padre la había tocado más, le confió que la había violado. 

El informe médico hecho a la hermana mayor confirmó que presentaba signos de desfloración. Y en los tres casos, los informes psicológicos son coincidentes en cuanto a que presentan indicadores de maltrato y abuso, siendo la más grande la más afectada psíquicamente.
 

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