SAN LUIS - Martes 07 de Julio de 2020

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La ciencia desigual

Desde 2015, la Organización de las Naciones Unidas celebra cada 11 de febrero el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha proclamada para visibilizar una brecha casi estática que existe entre hombres y mujeres en las ciencias, donde menos del 30% de los investigadores en todo el mundo son mujeres, definido en ese “techo de cristal” que es el obstáculo que se mantiene para el desenvolvimiento igualitario en el campo de la ciencia.

 

Esta desigualdad queda reflejada en los Premios Nobel, que se acentúa aún más en las categorías de las ciencias “duras” como la matemática, la física y la química. 

 

Desde 1901, que se celebró la primera edición de este reconocimiento de la Academia de Ciencias Sueca, solamente 54 mujeres fueron distinguidas de un total de 965 premios entregados, lo que representa solo el 6%.

 

Pero, dentro de las categorías científicas, ese número se reduce solo al 3%. En 119 años de historia del Nobel, en Química solo cinco mujeres fueron premiadas de un total de 184; en Física fueron tres de 213 y en Medicina doce de 219.

 

Esta ausencia de las mujeres en la historia de los Nobel fue analizada por la periodista especializada en ciencias Elizabeth Gibney que publicó en la revista “Nature” un texto crítico titulado “Lo que se está haciendo y lo que no para fomentar la diversidad en los Premios Nobel”, donde afirma que el desequilibrio de género en la premiación es objeto de crecientes críticas, muchas de las cuales están dirigidas hacia los comités que seleccionan y otorgan los galardones.

 

Gibney sostiene que, a modo de negar la realidad, estos comités argumentan que simplemente los premios tienden a reconocer el trabajo de una época en que la representación de las mujeres en la ciencia era incluso más baja que en la actualidad. “Sin embargo, la realidad es un poco más obstinada y los estudios muestran repetidamente que los sesgos sistémicos permanecen en las ciencias, y el lento ritmo de progreso fue especialmente evidente en 2017, cuando por segundo año consecutivo no hubo mujeres laureadas”, remarca.

 

Ante este panorama es que la ONU insiste en que la ciencia y la igualdad de género son vitales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), donde las mujeres y las niñas constituyen la mitad de la población mundial y por consiguiente la mitad de su potencial.

 

“La brecha de género en los sectores de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) persiste desde hace años en todo el mundo. A pesar de que la participación de las mujeres en las carreras de grado superior ha aumentado enormemente, estas todavía se encuentran insuficientemente representadas en estos campos”.

 

Según datos de la Unesco (entre 2014 y 2016) solo alrededor del 30% de las estudiantes escogieron carreras dentro del campo de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y matemáticas. “En el todo el mundo, la matrícula de estudiantes femeninas es particularmente baja en el campo de la Tecnología de la Información y las Comunicaciones (TIC), con un 3%; Ciencias Naturales, Matemáticas y Estadísticas, con un 5% y en Ingeniería, Manufactura y Construcción, con un 8%”.

 

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