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Bofetadas de la realidad

 

Un desconcierto casi pueril muestra al Presidente de la Nación, frente a una de las peores crisis de la historia argentina. Una coyuntura que lo pone de frente a una elección presidencial, cuya campaña relanzó en un optimismo cada vez más actuado, y con indicadores económicos que son una bofetada de la realidad.
Desconcierta el Presidente al ser interrumpido en un acto en Jujuy, por su propio teléfono móvil. Alguien con acceso directo al primer mandatario desconoce su agenda; es la conclusión más ingenua a la que puede llegar un simple análisis superficial.
Confunde e inquieta que Mauricio Macri repita el mismo discurso de hace cuatro años, el mismo día en que los argentinos amanecieron con la centésima suba de combustibles y alimentos. El mismo día en que se publican los datos que dicen que la de-socupación subió al 10,6% en el segundo trimestre del año, la tasa más alta de su gestión, y que ese porcentaje afecta a 2,5 millones de personas.
El optimismo es un valor enorme en toda sociedad, cuando tiene bases sólidas y objetivos posibles. Si no es un delirio, realismo mágico, utopía, bravata, o discurso vacío. No es posible aceptar que el mismo hombre que promete sacar el país adelante, soslaye “lo que no hizo” en cuatro años. Hiere la inteligencia.
El desempleo subió un punto porcentual con relación al mismo período de 2018, cuando se ubicó en 9,6%, informó el Indec. Y subió 0,5 puntos en comparación con el primer trimestre del año, cuando se ubicó en 10,1%.
La subocupación, que refleja a quienes están empleados pero desearían trabajar en mejores condiciones, también tuvo una fuerte suba y llegó al 13,1%. Si se extrapolan los números a la población total, los datos indican que alrededor de 5 millones de personas tienen problemas de empleo en la Argentina.
El informe señala que el trabajo en negro se ubica en el 34,5% del total de las personas que tienen un trabajo. En algunos distritos, las cifras estremecen, como Mar del Plata, que registró el mayor indicador de desempleo con 13,4%, seguido por los partidos del Conurbano bonaerense y Salta, con 12,7%.
Para expresarlo en términos concretos, la suba de un punto porcentual en la desocupación, implica que hay 250.000 trabajadores que se quedaron sin empleo en los últimos doce meses. Un cuarto de millón de argentinos quedaron sin trabajo, solo en el último año de la gestión de Macri.
Pero si esa bofetada de la realidad no fuera suficiente, el mismo día, una reconocida empresa de consultoría económica advirtió que la situación económica actual “empeora aún más con las perspectivas para el segundo semestre” y estimó que “el salario continuará perdiendo terreno frente a los precios, golpeando el poder adquisitivo de las familias y profundizando la caída del consumo”.
“El aumento de la tasa de interés y la incertidumbre respecto a las políticas a tomar por un posible nuevo gobierno, paralizan cualquier tipo de inversión productiva”, indicó la compañía.
La consultora analizó las estadísticas sobre economía y desempleo difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Al respecto, indicó que “el PBI tuvo una suba del 0,6% interanual en el segundo trimestre de 2019, por lo que estuvo lejos de compensar la caída de la primera parte del año (5,6% i.a), concluyendo el primer semestre con una contracción del 2,5%”.
“La situación empeora aún más con las perspectivas para el segundo semestre del año. La tercera corrida cambiaria en la era de Cambiemos echó por tierra cualquier posibilidad de recuperación de la actividad en el corto plazo. La nueva escalada del tipo de cambio, la consecuente aceleración de la inflación y el aumento de la tasa de interés de referencia, rompieron el piso de la recesión logrado en la primera parte del año”, alertaron los especialistas.
Son bofetadas de la realidad. Sin música, sin globos amarillos, sin bailes, sin montajes publicitarios e imágenes armadas. La realidad que el presidente prefiere no ver.

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Bofetadas de la realidad

 

Un desconcierto casi pueril muestra al Presidente de la Nación, frente a una de las peores crisis de la historia argentina. Una coyuntura que lo pone de frente a una elección presidencial, cuya campaña relanzó en un optimismo cada vez más actuado, y con indicadores económicos que son una bofetada de la realidad.
Desconcierta el Presidente al ser interrumpido en un acto en Jujuy, por su propio teléfono móvil. Alguien con acceso directo al primer mandatario desconoce su agenda; es la conclusión más ingenua a la que puede llegar un simple análisis superficial.
Confunde e inquieta que Mauricio Macri repita el mismo discurso de hace cuatro años, el mismo día en que los argentinos amanecieron con la centésima suba de combustibles y alimentos. El mismo día en que se publican los datos que dicen que la de-socupación subió al 10,6% en el segundo trimestre del año, la tasa más alta de su gestión, y que ese porcentaje afecta a 2,5 millones de personas.
El optimismo es un valor enorme en toda sociedad, cuando tiene bases sólidas y objetivos posibles. Si no es un delirio, realismo mágico, utopía, bravata, o discurso vacío. No es posible aceptar que el mismo hombre que promete sacar el país adelante, soslaye “lo que no hizo” en cuatro años. Hiere la inteligencia.
El desempleo subió un punto porcentual con relación al mismo período de 2018, cuando se ubicó en 9,6%, informó el Indec. Y subió 0,5 puntos en comparación con el primer trimestre del año, cuando se ubicó en 10,1%.
La subocupación, que refleja a quienes están empleados pero desearían trabajar en mejores condiciones, también tuvo una fuerte suba y llegó al 13,1%. Si se extrapolan los números a la población total, los datos indican que alrededor de 5 millones de personas tienen problemas de empleo en la Argentina.
El informe señala que el trabajo en negro se ubica en el 34,5% del total de las personas que tienen un trabajo. En algunos distritos, las cifras estremecen, como Mar del Plata, que registró el mayor indicador de desempleo con 13,4%, seguido por los partidos del Conurbano bonaerense y Salta, con 12,7%.
Para expresarlo en términos concretos, la suba de un punto porcentual en la desocupación, implica que hay 250.000 trabajadores que se quedaron sin empleo en los últimos doce meses. Un cuarto de millón de argentinos quedaron sin trabajo, solo en el último año de la gestión de Macri.
Pero si esa bofetada de la realidad no fuera suficiente, el mismo día, una reconocida empresa de consultoría económica advirtió que la situación económica actual “empeora aún más con las perspectivas para el segundo semestre” y estimó que “el salario continuará perdiendo terreno frente a los precios, golpeando el poder adquisitivo de las familias y profundizando la caída del consumo”.
“El aumento de la tasa de interés y la incertidumbre respecto a las políticas a tomar por un posible nuevo gobierno, paralizan cualquier tipo de inversión productiva”, indicó la compañía.
La consultora analizó las estadísticas sobre economía y desempleo difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Al respecto, indicó que “el PBI tuvo una suba del 0,6% interanual en el segundo trimestre de 2019, por lo que estuvo lejos de compensar la caída de la primera parte del año (5,6% i.a), concluyendo el primer semestre con una contracción del 2,5%”.
“La situación empeora aún más con las perspectivas para el segundo semestre del año. La tercera corrida cambiaria en la era de Cambiemos echó por tierra cualquier posibilidad de recuperación de la actividad en el corto plazo. La nueva escalada del tipo de cambio, la consecuente aceleración de la inflación y el aumento de la tasa de interés de referencia, rompieron el piso de la recesión logrado en la primera parte del año”, alertaron los especialistas.
Son bofetadas de la realidad. Sin música, sin globos amarillos, sin bailes, sin montajes publicitarios e imágenes armadas. La realidad que el presidente prefiere no ver.

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