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Fontana dejó en claro que Jesús María no le queda grande

Marcelo Dettoni

Fue el mejor jinete de la provincia en su primera participación. Con 23 años, tiene con qué soñar con volver y brillar. Hizo una preparación muy exigente que fue la base de su éxito.

Jesús Fontana, "Piri" para el mundo de las jineteadas, fue el representante de San Luis que terminó mejor ubicado en el 55º Festival de Doma y Folclore de Jesús María, la meca de esta actividad repudiada por muchos que consideran que se somete a los caballos a un trato que no corresponde, pero que es parte del corazón del campo argentino.

Discusiones al margen, Fontana debutó en la pista cordobesa y lo hizo de la mejor manera, con un quinto puesto que ayudó al equipo de San Luis a terminar en la 13ª posición final entre 25 competidores, un puesto que le permitirá a la provincia volver para la edición 2021, ya que aquí también hay "descensos" y entonces la presión es constante.

Lo curioso es que a Fontana no le gustaba la categoría Grupa sureña, es más, reconoció que la detestaba. Él se dedicaba a la de Basto con encimera, que es por lejos la más popular dentro de la doma. Pero claro, allí la competencia es feroz para llegar a Jesús María, en cambio en Grupa sureña hay menos representantes. "No me gustaba para nada, pero después cuando vas a un torneo y tenés la posibilidad de montar más de un caballo, lo hacés. Así le empecé a agarrar el gusto, quedé en un repechaje y no paré más", le contaba hace un par de semanas a la revista El Campo (ver edición Nº 353, del 20 de enero).

Y lo bien que hizo el "Piri" en pasarse, porque hoy disfruta de la condición de ídolo en su pueblo natal de General Levalle, además de haber sido el mejor representante de San Luis. No hay contradicción en esto, porque Fontana vive desde muy chico en la provincia, a donde llegó junto con su padre, que era peón de estancia. Estudió en la escuelita rural de Liborio Luna y desde hace cuatro años se instaló con la familia en Fraga. "Empecé de muy chico a montar a caballo, ya que siempre viví en el campo. Era como un juego y acompañaba a los peones rurales en las tareas diarias. Recién a los 16 años decidí que iba a ser jinete y a hacer destrezas, desde entonces me lo tomé en serio", cuenta.

Tan en serio que desde hace cuatro años persigue el sueño de llegar a Jesús María y no bajó los brazos cuando el puntaje no le alcanzó en la exigente eliminatoria puntana, que consta de varias fechas en las que hay que acumular méritos.

Es un buen sistema, porque así la provincia se asegura que lleguen los mejores. Antes los jinetes se la jugaban a todo o nada en una sola fecha y podía pasar que por alguna caída o por un golpe de suerte terminara en la pista del estadio "José Hernández" alguien no del todo preparado. Eso cambió luego de un par de años en los que San Luis coqueteó con perder la categoría.

 

Primero llegar, después brillar

"Uno arranca queriendo llegar a Jesús María, es el primer objetivo, pero una vez que estás allá querés ser campeón", reconoce Fontana, quien se mantuvo entre los mejores durante toda la competición. Y como es joven, hay potencial de sobra para seguir creciendo si es que logra una nueva clasificación. Incluso pudo haber hecho podio esta vez, porque marchaba tercero antes de la última noche, pero una caída antes de que sonara la campana lo relegó al quinto puesto, que de todas maneras es una gran ubicación.

Distinta es la situación de sus compañeros, Julián Bonetto y Martín Rodríguez. Ambos ya están pisando los 40 años y el cuerpo (y la familia) les están diciendo que es hora de dejar el lugar para los que vienen atrás. Rodríguez cumplió su sexta participación en Jesús María, y su mejor ubicación fue un tercer puesto.

 

 

El delegado de San Luis fue Rodrigo Díaz, quien justamente había tenido la última gran actuación de un puntano con su cuarto puesto en Basto en el año 2017.

 

Bonetto, otro cordobés que vive en suelo puntano (en Martín de Loyola), tuvo su tercera vez en el festival, al que no asiste desde que ganó la clasificación en Crina limpia en 2014; y antes lo había hecho representando a San Juan. Ambos no cumplieron con sus exigentes expectativas, pero tampoco desentonaron en lo que pudo ser su despedida, sobre todo Rodríguez en Basto con encimera, ya que Bonetto pagó muy caro haber caído tres veces en las primeras cuatro jornadas en una categoría muy complicada, en la que a San Luis siempre le cuesta hacer pie.

