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Algunos méritos de argentinos ilustres

 

Hubo en otros tiempos, otras concepciones para entender y medir la realidad. Cuesta comparar sin pasiones. Sin embargo vale recurrir a datos objetivos: Argentina obtuvo cinco Premios Nobel: Saavedra Lamas, Premio Nobel de la Paz 1936; Houssay,

Premio Nobel de Medicina 1947; Leloir, Premio Nobel de Química 1970; Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980; Milstein, Premio Nobel de Medicina 1984.

Los tres ganadores en ciencias pasaron por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Resulta obligatorio recordarlos siempre, y tener presente su inteligencia, su talento y su esfuerzo.                                                                                                          

 Bernardo Alberto Houssay, nació en Buenos Aires, en 1887. Médico y fisiólogo que fue el primer Premio Nobel hispanoamericano, concedido en 1947, por sus descubrimientos sobre el papel que juegan las hormonas de la glándula pituitaria en la regulación de la cantidad de glucosa de la sangre en los animales, estudios que posibilitaron nuevos avances en el tratamiento de la diabetes. Obtuvo el título de Farmacia en la UBA en 1904 y, siete años más tarde, se licenció en Medicina. Fue docente e investigador; observó que sus pacientes diabéticos, que carecían de insulina, tenían una glándula pituitaria hiperactiva. Así pues, dedujo que era esta la responsable de regular los niveles de azúcar en sangre. En 1944 fundó el Instituto de Medicina Biológica y Experimental de Buenos Aires, cuya dirección pasó a ocupar en 1946; también fue presidente de la Sociedad Argentina de Biología y de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires. Falleció en 1971.

Luis Federico Leloir nació en París, en 1906. Se trasladó en su infancia a la Argentina, donde recibió su formación científica. En 1932 obtuvo la licenciatura en medicina en la UBA, tras lo cual preparó su tesis doctoral bajo la dirección de Bernardo Houssay. Posteriormente se trasladó a la Universidad de Cambridge. En 1937 volvió a la Argentina, emprendiendo su investigación sobre la oxidación de los ácidos grasos en el Instituto de Fisiología de Buenos Aires. Fue el impulsor del Instituto de Investigaciones Bioquímicas Campomar, en el que realizó importantes estudios sobre la acción de la lactosa en el cuerpo humano. También se desempeñó en el Departamento de Bioquímica de la UBA y en la Asociación Argentina para el Progreso de la Ciencia, de la que fue presidente. En 1943, Leloir se trasladó a la Universidad de Washington. Tras regresar a Buenos Aires creó el Instituto de Investigación Bioquímica. A partir de 1962 dirigió el Departamento de Bioquímica de la UBA. El trabajo fundamental de Leloir fue el aislamiento de una enzima que fermenta la galactosa. Sus descubrimientos sobre los componentes de los nucleótidos, elementos fundamentales en los procesos metabólicos de los hidratos de carbono y los azúcares en particular, le valieron el Premio Nobel de Química en 1970.

Desde 1947 hasta 1982 ejerció la docencia. Entre 1962 y 1965 fue jefe del Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y en los años siguientes formó parte del directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Desde 1985 hasta su muerte fue miembro de la Academia Nacional de Ciencias. Murió en Buenos Aires en 1987.

César Milstein nació en Bahía Blanca, en 1927. Se licenció en química en la Universidad de Buenos Aires en 1957 y, tras realizar su tesis doctoral en el Departamento de Química Biológica de la Facultad de Medicina, obtuvo una beca para continuar sus investigaciones en Cambridge. En 1962 regresó al país y asumió la dirección de la división de biología molecular del Instituto Nacional de Microbiología Malbrán. Pero los cambios políticos motivaron la intervención del Instituto Malbrán y la remoción de su director y de los principales investigadores de su plantel. Milstein decidió entonces regresar a Cambridge como docente e investigador. En 1984, Milstein obtuvo el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus trabajos en el desarrollo de anticuerpos monoclonales como especies moleculares puras. Murió en el Reino Unido en 2002.

