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Atacaban el estudio del exintendente de San Luis, Luis Escudero Gauna

El bufete estaba ubicado en unos departamentos en la calle Rivadavia 464 de la capital puntana.

Por redacción
| 03 de octubre de 2020
Disparos. La Policía en su investigación no encontró culpables. Foto: recorte / archivo año V - N° 1.393

Eran épocas de tiempos violentos. El domingo 27 de septiembre de 1970 fue baleada una vivienda donde tenía el estudio jurídico el exintendente de San Luis y exasesor del Ministerio de Bienestar de la Provincia, Luis Escudero Gauna. El ataque no provocó víctimas ni heridos.

 

El bufete estaba ubicado en unos departamentos en la calle Rivadavia 464 de la capital puntana y lo compartía con otros profesionales. En las viviendas de atrás vivía la madre del abogado, María Inés Bello de Escudero Gauna, de 65 años, junto a sus hijas Luisa Inés y Marta Elena. Con ellas también residía su hermana Teodesia Bello de 70 años y una empleada de servicio, Rosa Acosta, de 16 años. Escudero Gauna habitaba en otro domicilio de la ciudad.

 

El Diario de San Luis del 29 de septiembre de 1970 describió que a las 23:10 del domingo, cuando las mujeres se iban a acostar, escucharon un fuerte disparo y un minuto después otros dos más, acompañados de la caída de vidrios. En un primer momento, las dueñas de la casa, asustadas, pensaron que se trataban de bombas (por el poder y la resonancia) que habrían estallado en el estudio.

 

Las mujeres hablaron a la Jefatura de la Policía, donde la persona que las atendió les dijo que se trataría posiblemente de disparos realizados por la guardia de la Casa de Gobierno que custodia las entradas al edificio por Rivadavia. Luego se pudo comprobar que en esos momentos no había ningún agente, ya que habían continuado su recorrida por la calle 9 de Julio, relató el periódico.

 

A los pocos minutos arribó un jeep con efectivos, que realizaron una revisión del despacho de Escudero Gauna y de los otros profesionales que trabajan con él, sin registrar ninguna novedad.

 

Recién en las primeras horas del lunes por la mañana, Bello de Escudero Gauna y sus hijas, observaron que el vidrio destrozado pertenecía a una galería interior que no había sido revisada por la Policía. El sitio cerrado da un patio embaldosado y más al fondo se extiende un terreno con frutales, que limita con un baldío, donde se está construyendo un edificio, que su frente da a la calle Ayacucho, describió el matutino.      

 

Ante las circunstancias, se solicitó la presencia del personal de Investigaciones y del Gabinete Científico, quienes no habrían hallados huellas ni balas, dijo una fuente policial.

 

Bello de Escudero Gauna dialogó con El Diario, cuando aún no se recuperaba del vandálico suceso. “Todavía resuenan en mis oídos los disparos, parecían bombas”, señaló. Algunos vecinos entienden que se trató de un revólver calibre 38 o pistola 45, manifestaron a la prensa.

 

Las fuerzas de seguridad llegaron a la conclusión de que “en medio de la zozobra natural que rodea la vida de estas personas, indefensas y de avanzada edad, es lógico suponer que si el propósito era atemorizarlas, lo lograron”, señaló El Diario.

 

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