 

Un trabajo a conciencia

El quinto puesto de Fontana no llegó de casualidad, el muchacho, que apenas tiene 23 años, se preparó con mucha dedicación para competir contra los mejores del país. "Fui al gimnasio todas las mañanas desde que logré la clasificación, porque necesitaba ganar fuerza en los brazos y las piernas. Y después, a la tarde o a la noche, dependiendo del trabajo, salía a pedalear con la bicicleta unos 15 kilómetros por día. Eran diez noches consecutivas de monta, había que llegar preparado para no hacer papelones, porque la exigencia para el físico es muy grande", contó.

 

 


Premiación. Los cinco mejores jinetes de la categoría Grupa sureña reciben sus distinciones al finalizar la décima jornada del festival de doma y folclore de Jesús María. La delegación puntana terminó 13º, y "Piri" Fontana fue el mejor con su quinto puesto final.

 

Lo cierto es que el "Piri" logró que los amantes de la jineteada, y muchos otros que se fueron enterando de su buena actuación aunque entendieran poco y nada de esta actividad, se quedaran hasta tarde prendidos a la TV Pública para hacer fuerza por él. Desde que el villamercedino Rodrigo Díaz finalizara cuarto en Basto con encimera en la edición 2017 que un jinete no despertaba tanto interés. Paradójicamente aquella vez el campeón fue el pampeano Alfredo Ramos, y esta vez el que terminó primero fue otro Ramos, también de La Pampa, pero de nombre Ernesto.

El propio Díaz vivió de cerca la gran actuación de Fontana, ya que fue el delegado de San Luis, porque el habitual, Gustavo Crespi, no pudo viajar. "Siempre les digo a los muchachos que hay que usar la cabeza, que no se gana el título en una noche, hay que ser inteligente y sumar la mayor cantidad de puntos para llegar al final con posibilidades", expresó este hombre que acumuló una gran experiencia y trata de transmitirla a sus jinetes, a los que reconoce que "a veces se los comen los nervios, porque es mucho ver tanta gente, el pozo y todo lo que rodea a Jesús María. Sobre todo a los nuevos les cuesta mucho".

Como siempre, las tropillas de San Luis también estuvieron entre las mejores del festival. La caballada de "El Destino", de Nelo González, obtuvo el quinto puesto; mientras que la del mercedino Francisco "Paco" López, conocida como "El Cencerro", terminó séptima. Ambas aseguraron su lugar para la edición 2021.

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Fontana dejó en claro que Jesús María no le queda grande

Fue el mejor jinete de la provincia en su primera participación. Con 23 años, tiene con qué soñar con volver y brillar. Hizo una preparación muy exigente que fue la base de su éxito.

Destreza. Jesús Fontana, durante una de las presentaciones en el festival cordobés.

Jesús Fontana, "Piri" para el mundo de las jineteadas, fue el representante de San Luis que terminó mejor ubicado en el 55º Festival de Doma y Folclore de Jesús María, la meca de esta actividad repudiada por muchos que consideran que se somete a los caballos a un trato que no corresponde, pero que es parte del corazón del campo argentino.

Discusiones al margen, Fontana debutó en la pista cordobesa y lo hizo de la mejor manera, con un quinto puesto que ayudó al equipo de San Luis a terminar en la 13ª posición final entre 25 competidores, un puesto que le permitirá a la provincia volver para la edición 2021, ya que aquí también hay "descensos" y entonces la presión es constante.

Lo curioso es que a Fontana no le gustaba la categoría Grupa sureña, es más, reconoció que la detestaba. Él se dedicaba a la de Basto con encimera, que es por lejos la más popular dentro de la doma. Pero claro, allí la competencia es feroz para llegar a Jesús María, en cambio en Grupa sureña hay menos representantes. "No me gustaba para nada, pero después cuando vas a un torneo y tenés la posibilidad de montar más de un caballo, lo hacés. Así le empecé a agarrar el gusto, quedé en un repechaje y no paré más", le contaba hace un par de semanas a la revista El Campo (ver edición Nº 353, del 20 de enero).

Y lo bien que hizo el "Piri" en pasarse, porque hoy disfruta de la condición de ídolo en su pueblo natal de General Levalle, además de haber sido el mejor representante de San Luis. No hay contradicción en esto, porque Fontana vive desde muy chico en la provincia, a donde llegó junto con su padre, que era peón de estancia. Estudió en la escuelita rural de Liborio Luna y desde hace cuatro años se instaló con la familia en Fraga. "Empecé de muy chico a montar a caballo, ya que siempre viví en el campo. Era como un juego y acompañaba a los peones rurales en las tareas diarias. Recién a los 16 años decidí que iba a ser jinete y a hacer destrezas, desde entonces me lo tomé en serio", cuenta.

