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El drama de los convenios destruidos

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), alertó que, a 70 años de su adopción, los Convenios de Ginebra son violados, e instó a las potencias mundiales a reprimir a quienes cometen atrocidades en el marco de un conflicto. Los gobiernos del mundo no hacen lo suficiente para evitar que los grupos armados cometan violaciones masivas, torturas y otros crímenes de guerra, denunció la Cruz Roja.

Los Convenios de Ginebra, establecidos en 1949 bajo el impacto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y conocidos también como las leyes de la guerra, constituyen la base sobre la que se construyó el derecho humanitario internacional y buscan proteger a los civiles inmersos en un conflicto.

Mientras el CICR hacía público su informe se libraron combates en Siria, Libia, Yemen, la República Democrática del Congo (RDC) y otros puntos críticos en los que los investigadores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtieron sobre bajas civiles generalizadas y otros posibles crímenes de guerra.

“Está claro por el terrible y evidente sufrimiento de la población en los conflictos actuales que los Convenios de Ginebra no se respetan universalmente”, dijo la Cruz Roja al Consejo de Seguridad de la ONU, en un acto para conmemorar su 70 aniversario.

“Con demasiada frecuencia, el CICR ve el impacto en las personas cuando se viola el derecho internacional humanitario: asesinatos indiscriminados, torturas, violaciones, ciudades destruidas, traumas psicológicos infligidos”, explicó el organismo.

Los cuatro Convenios de Ginebra son tratados internacionales que establecen las reglas de tratamiento de soldados heridos en los campos de batalla, del trato al personal médico y humanitario y a los prisioneros de guerra, y la obligada protección a los civiles. Fueron adoptados el 12 de agosto de 1949, luego de largas deliberaciones.

Para el CICR son leyes cada vez más testadas por los conflictos de hoy en día, en los que las grandes potencias se asocian frecuentemente con grupos locales, los combates se concentran en pueblos y ciudades y se despliegan drones y otros equipos militares de alta tecnología.

“No hay duda de que el campo de batalla moderno es una arena compleja; la guerra urbanizada, un número cada vez mayor de grupos armados o los conflictos conjuntos están planteando dilemas nuevos y difíciles”.

Además, subrayó, “el rápido desarrollo de tecnologías están creando nuevos frentes en el ciberespacio, así como nuevas formas de combatir, por ejemplo, sistemas de armas autónomos y tecnologías remotas”.

Diplomáticos de la ONU señalaron como ejemplo de estas nuevas formas de guerra y de violaciones a sus leyes el caso de la guerra civil de ocho años en Siria, donde las fuerzas del presidente Bashar al Assad, respaldadas por el poder aéreo ruso, son acusadas de tortura, bombardeo de civiles y uso de gas venenoso, mientras recuperan el territorio controlado por grupos rebeldes.

En Yemen, informaciones recabadas en el terreno denuncian que tanto los grupos rebeldes hutíes respaldados por Irán como la coalición pro gobierno liderada por Arabia Saudita, atacaron a poblaciones civiles, escuelas y hospitales, mientras reclutaron a niños como soldados en el prolongado conflicto.

En otros lugares, los investigadores comprobaron las violaciones del derecho internacional humanitario en Libia, los territorios palestinos ocupados y en varios puntos críticos de África, incluida la RDC, Sudán del Sur y la República Centroafricana.

Los gobiernos deberían reforzar el cumplimiento de los tratados de derecho humanitario, aprobar legislaciones nacionales que los ratifiquen, mejorar la investigación y control de crímenes de guerra y elevar los estándares éticos de los soldados y otros participantes en los conflictos. Porque la destrucción de los convenios humanitarios es un drama de esta época.

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El drama de los convenios destruidos

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), alertó que, a 70 años de su adopción, los Convenios de Ginebra son violados, e instó a las potencias mundiales a reprimir a quienes cometen atrocidades en el marco de un conflicto. Los gobiernos del mundo no hacen lo suficiente para evitar que los grupos armados cometan violaciones masivas, torturas y otros crímenes de guerra, denunció la Cruz Roja.

Los Convenios de Ginebra, establecidos en 1949 bajo el impacto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y conocidos también como las leyes de la guerra, constituyen la base sobre la que se construyó el derecho humanitario internacional y buscan proteger a los civiles inmersos en un conflicto.

Mientras el CICR hacía público su informe se libraron combates en Siria, Libia, Yemen, la República Democrática del Congo (RDC) y otros puntos críticos en los que los investigadores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtieron sobre bajas civiles generalizadas y otros posibles crímenes de guerra.

“Está claro por el terrible y evidente sufrimiento de la población en los conflictos actuales que los Convenios de Ginebra no se respetan universalmente”, dijo la Cruz Roja al Consejo de Seguridad de la ONU, en un acto para conmemorar su 70 aniversario.

“Con demasiada frecuencia, el CICR ve el impacto en las personas cuando se viola el derecho internacional humanitario: asesinatos indiscriminados, torturas, violaciones, ciudades destruidas, traumas psicológicos infligidos”, explicó el organismo.

Los cuatro Convenios de Ginebra son tratados internacionales que establecen las reglas de tratamiento de soldados heridos en los campos de batalla, del trato al personal médico y humanitario y a los prisioneros de guerra, y la obligada protección a los civiles. Fueron adoptados el 12 de agosto de 1949, luego de largas deliberaciones.

Para el CICR son leyes cada vez más testadas por los conflictos de hoy en día, en los que las grandes potencias se asocian frecuentemente con grupos locales, los combates se concentran en pueblos y ciudades y se despliegan drones y otros equipos militares de alta tecnología.

“No hay duda de que el campo de batalla moderno es una arena compleja; la guerra urbanizada, un número cada vez mayor de grupos armados o los conflictos conjuntos están planteando dilemas nuevos y difíciles”.

Además, subrayó, “el rápido desarrollo de tecnologías están creando nuevos frentes en el ciberespacio, así como nuevas formas de combatir, por ejemplo, sistemas de armas autónomos y tecnologías remotas”.

Diplomáticos de la ONU señalaron como ejemplo de estas nuevas formas de guerra y de violaciones a sus leyes el caso de la guerra civil de ocho años en Siria, donde las fuerzas del presidente Bashar al Assad, respaldadas por el poder aéreo ruso, son acusadas de tortura, bombardeo de civiles y uso de gas venenoso, mientras recuperan el territorio controlado por grupos rebeldes.

En Yemen, informaciones recabadas en el terreno denuncian que tanto los grupos rebeldes hutíes respaldados por Irán como la coalición pro gobierno liderada por Arabia Saudita, atacaron a poblaciones civiles, escuelas y hospitales, mientras reclutaron a niños como soldados en el prolongado conflicto.

En otros lugares, los investigadores comprobaron las violaciones del derecho internacional humanitario en Libia, los territorios palestinos ocupados y en varios puntos críticos de África, incluida la RDC, Sudán del Sur y la República Centroafricana.

Los gobiernos deberían reforzar el cumplimiento de los tratados de derecho humanitario, aprobar legislaciones nacionales que los ratifiquen, mejorar la investigación y control de crímenes de guerra y elevar los estándares éticos de los soldados y otros participantes en los conflictos. Porque la destrucción de los convenios humanitarios es un drama de esta época.

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