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La tramposa carta documento en Word

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La tramposa carta documento en Word

Romina Oddone

A Elda del Valle le llegó a su trabajo en San Luis una hoja A4 con las palabras “carta documento” bien grandes en el frente. En las líneas siguientes un abogado de Buenos Aires la intimaba a pagar una deuda por 6.000 pesos que supuestamente había contraído en una zapatería de San Miguel de Tucumán. Esto le generó un gran estrés y la expuso a los comentarios de sus compañeros de trabajo. Elda asegura que no le debe nada a nadie, pero le aterra que un abogado la persiga y le envíe cartas a su trabajo.

Esta secuencia no es nueva, de hecho pasa mucho y toma diferentes modalidades como llamadas constantes de estudios de abogados o intimaciones a vecinos o familiares. Hay estudios jurídicos que compran deudas actuales o prescriptas y llaman a los deudores para hacer un arreglo por un monto muy inferior al que debían o con la posibilidad de reducirlo hasta en un 50 por ciento si terminan negociando. Las deudas se vencen tras algunos años, pero si el acreedor inicia acciones legales o logra refinanciarla esa prescripción se cae. “Si durante un periodo de tiempo las deudas no fueron abonadas, ya no es posible cobrarlas por vía judicial. Hay empresas que dan créditos personales, que cuando no los pueden cobrar venden, por un monto mínimo, las bases de datos de los morosos a un estudio jurídico, que intentan hacer efectivo el pago. Pero lo cierto es que ese cobro, ya sea que se trate de una vieja deuda o porque no hay papeles que acrediten una relación de consumo, solo puede reclamarse en un acuerdo entre las dos partes, pero no judicialmente”, comenta el abogado Héctor Zabala. En definitiva para la Justicia no hay deuda.

Pero volviendo al caso de Elba, es importante saber que las cartas documento son un formulario que se compra en cualquier correo público o privado. Ese papel que tanto la angustió no tiene valor judicial. Sin embargo, el jefe del Programa Defensa del Consumidor, Alberto Montiel Díaz, explica que “vale como una notificación de que le están queriendo cobrar algo. Si la deuda no es real, se puede contestar negándola y si continúan molestando es motivo para hacer un reclamo en nuestras oficinas”.

Lo mejor en estos casos es acercarse al Poder Judicial y pedir asesoramiento. También si existe un expediente iniciado se lo podrán mostrar y lo más importante es no dejarlo seguir su curso, porque si hay una deuda terminará en un circuito de embargos que, con las actualizaciones de los intereses, pagará durante muchos años. Siempre consulte a un profesional matriculado.

 

¿Tenés dudas, datos o consultas? Escribí a proddone@grupopayne.com.ar

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A Elda del Valle le llegó a su trabajo en San Luis una hoja A4 con las palabras “carta documento” bien grandes en el frente. En las líneas siguientes un abogado de Buenos Aires la intimaba a pagar una deuda por 6.000 pesos que supuestamente había contraído en una zapatería de San Miguel de Tucumán. Esto le generó un gran estrés y la expuso a los comentarios de sus compañeros de trabajo. Elda asegura que no le debe nada a nadie, pero le aterra que un abogado la persiga y le envíe cartas a su trabajo.

Esta secuencia no es nueva, de hecho pasa mucho y toma diferentes modalidades como llamadas constantes de estudios de abogados o intimaciones a vecinos o familiares. Hay estudios jurídicos que compran deudas actuales o prescriptas y llaman a los deudores para hacer un arreglo por un monto muy inferior al que debían o con la posibilidad de reducirlo hasta en un 50 por ciento si terminan negociando. Las deudas se vencen tras algunos años, pero si el acreedor inicia acciones legales o logra refinanciarla esa prescripción se cae. “Si durante un periodo de tiempo las deudas no fueron abonadas, ya no es posible cobrarlas por vía judicial. Hay empresas que dan créditos personales, que cuando no los pueden cobrar venden, por un monto mínimo, las bases de datos de los morosos a un estudio jurídico, que intentan hacer efectivo el pago. Pero lo cierto es que ese cobro, ya sea que se trate de una vieja deuda o porque no hay papeles que acrediten una relación de consumo, solo puede reclamarse en un acuerdo entre las dos partes, pero no judicialmente”, comenta el abogado Héctor Zabala. En definitiva para la Justicia no hay deuda.

Pero volviendo al caso de Elba, es importante saber que las cartas documento son un formulario que se compra en cualquier correo público o privado. Ese papel que tanto la angustió no tiene valor judicial. Sin embargo, el jefe del Programa Defensa del Consumidor, Alberto Montiel Díaz, explica que “vale como una notificación de que le están queriendo cobrar algo. Si la deuda no es real, se puede contestar negándola y si continúan molestando es motivo para hacer un reclamo en nuestras oficinas”.

Lo mejor en estos casos es acercarse al Poder Judicial y pedir asesoramiento. También si existe un expediente iniciado se lo podrán mostrar y lo más importante es no dejarlo seguir su curso, porque si hay una deuda terminará en un circuito de embargos que, con las actualizaciones de los intereses, pagará durante muchos años. Siempre consulte a un profesional matriculado.

 

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