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Roby Gattiker, una leyenda que dejó su huella en el pádel

Con su estilo y talento marcó un antes y un después. Elogió el juego de Maxi Sánchez y Sanyo Gutiérrez.

Por Mariano Aostri
| 20 de junio de 2020
Un justo reconocimiento. Es homenajeado en cada lugar que visita. Es uno de los referentes de los '90. Foto: Internet.

Al igual que en el inicio de su carrera, a mediados de los '80, Roby Gattiker (52) sigue demostrando que el pádel corre por las venas. El multicampeón, cuyo carisma y calidad lo llevaron a ser considerado una "leyenda" dentro de este deporte, dice estar fuertemente ligado a la paleta y a las pelotitas amarillas. Juega, se divierte y continúa entrenando duro en el día a día. Es un agradecido de todo lo que consiguió y de poder hacer lo que tanto le gusta y apasiona. "Creo que la clave para mantenerme tanto tiempo es que disfruté y disfruto cada partido de mi vida. Además tuve disciplina, me cuido muchísimo y me brindo al pádel al ciento por ciento", comenta el ex N° 1, quien en un diálogo exclusivo con El Diario de la República recordó sus primeros pasos, según él casi por casualidad, la incursión como profesional y el presente del pádel en Argentina y el circuito mundial. También, se refirió al legado en el seleccionado nacional, donde brilló y dejó su sello defendiendo la "albiceleste".

 

 

—¿Cómo te iniciaste en el pádel?

 

—Me inicié de casualidad en 1984, hace muchísimos años. Jugaba al tenis y estaba en un sudamericano en Punta del Este, cuando un primo mío me invitó a jugar un partido de pádel y uno de tenis contra la pareja que en ese momento nunca había perdido, que era la de Aubone y Pérez Corral. Yo jugaba con Ricardo Cano, que jugó Copa Davis y fue N° 2 de Argentina. Había una apuesta entre ellos, ganamos en el tenis y en el pádel, que era la primera vez que jugaba en mi vida y realmente fue muy gracioso porque me sentí muy cómodo desde el primer minuto. Era como si hubiera sido un deporte hecho para mí.

 

 

—¿Qué te llevó a desarrollarlo como profesional?

 

—Me hice profesional sin darme cuenta, porque estaba jugando en tenis ATP un torneo satélite en España y volví a Argentina para un certamen que me invitó mi hermano, que si ganábamos la final íbamos a una gira muy importante de pádel que se hacía por España. Nos fue muy bien, le ganamos a la pareja N° 2 de ese momento; me ofrecieron una paleta y después apareció otra y cuando quise ver estaba metido profesionalmente en el pádel y dejando el tenis.

 

 

—Formaste parte de una época dorada en los '90, ¿cómo se vivía la disciplina en aquellos años?

 

—La verdad que los '90 fue una época maravillosa para el pádel, dorada en todo sentido, para nosotros los jugadores, para Lasaigues (Alejandro) y para mí que estábamos arriba. Era un deporte muy popular y un placer ir a jugar al interior. Se llenaban los estadios, los sponsors eran maravillosos, realmente fue una época que no la voy a olvidar más y ojalá que vuelva una así a la Argentina.

 

 

—¿Notás una evolución en el pádel actual y el circuito mundial?

 

—Primero noto que lo que está haciendo el World Padel Tour es increíble, están haciendo estadios muy lindos con una organización excelente. El pádel si es un poquito más potente, pero no noto una evolución tan grande. Sigo viendo que los mejores son jugadores de Argentina que salieron de nuestra época, salvo Sanyo Gutiérrez o Maxi Sánchez, que son más jóvenes. Pero la evolución es más que nada en las canchas, las paletas, las pelotas, en el entrenamiento de los jugadores y en la velocidad de juego. Son dos épocas distintas, pero con niveles muy parejos.

 

 

 

—¿Ves un resurgimiento del pádel en Argentina?

 

—En Argentina se ve un resurgimiento muy grande, la verdad que es impresionante lo que está creciendo. No es ahora un momento que ayuda, pero acá en Buenos Aires están abriendo muchos clubes y donde se jugaba subió dos o tres veces la ocupación. En el interior también sé que aparte de abrir clubes sigue creciendo, con la diferencia de que hay más apoyo y creo que eso es muy bueno.

 

 

—Ahora los clubes del país están unidos con la recientemente conformada Unión Argentina de Trabajadores y Clubes de Pádel, ¿qué te parece la iniciativa?

 

—Me parece algo maravilloso, creo que es una de las cosas necesarias para el pádel. Siempre uno de los problemas grandes que tuvo el pádel es que hubo muchas peleas y eso nunca ayudó. Así que me parece una idea muy buena, conozco a varios que la propusieron y ojalá que sigan adelante; están consiguiendo cosas y unidos van a lograr muchísimas más.

 

 

—San Luis tiene sus referentes en WPT, Sanyo Gutiérrez y Maxi Sánchez, ¿qué opinión tenés de ellos en cuanto a los logros y el estilo de juego?

 

—San Luis es fabuloso, no solo tiene a Maxi y a Sanyo, tiene a los sobrinos de Sanyo, a Ozán y a muchísimos más jugadores. La verdad que es una cuna increíble y en mi opinión Maxi y Sanyo son dos jugadorazos que me encantaban como pareja. Maxi es aguerrido, con una disciplina maravillosa. Y Sanyo tiene una calidad y una magia única; son de los mejores jugadores del mundo y es un orgullo para ustedes que sean de San Luis.

 

 

—Ganaste varios mundiales, ¿qué recuerdos tenés de tu paso por la Selección?

 

—Los recuerdos que tengo de todos los mundiales que gané son maravillosos y jugar con la Selección Argentina es un orgullo para cualquier deportista. A pesar de que el pádel es un deporte en parejas es bastante individualista y cuando se juega por equipo es algo muy lindo, muy divertido.

 

 

—El último torneo oficial que jugaste fue el Buenos Aires Pádel Máster, ¿cómo viviste el certamen?

 

—Sí, me dieron una invitación especial para el WPT de Buenos Aires y realmente lo viví de una manera especial, rodeado de toda mi familia. Hubo muchísima gente que capaz no me haya visto jugar y ganamos un partido muy lindo con Denis Perino. Ojalá se vuelva a repetir porque sigo estando en actividad y entrenando constantemente.

 

 

—Sos conocido como la "leyenda viviente del pádel", ¿te molesta cuando te dicen así o lo tomás como un halago?

 

—No, para mí es un halago total. Me encanta que la gente me reconozca, que lo jugadores lo reconozcan y es un placer. Igual uno no tiene que creérsela, es un lindo título que se me puso y lo llevo con orgullo.

 

 

Roby, que marcó un antes y un después en el pádel, que es de la época de las paletas de madera, los shorts bien cortitos y las vinchas grandes, mantiene intactas las ganas de seguir corriendo y divirtiéndose en una cancha. Es un referente que ha ganado todo y desarrolla la pasión de una manera especial. No le molesta que le digan "leyenda", sacarse fotos, firmar autógrafos y transmitir los conocimientos a los más pequeños. Él solo quiere disfrutar el pádel, que evolucione y que vuelva a tener otra época dorada como en los '90.

 

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