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Estudiantes sigue "copado", pero con la mente en el Federal

Daniel Valdés

El equipo dejó atrás el gran triunfo ante Barracas Central y ahora se enfoca en Ferro de Pico.

Cuando se gana se trabaja más tranquilo en la semana. Y cuando la victoria es por Copa Argentina se disfruta mucho más. Pero lejos de relajarse por haberse metido en los octavos de final, los jugadores de Estudiantes entrenaron ayer en el Campus de la ULP con la mente puesta en el duelo de mañana a la noche con Ferro de Pico.

Los Arzubialde —DT y profe— no tuvieron piedad de los muchachos. Si alguno pensaba que después de mojarle la oreja a Barracas Central el cuerpo técnico les iba a dar descanso a sus dirigidos, se equivocaron. Hubo práctica en La Punta. Y de las duras.

Poco les importó a los jugadores la exigencia del profe. Viven un presente de película. Están con el ánimo por las nubes. "Este equipo tiene mística. Fuimos contra todos los pronósticos. Nos hicieron viajar 800 kilómetros y nuestro rival solo se movió 15 kilómetros; a pesar de eso y de lo que se habló, le ganamos y estamos entre los mejores 16. No están Boca, Racing ni San Lorenzo. Está River Plate y seguimos nosotros", dijo con voz firme y segura Israel Roldán, uno de los puntos más altos de la victoria en cancha de Temperley. En las tribunas todos preguntaban quién era ese zurdo morocho. El "Coquito", cuando apareció, hizo mucha magia.

El que tenía una sonrisa a flor de piel era Santiago Rodríguez. No era para menos: el pibe de Arizona, que surgió de los Intercolegiales, la peleó de abajo, dejó su tierra natal cuando solo tenía 17 años, y llegó a San Luis con el bolso lleno de ilusiones. "El fútbol me salvó la vida. Siempre quise hacer esto y lo estoy logrando en un equipo de mi provincia. No me desespero por una venta, me siento muy cómodo acá y sé que tengo mucho para dar", aseveró el zurdo.

Serio, con la mirada como buscando al delantero, así salió de la práctica Leandro Corulo. Un defensor que le da mucha solidez a la última línea del "Verde". Mientras sus compañeros buscaban sus autos particulares para irse a casa, el central se paró a hablar y recordar lo que pasó en Temperley. "Cada vez que las cosas no salen, como pasó con Cipolletti, este grupo saca a relucir su muestra de carácter. Necesitábamos un triunfo así para demostrarnos que somos un gran equipo. Ojalá este sea el punto de partida para lo que viene, porque si bien es cierto que seguimos en la Copa, no tenemos que desviarnos de nuestro objetivo, que es el Federal A".

En el Día del Estudiante, el equipo entrenó en La Punta y quiere que todos los días sean de primavera.

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Estudiantes sigue "copado", pero con la mente en el Federal

El equipo dejó atrás el gran triunfo ante Barracas Central y ahora se enfoca en Ferro de Pico.

Con la mirada fija en la pelota. Leandro Corulo, en pleno entrenamiento. Díaz, Giménez y Biela están atentos para seguir con la rutina en el Campus. Fotos: Alejandro Lorda.

Cuando se gana se trabaja más tranquilo en la semana. Y cuando la victoria es por Copa Argentina se disfruta mucho más. Pero lejos de relajarse por haberse metido en los octavos de final, los jugadores de Estudiantes entrenaron ayer en el Campus de la ULP con la mente puesta en el duelo de mañana a la noche con Ferro de Pico.

Los Arzubialde —DT y profe— no tuvieron piedad de los muchachos. Si alguno pensaba que después de mojarle la oreja a Barracas Central el cuerpo técnico les iba a dar descanso a sus dirigidos, se equivocaron. Hubo práctica en La Punta. Y de las duras.

Poco les importó a los jugadores la exigencia del profe. Viven un presente de película. Están con el ánimo por las nubes. "Este equipo tiene mística. Fuimos contra todos los pronósticos. Nos hicieron viajar 800 kilómetros y nuestro rival solo se movió 15 kilómetros; a pesar de eso y de lo que se habló, le ganamos y estamos entre los mejores 16. No están Boca, Racing ni San Lorenzo. Está River Plate y seguimos nosotros", dijo con voz firme y segura Israel Roldán, uno de los puntos más altos de la victoria en cancha de Temperley. En las tribunas todos preguntaban quién era ese zurdo morocho. El "Coquito", cuando apareció, hizo mucha magia.

El que tenía una sonrisa a flor de piel era Santiago Rodríguez. No era para menos: el pibe de Arizona, que surgió de los Intercolegiales, la peleó de abajo, dejó su tierra natal cuando solo tenía 17 años, y llegó a San Luis con el bolso lleno de ilusiones. "El fútbol me salvó la vida. Siempre quise hacer esto y lo estoy logrando en un equipo de mi provincia. No me desespero por una venta, me siento muy cómodo acá y sé que tengo mucho para dar", aseveró el zurdo.

Serio, con la mirada como buscando al delantero, así salió de la práctica Leandro Corulo. Un defensor que le da mucha solidez a la última línea del "Verde". Mientras sus compañeros buscaban sus autos particulares para irse a casa, el central se paró a hablar y recordar lo que pasó en Temperley. "Cada vez que las cosas no salen, como pasó con Cipolletti, este grupo saca a relucir su muestra de carácter. Necesitábamos un triunfo así para demostrarnos que somos un gran equipo. Ojalá este sea el punto de partida para lo que viene, porque si bien es cierto que seguimos en la Copa, no tenemos que desviarnos de nuestro objetivo, que es el Federal A".

En el Día del Estudiante, el equipo entrenó en La Punta y quiere que todos los días sean de primavera.

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