Tan en serio que desde hace cuatro años persigue el sueño de llegar a Jesús María y no bajó los brazos cuando el puntaje no le alcanzó en la exigente eliminatoria puntana, que consta de varias fechas en las que hay que acumular méritos.

Es un buen sistema, porque así la provincia se asegura que lleguen los mejores. Antes los jinetes se la jugaban a todo o nada en una sola fecha y podía pasar que por alguna caída o por un golpe de suerte terminara en la pista del estadio "José Hernández" alguien no del todo preparado. Eso cambió luego de un par de años en los que San Luis coqueteó con perder la categoría.

 

Primero llegar, después brillar

"Uno arranca queriendo llegar a Jesús María, es el primer objetivo, pero una vez que estás allá querés ser campeón", reconoce Fontana, quien se mantuvo entre los mejores durante toda la competición. Y como es joven, hay potencial de sobra para seguir creciendo si es que logra una nueva clasificación. Incluso pudo haber hecho podio esta vez, porque marchaba tercero antes de la última noche, pero una caída antes de que sonara la campana lo relegó al quinto puesto, que de todas maneras es una gran ubicación.

Distinta es la situación de sus compañeros, Julián Bonetto y Martín Rodríguez. Ambos ya están pisando los 40 años y el cuerpo (y la familia) les están diciendo que es hora de dejar el lugar para los que vienen atrás. Rodríguez cumplió su sexta participación en Jesús María, y su mejor ubicación fue un tercer puesto.

 

 

El delegado de San Luis fue Rodrigo Díaz, quien justamente había tenido la última gran actuación de un puntano con su cuarto puesto en Basto en el año 2017.

 

Bonetto, otro cordobés que vive en suelo puntano (en Martín de Loyola), tuvo su tercera vez en el festival, al que no asiste desde que ganó la clasificación en Crina limpia en 2014; y antes lo había hecho representando a San Juan. Ambos no cumplieron con sus exigentes expectativas, pero tampoco desentonaron en lo que pudo ser su despedida, sobre todo Rodríguez en Basto con encimera, ya que Bonetto pagó muy caro haber caído tres veces en las primeras cuatro jornadas en una categoría muy complicada, en la que a San Luis siempre le cuesta hacer pie.

 

Un trabajo a conciencia

El quinto puesto de Fontana no llegó de casualidad, el muchacho, que apenas tiene 23 años, se preparó con mucha dedicación para competir contra los mejores del país. "Fui al gimnasio todas las mañanas desde que logré la clasificación, porque necesitaba ganar fuerza en los brazos y las piernas. Y después, a la tarde o a la noche, dependiendo del trabajo, salía a pedalear con la bicicleta unos 15 kilómetros por día. Eran diez noches consecutivas de monta, había que llegar preparado para no hacer papelones, porque la exigencia para el físico es muy grande", contó.

 

 


Premiación. Los cinco mejores jinetes de la categoría Grupa sureña reciben sus distinciones al finalizar la décima jornada del festival de doma y folclore de Jesús María. La delegación puntana terminó 13º, y "Piri" Fontana fue el mejor con su quinto puesto final.

 

Lo cierto es que el "Piri" logró que los amantes de la jineteada, y muchos otros que se fueron enterando de su buena actuación aunque entendieran poco y nada de esta actividad, se quedaran hasta tarde prendidos a la TV Pública para hacer fuerza por él. Desde que el villamercedino Rodrigo Díaz finalizara cuarto en Basto con encimera en la edición 2017 que un jinete no despertaba tanto interés. Paradójicamente aquella vez el campeón fue el pampeano Alfredo Ramos, y esta vez el que terminó primero fue otro Ramos, también de La Pampa, pero de nombre Ernesto.

El propio Díaz vivió de cerca la gran actuación de Fontana, ya que fue el delegado de San Luis, porque el habitual, Gustavo Crespi, no pudo viajar. "Siempre les digo a los muchachos que hay que usar la cabeza, que no se gana el título en una noche, hay que ser inteligente y sumar la mayor cantidad de puntos para llegar al final con posibilidades", expresó este hombre que acumuló una gran experiencia y trata de transmitirla a sus jinetes, a los que reconoce que "a veces se los comen los nervios, porque es mucho ver tanta gente, el pozo y todo lo que rodea a Jesús María. Sobre todo a los nuevos les cuesta mucho".

Como siempre, las tropillas de San Luis también estuvieron entre las mejores del festival. La caballada de "El Destino", de Nelo González, obtuvo el quinto puesto; mientras que la del mercedino Francisco "Paco" López, conocida como "El Cencerro", terminó séptima. Ambas aseguraron su lugar para la edición 2021.

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