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El dinero y la historia

La corriente de pensamiento que sostiene que el dinero como elemento disuasivo, o de presión, puede imponerse a todo; tendrá nuevos argumentos luego que un busto de 3.000 años de antigüedad que representa al joven faraón egipcio Tutankamón (Boy King) fuera rematado en Londres en 6 millones de dólares, a pesar de protestas por parte de El Cairo.

La casa de subastas Christies vendió la reliquia en cuarzo, de 28,5 centímetros de altura, por 4.746.250 libras esterlinas (unos 5.970.000 dólares estadounidenses o 5.290.000 euros) en una de sus ventas más controvertidas en muchos años.

No se brindó ninguna información sobre el comprador. Pero el arqueólogo egipcio y ex ministro de Antigüedades Zahi Hawass considera que la obra “salió de Egipto en los años 1970 porque en esa época otros objetos antiguos de la misma naturaleza fueron robados del templo de Karnak”, en Luxor.

“Christies no puede decirnos cuándo fue robado y los propietarios proporcionaron informaciones falsas”, aseguró después que el Ejecutivo de El Cairo pidiese en junio a Christies que anulase la subasta de esta pieza y otros objetos del antiguo Egipto.

La polémica se enmarca en un debate de larga data sobre el retorno de las obras de arte a sus países de origen, como lo ilustra la cuestión de los frisos del Partenón conservados en el Museo Británico de Londres y reclamados por Atenas durante décadas.

Chile, por su parte, negocia desde hace meses con ese museo londinense para recuperar, tal vez como préstamo a largo plazo, el moái Hoa Hakananaia, el de mayor valor espiritual para la Isla de Pascua, situada en el Pacífico sur.

Una decana de manifestantes esgrimieron banderas egipcias y pancartas que decían “paren el comercio de antigüedades robadas”, en las afueras de la casa de subastas británica.

“Eso no debe estar en una casa. Debería estar en un museo”, afirmó la egipcia Magda Sakr. “Es historia. Es uno de nuestros más famosos reyes”, añadió.

El busto en litigio forma parte de la Colección Resandro, una de las colecciones privadas más renombradas del mundo, y ha sido expuesto en numerosas ocasiones en los últimos años, subraya Christies.

Fue comprado en 1985 a Heinz Herzer, un vendedor con sede en Múnich, Alemania. Anteriormente estuvo en manos de Joseph Messina, un vendedor austriaco, que lo había adquirido en torno a 1973-1974 al príncipe Wilhelm von Thurn und Taxis, quien lo habría tenido en su poder desde los años 1960, explicó.

Los ministerios de Relaciones Exteriores y de Antigüedades egipcios lamentaron en un comunicado que Christies organizara una primera venta de objetos egipcios a pesar de “las legítimas reclamaciones egipcias de las últimas semanas”, relativas entre otros a la obtención de certificados de adquisición de las obras.

Antes de la subasta la Embajada de Egipto en el Reino Unido lamentó “que la sala de ventas previese celebrar un nuevo remate, sin garantizar (la obtención) de papeles” necesarios para la venta, añadió el ministerio.

“Es extremadamente importante establecer la propiedad reciente (de la obra) y la legalidad de la venta, lo que hicimos con toda claridad”, dijo una portavoz de la casa de subastas en Londres, donde tuvo lugar la venta.

El busto representa al dios Amón con rasgos que se pueden reconocer como los del faraón Tutankamón: el labio inferior ligeramente caído, ojos en forma de almendra y un profundo hueco entre los ojos y las cejas. Se habían esculpido representaciones similares del dios Amón, con los rasgos del joven rey para el templo de Karnak.

Coronado en torno al año 1333 a.C., Tutankamón es el faraón egipcio más famoso de la Historia debido al increíble descubrimiento de su tumba, intacta, en el Valle de los Reyes, en 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter y su rico mecenas, Lord Carnarvon.

Hijo del faraón Akenatón, esposo de la legendaria reina Nefertiti, el “niño faraón” llegó al poder a la edad de nueve años y murió diez años más tarde, de malaria combinada con una afección ósea.

Un año después del fabuloso descubrimiento de su tumba, Lord Carnarvon murió de septicemia debido a una herida infectada. Le siguieron otros decesos, como el del propio Howard Carter, quien murió de cáncer en 1939 a la edad de 64 años, sin haber completado la publicación de su libro sobre la sepultura, lo que alimentó el mito de la maldición del faraón, que alcanzaría a quienes abrieran su tumba.

El antiguo Egipto sigue fascinando al público de todo el mundo. El dinero sigue anteponiéndose a todo. Incluso a la historia.

