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"Sería un placer jugar en este River de Marcelo Gallardo"

No hizo inferiores. Salió campeón con Belgrano, San Lorenzo y River. Tiene como ídolo al "Búfalo" Funes.

Por Daniel Valdés
| 01 de junio de 2020
Relajado. Después de 20 años de una carrera exitosa, el "Diablo" disfruta de su Córdoba natal. Foto: Internet.

Me veo jugando en el equipo del 'Muñeco'. Es un elenco intenso y yo siempre fui un volante de mucha dinámica, con ida y vuelta, con marca, gol. Sería un placer jugar en este River de Marcelo Gallardo. Eso sí: con 30 años menos", comienza diciendo Roberto Monserrat, que desde su Córdoba natal dialogó en exclusiva con El Diario de la República y contó uno a uno sus éxitos deportivos. Tiene como ídolo a Juan Funes. Y su mejor amigo es Pablo, hermano del "Búfalo".

 

Tiene un gran afecto por San Luis, porque en esa tierra nació su ídolo y está su mejor amigo. "Mi mejor amigo es Pablo Funes. Compartimos plantel en Belgrano allá por 1989. Forjamos una gran amistad. Pablito es el padrino de mi nene. Conozco a la familia. Conocí a Juan, que es mi ídolo. Nos visitamos tres o cuatro veces en el año", asevera.

 

 

“Nacho Fernández e Ignacio Scocco son los jugadores que más me gustan en el fútbol argentino". 

 

 

 

Al "Diablo" nadie le regaló nada. Le costó mucho todo. Abrazó este deporte de muy pibe; a los 11 años ya andaba prendiéndose en los picados del barrio, pero con chicos que casi lo doblaban en edad. No hizo inferiores. Del barrio a Belgrano. Llegó a los 19 años al "Pirata" cordobés, y seis meses más tarde, ya estaba arriba del avión para volar a Río Negro y debutar con la camiseta celeste frente a Cipolletti. Así de vertiginoso fue el camino de Monserrat. Prácticamente sin escalas. Y después de tanto pelearla y de una infancia dura, llegaron los premios, uno detrás de otro.

 

 

Con River logró el tricampeonato de AFA y una Supercopa. Fueron años de gloria en el equipo "Millonario".

 

 

"Cuando me fui a probar a Belgrano nunca pensé que iba hacer la carrera que hice. Fueron 20 años de futbolista. Ascendí con el "Pirata". Me fui a San Lorenzo y el equipo salió campeón después de 21 años. Llegué a River y logramos el tricampeonato de AFA —Apertura 1996, Clausura y Apertura 1997—, ganamos la Supercopa. Me consagré campeón panamericano con la Selección Argentina en Mar del Plata 1995, un objetivo que hacía 22 años no se conseguía. No me puedo quejar. Después me tocó ir a dar una mano al fútbol de ascenso y pude ascender con Villa Dálmine primero y más tarde con Racing de Córdoba y Alumni de Villa María", dijo.

 

Si bien es cierto que mostró un gran nivel en todos los equipos, él dice que su mejor versión se vio en San Lorenzo. "Salimos campeones en 1995, pero el año anterior yo había convertido 13 goles, un buen número para un volante; y el año del título hice 11. Creo que ahí se vio el mejor Monserrat", afirma con seguridad. Y ese gran momento tiene un responsable: Héctor Veira, que fue el técnico que lo trajo —recomendado por Fernando "Nano" Areán—. El "Bambino" se dio cuenta de lo que le costaba a Monserrat amoldarse a ese gigante de cemento que es Buenos Aires. Un pibe de perfil bajo, tímido, que había vivido 25 años en Córdoba, y de pronto se encontraba con todo nuevo. El DT tuvo ese ojo clínico para darle algunas licencias. "El 'Bambi' me ayudó mucho. Me daba permiso para quedarme un par de días más en Córdoba; se daba cuenta de que me costaba la adaptación y me dio muchas manos en ese sentido. Después yo redoblaba el esfuerzo y le devolvía con mi rendimiento en la cancha toda esa confianza y consideración que tenía conmigo. No sé si fue un técnico que me marcó, pero si me ayudó, y mucho".

 

 

 “En el mundo no hay otro como Lionel Messi. Da gusto verlo jugar. Por lejos es el mejor del planeta". 

 

 

San Lorenzo fue su primer gran paso. Después llegó el premio al ser convocado a la Selección Argentina. Más tarde vinieron el tricampeonato y la Supercopa ganada con River. "Lo mejor fue haber llegado a River, conseguir tantas cosas con la institución. El único trago amargo que me queda fue no haber podido conseguir la Copa Intercontinental en Japón 1996", asegura.

 

No tiene un podio para sus logros. "Cada título tiene su importancia", dice. Todavía se acuerda de sus dos mejores goles. Uno jugando para Belgrano en el 4-0 a Banfield en la final que le valió el ascenso. Y otro con la camiseta de River en un 5-2 a Central en Rosario. Y cada vez que le consultan por su mejor partido, no duda y dice: "No tengo un partido preferido. Me quedo con todos porque siempre me entregué por completo. El solo entrar a la cancha y jugar ese es el mejor partido que puede tener un futbolista", dice el hombre que también tuvo un paso por Colón, Racing y Argentinos Juniors.

 

Roberto Monserrat es un agradecido de la vida. El fútbol le permitió salir de esa infancia dura. Hizo una carrera exitosa. Fue campeón con Belgrano, San Lorenzo, River y en la Selección, pero el título más importante es el de buen tipo. La fama no le nubló la vista. Hoy, con 51 años, se sigue prendiendo en los picados con sus amigos y sigue haciendo las mismas "diabluras".

 

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