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El Ramos Mejía tiene cinco días para solucionar sus irregularidades

Lo confirmó el área de Medio Ambiente de la Comuna. Por ahora, el sanatorio no presentó los documentos.

En los últimos días el Sanatorio Ramos Mejía fue  denunciado por los vecinos de los alrededores por malos olores, presencia de basura en algunos espacios, roedores, problemas edilicios, humedad, entre otras irregularidades. Previo a la exposición pública de las anomalías, la Municipalidad de San Luis efectuó una inspección en las instalaciones de la clínica donde verificó que había residuos en el patio (no se advirtieron desechos patológicos) y constató la propagación de ruidos molestos que superan ampliamente el límite de decibeles permitidos por las normativas. El 22 de enero de este año se venció el plazo para la presentación de los documentos de su habilitación; ahora tiene un término para su regulación que puede extenderse cinco días. Caso contrario podría recibir una multa.

 "Dijeron que los recolectores de residuos habían dejado de pasar por el lugar y que, ante la acumulación de desechos, hicieron un reclamo para que les retiraran la basura", indicó la directora de Medio Ambiente de la Municipalidad Luisina Casale sobre las explicaciones que brindó la clínica durante la inspección.

La funcionaria graficó que, según la legislación vigente, hay un protocolo que se desarrolla para el correcto funcionamiento de las clínicas, que están congregadas en un registro de generadores de residuos patológicos (jeringas, gasas, guantes de látex, etcétera). Cada año deben presentar una serie de documentos entre los que se destaca un certificado que aprueba los aspectos de higiene; este trámite es el que venció.

"Si bien vino una persona en representación del sanatorio a consultar cuáles eran los papeles que tenían que traer, la realidad es que hasta ahora está vigente el vencimiento y no han presentado los documentos", sostuvo Casale.

De acuerdo a las referencias de la Dirección de Medio Ambiente, el personal trata de acudir a los sanatorios para verificar las cuestiones de seguridad e higiene, pero la cantidad de trabajadores que dispone el área no alcanza a suplir la demanda y ello ocasiona dilaciones a la hora de aplicar medidas por irregularidades, es decir, si los referentes de la salud privada no acercan personalmente los requisitos para la prestación del servicio, el Municipio no tiene modo de agilizar los controles.

Casale dijo que se torna "muy complicada" la posibilidad de clausurar a la clínica por cuestiones de salubridad, porque es el único ente que recibe a los afiliados de PAMI. Asimismo, se le pueden aplicar multas.

Aseguró que las autoridades del sanatorio tienen que regularizar su situación para extender su habilitación un año más y brindar a los pacientes un espacio adecuado a sus necesidades.

 

Una familia afectada

Muchas de las irregularidades fueron notificadas en distintos expedientes, a instancias del reclamo de una familia que atraviesa dificultades edilicias, causadas por problemas de humedad del sanatorio.

María Martha Garro advirtió que desde la década de 1980 concretaron denuncias en las que se detallan todas las irregularidades del centro de salud. También reclama por las mensuras del terreno donde se ubica la clínica.

Las últimas complicaciones que atraviesan se relacionan a la presencia de roedores, que atribuyen a la falta de higiene del sanatorio. Por ello tienen que desratizar seguidamente; la última fumigación les costó alrededor de $4 mil.

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El Ramos Mejía tiene cinco días para solucionar sus irregularidades

Lo confirmó el área de Medio Ambiente de la Comuna. Por ahora, el sanatorio no presentó los documentos.

Residuos. La clínica justificó la presencia de basura asegurando que el personal municipal no retiró los desechos. Foto: Martín Gómez.

En los últimos días el Sanatorio Ramos Mejía fue  denunciado por los vecinos de los alrededores por malos olores, presencia de basura en algunos espacios, roedores, problemas edilicios, humedad, entre otras irregularidades. Previo a la exposición pública de las anomalías, la Municipalidad de San Luis efectuó una inspección en las instalaciones de la clínica donde verificó que había residuos en el patio (no se advirtieron desechos patológicos) y constató la propagación de ruidos molestos que superan ampliamente el límite de decibeles permitidos por las normativas. El 22 de enero de este año se venció el plazo para la presentación de los documentos de su habilitación; ahora tiene un término para su regulación que puede extenderse cinco días. Caso contrario podría recibir una multa.

 "Dijeron que los recolectores de residuos habían dejado de pasar por el lugar y que, ante la acumulación de desechos, hicieron un reclamo para que les retiraran la basura", indicó la directora de Medio Ambiente de la Municipalidad Luisina Casale sobre las explicaciones que brindó la clínica durante la inspección.

La funcionaria graficó que, según la legislación vigente, hay un protocolo que se desarrolla para el correcto funcionamiento de las clínicas, que están congregadas en un registro de generadores de residuos patológicos (jeringas, gasas, guantes de látex, etcétera). Cada año deben presentar una serie de documentos entre los que se destaca un certificado que aprueba los aspectos de higiene; este trámite es el que venció.

"Si bien vino una persona en representación del sanatorio a consultar cuáles eran los papeles que tenían que traer, la realidad es que hasta ahora está vigente el vencimiento y no han presentado los documentos", sostuvo Casale.

De acuerdo a las referencias de la Dirección de Medio Ambiente, el personal trata de acudir a los sanatorios para verificar las cuestiones de seguridad e higiene, pero la cantidad de trabajadores que dispone el área no alcanza a suplir la demanda y ello ocasiona dilaciones a la hora de aplicar medidas por irregularidades, es decir, si los referentes de la salud privada no acercan personalmente los requisitos para la prestación del servicio, el Municipio no tiene modo de agilizar los controles.

Casale dijo que se torna "muy complicada" la posibilidad de clausurar a la clínica por cuestiones de salubridad, porque es el único ente que recibe a los afiliados de PAMI. Asimismo, se le pueden aplicar multas.

Aseguró que las autoridades del sanatorio tienen que regularizar su situación para extender su habilitación un año más y brindar a los pacientes un espacio adecuado a sus necesidades.

 

Una familia afectada

Muchas de las irregularidades fueron notificadas en distintos expedientes, a instancias del reclamo de una familia que atraviesa dificultades edilicias, causadas por problemas de humedad del sanatorio.

María Martha Garro advirtió que desde la década de 1980 concretaron denuncias en las que se detallan todas las irregularidades del centro de salud. También reclama por las mensuras del terreno donde se ubica la clínica.

Las últimas complicaciones que atraviesan se relacionan a la presencia de roedores, que atribuyen a la falta de higiene del sanatorio. Por ello tienen que desratizar seguidamente; la última fumigación les costó alrededor de $4 mil.

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