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Detuvieron a un expolicía y a una mujer por el asesinato de Julio Olariaga

A ella la señalan como la presunta autora intelectual y a él, Matías Fernando José Balada, como el autor material.

Por redacción
| 01 de mayo de 2020
Momentos decisivos del procedimiento policial. (Foto Nicolás Varvara)

 

Este viernes por la tarde, policías del Departamento Homicidios concretaron la detención de dos sospechosos por el asesinato de Julio Olariaga, ocurrido el sábado pasado en su casa, en San Luis. Sandra Páez Gitto, una mujer que se dedicaría a trabajos de magia y brujería, está sindicada como a autora intelectual del crimen, mientras que Matías Fernando José Balada, el presunto autor material, es un expolicía que fue separado de la fuerza por balear en la cara a un joven en el barrio Jardín del Sur en 2013.

 

Uno de los procedimientos ordenados por la jueza Penal 3, Virginia Palacios, se llevó a cabo en una vivienda de calle Justo Daract al 1600, domicilio en el que apresaron a Balada.

 

En cuarentena por el aislamiento social obligatorio, los vecinos de la zona de la iglesia San Roque fueron testigos de un gran movimiento policial que se extendió hasta la tarde-noche. La casa del ahora detenido se ubica en la misma cuadra donde este jueves hallaron a un anciano muerto. Ambos hechos no guardan conexión.

 

La otra detención fue en una casa de la manzana F del barrio Estrella del Sur, hogar de Gitto, que tendría unos 50 años y cuya vivienda ya había sido requisada por los investigadores hace unos días. Hasta el momento precisaron que su intervención en el hecho sería como autora intelectual.

 

“Fue una tarea difícil ya que trabajamos contrarreloj desde el minuto cero al día de la fecha, con una serie de medidas”, dijo el jefe del Departamento Homicidios, subcomisario Javier Sosa. Agregó que preliminarmente encuadraron la investigación en un homicidio agravado por el uso de arma de fuego pero ahora podría semársele un agravante más, cuando un crimen se comete por odio.

 

El sábado, Julio Olariaga, de 53 años, salió hasta la reja de su casa, en la calle Abelardo Figueroa al 800. Según los investigadores, el hombre se asomó a abrir la puerta. Allí, recibió tres disparos de arma calibre 22. Dos fueron superficiales y uno mortal.

 

En base a la autopsia, la causa de muerte fue un shock hipovolémico, aseguraron las fuentes judiciales.

 

Las investigaciones llevaron a los policías a allanar al día siguiente la casa de Gitto, en la zona sur de la ciudad. En ese procedimiento secuestraron diversos elementos que habrían terminado ligándola al asesinato.

 

 

Dos crímenes, la misma jueza

 

Virginia Palacios, que comanda la investigación por el caso Olariaga, también instruyó la causa por otro delito cometido por Balada hace más de seis años.

 

La madrugada del lunes 28 de octubre de 2013, durante un procedimiento irregular, los entonces efectivos de policía Balada y Jorge Chavero balearon en la cara a Leandro Bustos dentro de su casa del barrio Jardín del Sur.

 

La primera consecuencia fue que el muchacho quedó ciego. Pero un mes después, el 29 de noviembre, murió en el Hospital Nacional de Clínicas, de Córdoba.

 

Apoyada en un certificado médico que afirma que la causa de la muerte de Bustos fue un virus intrahospitalario, la jueza entendió que no hubo un nexo causal entre el disparo que le pegó Balada y el deceso, y los procesó por el delito de lesiones gravísimas agravadas.

 

Cuando le tocó hacer la acusación para elevar la causa a juicio oral, la fiscal de instrucción Elizabeth Giménez consideró que los expolicías habían sido responsables de la muerte de Bustos y los acusó por homicidio.

 

El 21 de octubre del año pasado comenzaron a juzgarlos, pero sus abogados defensores lograron la nulidad de la requisitoria fiscal y el juicio se interrumpió.

 

 

 

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