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Algunos méritos de argentinos ilustres

 

Hubo en otros tiempos, otras concepciones para entender y medir la realidad. Cuesta comparar sin pasiones. Sin embargo vale recurrir a datos objetivos: Argentina obtuvo cinco Premios Nobel: Saavedra Lamas, Premio Nobel de la Paz 1936; Houssay,

Premio Nobel de Medicina 1947; Leloir, Premio Nobel de Química 1970; Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980; Milstein, Premio Nobel de Medicina 1984.

Los tres ganadores en ciencias pasaron por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Resulta obligatorio recordarlos siempre, y tener presente su inteligencia, su talento y su esfuerzo.                                                                                                          

 Bernardo Alberto Houssay, nació en Buenos Aires, en 1887. Médico y fisiólogo que fue el primer Premio Nobel hispanoamericano, concedido en 1947, por sus descubrimientos sobre el papel que juegan las hormonas de la glándula pituitaria en la regulación de la cantidad de glucosa de la sangre en los animales, estudios que posibilitaron nuevos avances en el tratamiento de la diabetes. Obtuvo el título de Farmacia en la UBA en 1904 y, siete años más tarde, se licenció en Medicina. Fue docente e investigador; observó que sus pacientes diabéticos, que carecían de insulina, tenían una glándula pituitaria hiperactiva. Así pues, dedujo que era esta la responsable de regular los niveles de azúcar en sangre. En 1944 fundó el Instituto de Medicina Biológica y Experimental de Buenos Aires, cuya dirección pasó a ocupar en 1946; también fue presidente de la Sociedad Argentina de Biología y de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires. Falleció en 1971.

Luis Federico Leloir nació en París, en 1906. Se trasladó en su infancia a la Argentina, donde recibió su formación científica. En 1932 obtuvo la licenciatura en medicina en la UBA, tras lo cual preparó su tesis doctoral bajo la dirección de Bernardo Houssay. Posteriormente se trasladó a la Universidad de Cambridge. En 1937 volvió a la Argentina, emprendiendo su investigación sobre la oxidación de los ácidos grasos en el Instituto de Fisiología de Buenos Aires. Fue el impulsor del Instituto de Investigaciones Bioquímicas Campomar, en el que realizó importantes estudios sobre la acción de la lactosa en el cuerpo humano. También se desempeñó en el Departamento de Bioquímica de la UBA y en la Asociación Argentina para el Progreso de la Ciencia, de la que fue presidente. En 1943, Leloir se trasladó a la Universidad de Washington. Tras regresar a Buenos Aires creó el Instituto de Investigación Bioquímica. A partir de 1962 dirigió el Departamento de Bioquímica de la UBA. El trabajo fundamental de Leloir fue el aislamiento de una enzima que fermenta la galactosa. Sus descubrimientos sobre los componentes de los nucleótidos, elementos fundamentales en los procesos metabólicos de los hidratos de carbono y los azúcares en particular, le valieron el Premio Nobel de Química en 1970.

Desde 1947 hasta 1982 ejerció la docencia. Entre 1962 y 1965 fue jefe del Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y en los años siguientes formó parte del directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Desde 1985 hasta su muerte fue miembro de la Academia Nacional de Ciencias. Murió en Buenos Aires en 1987.

César Milstein nació en Bahía Blanca, en 1927. Se licenció en química en la Universidad de Buenos Aires en 1957 y, tras realizar su tesis doctoral en el Departamento de Química Biológica de la Facultad de Medicina, obtuvo una beca para continuar sus investigaciones en Cambridge. En 1962 regresó al país y asumió la dirección de la división de biología molecular del Instituto Nacional de Microbiología Malbrán. Pero los cambios políticos motivaron la intervención del Instituto Malbrán y la remoción de su director y de los principales investigadores de su plantel. Milstein decidió entonces regresar a Cambridge como docente e investigador. En 1984, Milstein obtuvo el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus trabajos en el desarrollo de anticuerpos monoclonales como especies moleculares puras. Murió en el Reino Unido en 2002.

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