Los puntanos se relajaron y usan menos el tapabocas en la calle

Si bien no es una obligación, son cada vez menos los que siguen la recomendación de los especialistas sanitarios.

Quizás por el muy buen momento que atraviesa la provincia respecto a la pandemia de coronavirus o tal vez por una cuestión de hartazgo, los puntanos están usando menos el tapabocas, algo que se evidencia en las calles del centro de San Luis. Si bien no incumplen ninguna norma, vale recordar que persiste la recomendación de su uso por parte de los especialistas en sanidad y el Comité de Crisis, para evitar la propagación de distintas enfermedades, no solo de COVID-19.

Hasta hace apenas dos semanas prácticamente toda la gente salía a la calle con tapabocas o barbijo. Sin embargo, algo cambió y su uso se redujo mucho. Un relevamiento de El Diario de la República en el microcentro arrojó que ayer aproximadamente solo un 30 por ciento de las personas tenía cubierta la boca y la nariz. El relajamiento coincide con el buen pasar de la provincia respecto al virus (no hay personas internadas por COVID-19 y el último caso positivo fue detectado hace más de un mes).

“Desde el punto de vista epidemiológico con respecto al uso del tapabocas por el coronavirus, en San Luis no hay circulación del virus, así que uno podría decir que si no hay transmisión comunitaria, no hace falta usarlo. Sin embargo hay más riesgos a tener en cuenta”, indicó la infectóloga María del Valle Chada.

Luego desarrolló: “Somos animales de costumbre. El tapabocas es una de las cosas a las que nos tuvimos que acostumbrar porque no lo usábamos. Si nos desacostumbramos y hay que volver a empezar, va a ser muy difícil. Además no tenemos que relajarnos porque nadie sabe en qué momento aparece un caso, y cuando hay un infectado, contagia a tres y así sucesivamente. Es exponencial, es muy contagioso. Pienso que pueden surgir casos y tenemos que estar preparados para eso”.

Hay que destacar que el uso del tapabocas aumenta mucho más en la gente que tiene que hacer filas, por ejemplo, para operar los cajeros automáticos o pagar boletas. También se cumple con la obligación de uso por parte de los pasajeros en los colectivos y los empleados de comercio.

El coronavirus no es la única enfermedad a prevenir. Si bien la cobertura para la boca y la nariz se implementó a causa de la pandemia, todo el sistema de salud coincide en que su uso (sumado a las medidas de higiene como el lavado de manos constante) ayudó a bajar drásticamente los casos de otras patologías típicas de días fríos como la gripe, la neumonía y la bronquiolitis.

“Si bien la gripe tiene un índice de contagio más bajo que la COVID-19, se contagia por microgotas suspendidas en el aire. El tapabocas sirve para disminuir su propagación. Han bajado muchísimo las consultas por enfermedades de la época gracias a estos hábitos de higiene y seguridad que no deben volver para atrás. Es muy importante insistir en que no se pierdan estas costumbres adquiridas”, afirmó Chada.

 

La bufanda como tapabocas

Con la llegada del frío a la provincia se vio a muchos puntanos que usaban el cuello polar o la bufanda como un reemplazo del tapabocas. Si bien tienen cierto grado de efectividad, están lejos de cumplir la función de un barbijo quirúrgico o un cobertor de boca y nariz bien hecho.

La infectóloga opinó que “toser sobre una bufanda es el equivalente a hacerlo en el pliegue del codo. El tapabocas tampoco tiene la efectividad de un barbijo quirúrgico. Uno bien hecho consta de dos capas y un filtro de papel en medio, lo que lo hace súper seguro. A este elemento no lo puede reemplazar una bufanda, por ejemplo”.

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Los puntanos se relajaron y usan menos el tapabocas en la calle

Si bien no es una obligación, son cada vez menos los que siguen la recomendación de los especialistas sanitarios.

A no relajarse. El uso del protector está ayudando a que haya menos casos de enfermedades de la época. En San Luis lo emplean menos que semanas atrás. Foto: Nicolás Varvara.

Quizás por el muy buen momento que atraviesa la provincia respecto a la pandemia de coronavirus o tal vez por una cuestión de hartazgo, los puntanos están usando menos el tapabocas, algo que se evidencia en las calles del centro de San Luis. Si bien no incumplen ninguna norma, vale recordar que persiste la recomendación de su uso por parte de los especialistas en sanidad y el Comité de Crisis, para evitar la propagación de distintas enfermedades, no solo de COVID-19.

Hasta hace apenas dos semanas prácticamente toda la gente salía a la calle con tapabocas o barbijo. Sin embargo, algo cambió y su uso se redujo mucho. Un relevamiento de El Diario de la República en el microcentro arrojó que ayer aproximadamente solo un 30 por ciento de las personas tenía cubierta la boca y la nariz. El relajamiento coincide con el buen pasar de la provincia respecto al virus (no hay personas internadas por COVID-19 y el último caso positivo fue detectado hace más de un mes).

“Desde el punto de vista epidemiológico con respecto al uso del tapabocas por el coronavirus, en San Luis no hay circulación del virus, así que uno podría decir que si no hay transmisión comunitaria, no hace falta usarlo. Sin embargo hay más riesgos a tener en cuenta”, indicó la infectóloga María del Valle Chada.

Luego desarrolló: “Somos animales de costumbre. El tapabocas es una de las cosas a las que nos tuvimos que acostumbrar porque no lo usábamos. Si nos desacostumbramos y hay que volver a empezar, va a ser muy difícil. Además no tenemos que relajarnos porque nadie sabe en qué momento aparece un caso, y cuando hay un infectado, contagia a tres y así sucesivamente. Es exponencial, es muy contagioso. Pienso que pueden surgir casos y tenemos que estar preparados para eso”.

Hay que destacar que el uso del tapabocas aumenta mucho más en la gente que tiene que hacer filas, por ejemplo, para operar los cajeros automáticos o pagar boletas. También se cumple con la obligación de uso por parte de los pasajeros en los colectivos y los empleados de comercio.

El coronavirus no es la única enfermedad a prevenir. Si bien la cobertura para la boca y la nariz se implementó a causa de la pandemia, todo el sistema de salud coincide en que su uso (sumado a las medidas de higiene como el lavado de manos constante) ayudó a bajar drásticamente los casos de otras patologías típicas de días fríos como la gripe, la neumonía y la bronquiolitis.

“Si bien la gripe tiene un índice de contagio más bajo que la COVID-19, se contagia por microgotas suspendidas en el aire. El tapabocas sirve para disminuir su propagación. Han bajado muchísimo las consultas por enfermedades de la época gracias a estos hábitos de higiene y seguridad que no deben volver para atrás. Es muy importante insistir en que no se pierdan estas costumbres adquiridas”, afirmó Chada.

 

La bufanda como tapabocas

Con la llegada del frío a la provincia se vio a muchos puntanos que usaban el cuello polar o la bufanda como un reemplazo del tapabocas. Si bien tienen cierto grado de efectividad, están lejos de cumplir la función de un barbijo quirúrgico o un cobertor de boca y nariz bien hecho.

La infectóloga opinó que “toser sobre una bufanda es el equivalente a hacerlo en el pliegue del codo. El tapabocas tampoco tiene la efectividad de un barbijo quirúrgico. Uno bien hecho consta de dos capas y un filtro de papel en medio, lo que lo hace súper seguro. A este elemento no lo puede reemplazar una bufanda, por ejemplo”.

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