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El dinero y la historia

La corriente de pensamiento que sostiene que el dinero como elemento disuasivo, o de presión, puede imponerse a todo; tendrá nuevos argumentos luego que un busto de 3.000 años de antigüedad que representa al joven faraón egipcio Tutankamón (Boy King) fuera rematado en Londres en 6 millones de dólares, a pesar de protestas por parte de El Cairo.

La casa de subastas Christies vendió la reliquia en cuarzo, de 28,5 centímetros de altura, por 4.746.250 libras esterlinas (unos 5.970.000 dólares estadounidenses o 5.290.000 euros) en una de sus ventas más controvertidas en muchos años.

No se brindó ninguna información sobre el comprador. Pero el arqueólogo egipcio y ex ministro de Antigüedades Zahi Hawass considera que la obra “salió de Egipto en los años 1970 porque en esa época otros objetos antiguos de la misma naturaleza fueron robados del templo de Karnak”, en Luxor.

“Christies no puede decirnos cuándo fue robado y los propietarios proporcionaron informaciones falsas”, aseguró después que el Ejecutivo de El Cairo pidiese en junio a Christies que anulase la subasta de esta pieza y otros objetos del antiguo Egipto.

La polémica se enmarca en un debate de larga data sobre el retorno de las obras de arte a sus países de origen, como lo ilustra la cuestión de los frisos del Partenón conservados en el Museo Británico de Londres y reclamados por Atenas durante décadas.

Chile, por su parte, negocia desde hace meses con ese museo londinense para recuperar, tal vez como préstamo a largo plazo, el moái Hoa Hakananaia, el de mayor valor espiritual para la Isla de Pascua, situada en el Pacífico sur.

Una decana de manifestantes esgrimieron banderas egipcias y pancartas que decían “paren el comercio de antigüedades robadas”, en las afueras de la casa de subastas británica.

“Eso no debe estar en una casa. Debería estar en un museo”, afirmó la egipcia Magda Sakr. “Es historia. Es uno de nuestros más famosos reyes”, añadió.

El busto en litigio forma parte de la Colección Resandro, una de las colecciones privadas más renombradas del mundo, y ha sido expuesto en numerosas ocasiones en los últimos años, subraya Christies.

Fue comprado en 1985 a Heinz Herzer, un vendedor con sede en Múnich, Alemania. Anteriormente estuvo en manos de Joseph Messina, un vendedor austriaco, que lo había adquirido en torno a 1973-1974 al príncipe Wilhelm von Thurn und Taxis, quien lo habría tenido en su poder desde los años 1960, explicó.

Los ministerios de Relaciones Exteriores y de Antigüedades egipcios lamentaron en un comunicado que Christies organizara una primera venta de objetos egipcios a pesar de “las legítimas reclamaciones egipcias de las últimas semanas”, relativas entre otros a la obtención de certificados de adquisición de las obras.

Antes de la subasta la Embajada de Egipto en el Reino Unido lamentó “que la sala de ventas previese celebrar un nuevo remate, sin garantizar (la obtención) de papeles” necesarios para la venta, añadió el ministerio.

“Es extremadamente importante establecer la propiedad reciente (de la obra) y la legalidad de la venta, lo que hicimos con toda claridad”, dijo una portavoz de la casa de subastas en Londres, donde tuvo lugar la venta.

El busto representa al dios Amón con rasgos que se pueden reconocer como los del faraón Tutankamón: el labio inferior ligeramente caído, ojos en forma de almendra y un profundo hueco entre los ojos y las cejas. Se habían esculpido representaciones similares del dios Amón, con los rasgos del joven rey para el templo de Karnak.

Coronado en torno al año 1333 a.C., Tutankamón es el faraón egipcio más famoso de la Historia debido al increíble descubrimiento de su tumba, intacta, en el Valle de los Reyes, en 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter y su rico mecenas, Lord Carnarvon.

Hijo del faraón Akenatón, esposo de la legendaria reina Nefertiti, el “niño faraón” llegó al poder a la edad de nueve años y murió diez años más tarde, de malaria combinada con una afección ósea.

Un año después del fabuloso descubrimiento de su tumba, Lord Carnarvon murió de septicemia debido a una herida infectada. Le siguieron otros decesos, como el del propio Howard Carter, quien murió de cáncer en 1939 a la edad de 64 años, sin haber completado la publicación de su libro sobre la sepultura, lo que alimentó el mito de la maldición del faraón, que alcanzaría a quienes abrieran su tumba.

El antiguo Egipto sigue fascinando al público de todo el mundo. El dinero sigue anteponiéndose a todo. Incluso a la historia.

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