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Juan Gilli presenta su muestra “No hay flores que alcancen. La mujer”

El artista vive en Merlo y aseguró que disfruta “comer” del arte y la naturaleza.

Juan Gilli es de Buenos Aires, pero hace unos años que vive al pie de la sierra en la Villa de Merlo. Todos los días se levanta, va a un arroyo cercano y observa la naturaleza, luego, la plasma con oleos y una espátula en sus lienzos. Es tan profunda su obsesión con el entorno que lo rodea que, según aseguró el pintor, puede pasar más de una hora contemplando una misma flor. Con esa explicación es que cobra sentido el nombre de su nueva muestra: “No hay flores que alcancen. La mujer”. 


La exposición está disponible a partir de hoy, hasta el 30 de enero, en Casa del Poeta, donde en unas doce obras Juan refleja todo lo que ve en “el equilibro perfecto que hay en la naturaleza”. “La mayoría de las pinturas son de flores, pero también hay árboles, arroyos y cielos. Todo lo que retrato es lo que no veo en el hombre, cuando salís al encuentro de la naturaleza sabés que un día va a venir el otoño, el invierno y así. Está todo orquestado”, explicó maravillado el pintor.


La otra parte que caracteriza su muestra es la mujer, a quien incluye en el título. “Creo que hay una voz femenina en la naturaleza que habla sobre una lucha, es una semilla que está ahí y que aún no logro entender del todo, pero estoy empezando a escuchar y a entender lo que dice", destacó el artista de 42 años que nació en Castelar, una ciudad al oeste del Gran Buenos Aires, pero que descubrió su pasión por la pintura en San Luis.


“Hace unos siete años me echaron del trabajo porque era problemático y decidí venir a Merlo para escapar de mi vida en la ciudad. En el camino hice dedo y me levantó un pintor puntano, llamado Emaús, le comenté que estaba buscando trabajo y me contrató como asistente. Fue como mi secundario del arte, preparaba los marcos y lo ayudaba organizando las muestras”, reveló Juan. Luego, volvió a Castelar y fue allí donde hizo su primera acuarela, su maestro la vio y lo recomendó en una galería de Buenos Aires, donde empezó a presentar sus cuadros. 


Juan sentía que su vida se había encarrilado, tras dar vueltas por varias partes del país, encontró a lo que se quería dedicar para el resto de su vida. En ese momento quiso estudiar pintura, sin embargo nuevamente Emaús apareció. “Me dijo que no estudie, que si quería pintar mejor que salga al aire libre. Todavía recuerdo sus palabras exactas 'que nadie contamine tu trazo'”. 


A partir de ese momento, Juan empezó a vivir de su arte. “Me acuerdo que mi mamá me decía que me busque un trabajo de verdad, que no podía dedicarme a la pintura. Fueron unos años muy intensos donde tuve que demostrar que sí podía pagar la comida y las cuentas con mi trabajo”, detalló el pintor y agregó: “Eso me quebró al medio porque me di cuenta que cuando realmente trabajás y te apasionás por algo, como dice el dicho, del sudor de tu frente vas a comer”. 


Tras semejante revelación, decidió irse a vivir a Merlo, “pintaba sobre arroyos y sierras, pero vivía en la ciudad”, argumentó.  Pero Juan es un alma libre y de la misma forma son sus pinturas, a lo largo de estos años recorrió no solo el país, sino que llevó su arte al mundo, viajó a lugares como Francia, Londres, Irlanda y Austria. Aunque siempre regresa a su hogar en la villa puntana. 

 

Muestra. "No hay flores que alcancen. La mujer"

DÍA: A partir de este miércoles hoy hasta final de mes
HORA: De 9 a 13 y de 18 a 22
Lugar: Casa del Poeta
ENTRADA: Gratis

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Juan Gilli presenta su muestra “No hay flores que alcancen. La mujer”

El artista vive en Merlo y aseguró que disfruta “comer” del arte y la naturaleza.

Un viajante. El pintor recorrió el país y parte de Europa con su arte. Hoy, presenta su nueva obra inspirada en las flores, las mujeres y su insaciable amor por la naturaleza. Foto: Gentileza.

Juan Gilli es de Buenos Aires, pero hace unos años que vive al pie de la sierra en la Villa de Merlo. Todos los días se levanta, va a un arroyo cercano y observa la naturaleza, luego, la plasma con oleos y una espátula en sus lienzos. Es tan profunda su obsesión con el entorno que lo rodea que, según aseguró el pintor, puede pasar más de una hora contemplando una misma flor. Con esa explicación es que cobra sentido el nombre de su nueva muestra: “No hay flores que alcancen. La mujer”. 


La exposición está disponible a partir de hoy, hasta el 30 de enero, en Casa del Poeta, donde en unas doce obras Juan refleja todo lo que ve en “el equilibro perfecto que hay en la naturaleza”. “La mayoría de las pinturas son de flores, pero también hay árboles, arroyos y cielos. Todo lo que retrato es lo que no veo en el hombre, cuando salís al encuentro de la naturaleza sabés que un día va a venir el otoño, el invierno y así. Está todo orquestado”, explicó maravillado el pintor.


La otra parte que caracteriza su muestra es la mujer, a quien incluye en el título. “Creo que hay una voz femenina en la naturaleza que habla sobre una lucha, es una semilla que está ahí y que aún no logro entender del todo, pero estoy empezando a escuchar y a entender lo que dice", destacó el artista de 42 años que nació en Castelar, una ciudad al oeste del Gran Buenos Aires, pero que descubrió su pasión por la pintura en San Luis.


“Hace unos siete años me echaron del trabajo porque era problemático y decidí venir a Merlo para escapar de mi vida en la ciudad. En el camino hice dedo y me levantó un pintor puntano, llamado Emaús, le comenté que estaba buscando trabajo y me contrató como asistente. Fue como mi secundario del arte, preparaba los marcos y lo ayudaba organizando las muestras”, reveló Juan. Luego, volvió a Castelar y fue allí donde hizo su primera acuarela, su maestro la vio y lo recomendó en una galería de Buenos Aires, donde empezó a presentar sus cuadros. 


Juan sentía que su vida se había encarrilado, tras dar vueltas por varias partes del país, encontró a lo que se quería dedicar para el resto de su vida. En ese momento quiso estudiar pintura, sin embargo nuevamente Emaús apareció. “Me dijo que no estudie, que si quería pintar mejor que salga al aire libre. Todavía recuerdo sus palabras exactas 'que nadie contamine tu trazo'”. 


A partir de ese momento, Juan empezó a vivir de su arte. “Me acuerdo que mi mamá me decía que me busque un trabajo de verdad, que no podía dedicarme a la pintura. Fueron unos años muy intensos donde tuve que demostrar que sí podía pagar la comida y las cuentas con mi trabajo”, detalló el pintor y agregó: “Eso me quebró al medio porque me di cuenta que cuando realmente trabajás y te apasionás por algo, como dice el dicho, del sudor de tu frente vas a comer”. 


Tras semejante revelación, decidió irse a vivir a Merlo, “pintaba sobre arroyos y sierras, pero vivía en la ciudad”, argumentó.  Pero Juan es un alma libre y de la misma forma son sus pinturas, a lo largo de estos años recorrió no solo el país, sino que llevó su arte al mundo, viajó a lugares como Francia, Londres, Irlanda y Austria. Aunque siempre regresa a su hogar en la villa puntana. 

 

Muestra. "No hay flores que alcancen. La mujer"

DÍA: A partir de este miércoles hoy hasta final de mes
HORA: De 9 a 13 y de 18 a 22
Lugar: Casa del Poeta
ENTRADA: Gratis

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