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Atentado en San Luis: explotaba una bomba en la casa del intendente Torres Morales

El artefacto fue colocado en una ventana de la vivienda del jefe comunal en la calle 25 de Mayo.

Por redacción
| 27 de junio de 2020
Estallido. El Diario de San Luis reflejó lo sucedido en la edición del sábado 27 de junio. En la foto se pudieron apreciar los daños que causó la bomba.

Los 70' comenzaban a ser años convulsionados en Argentina y San Luis no estaba ajena. El 26 de junio de 1970 estallaba una bomba en la vivienda del intendente capitalino, Roque Torres Morales, que afortunadamente no causaría víctimas fatales ni heridos.     

 

El Diario de San Luis (hoy El Diario de la República) graficó en sus páginas que una poderosa bomba estalló, cerca de las 9:30, en la vivienda del intendente municipal Torres Morales. Ante la alarma que causó, rápidamente concurrió una gran cantidad de vecinos al sector del atentado, en la calle 25 de Mayo (entre Colón y Rivadavia).

 

Familiares del exjefe comunal afirmaron a este medio la semana pasada que el ataque ocurrido hace medio siglo nunca fue resuelto y tampoco se conoció cuál fue el móvil que lo causó, a pesar de las investigaciones que se realizaron en esa época.

 

Fue un momento angustiante, debido a que esa hora ingresaban chicos a la Escuela Nº 5 "Bartolomé Mitre", ubicada en la calle Colón a escasos 50 metros de donde ocurrió el atentado. Si hubieran transitado niños o algún peatón en el instante de la explosión, estarían en grave estado, dijo El Diario.

 

El artefacto explosivo fue colocado en una ventana que daba frente a un jardín de la vivienda. Los efectos del estallido dejaron una base de mármol destruida, numerosas esquirlas en la abertura y vidrios rotos. Una cortina de madera estaba destrozada, así como su marco, detalló el matutino.

 

Dentro de la casa, El Diario comprobó que la ventana en donde sucedió la explosión pertenece a una sala o hall de entrada, finamente decorado. Ahí, las astillas y esquirlas habían atravesado el respaldo de un sillón, transformadas en verdaderos proyectiles, y algunos trozos de material se habían incrustado en una puerta de madera, comprobándose que de haber estado alguna persona en la habitación, hubiera sido herida gravemente por los impactos.

 

Periodistas del matutino estuvieron en la zona del episodio a muy pocos minutos de ocurrido el atentado, en donde escucharon los testimonios de los albañiles Silvio Garro y su hijo, que trabajaban en el frente de la casa, sobre los hechos del que fueron protagonistas.

 

La señora de Torres Morales, Raquel, al levantar la persiana de madera de la ventana, observó a través del vidrio la existencia de un envoltorio de papel de diarios, del que salía humo. Después de estudiarlo, siempre desde adentro, salió a preguntar a los trabajadores de la obra si pertenecía a ellos.

 

Al ser negativa la respuesta, los tres se acercaron a ver de qué se trataba, mientras continuaba saliendo humo del paquete.

 

En el impulso de apagar el bulto y al retirarse a buscar agua —de acuerdo al testimonio de Garro—, los sorprendió la fuerte explosión y la onda expansiva los afectó notablemente.

 

Los comentarios de los protagonistas coincidieron en afirmar que de haber estado cerca del explosivo, las esquirlas hubieran provocado lesiones peligrosas.

 

 

Nada extraño

 

Torres Morales llegó minutos después a la zona del atentado. Tras superar los primeros momentos de ansiedad contó al matutino que a las 5 de la mañana había salido para acompañar a unos amigos que no vivían en San Luis hasta la terminal de ómnibus, y luego regresó a su casa, donde permaneció hasta las 8. A esa hora volvió a salir, para dirigirse al edificio municipal, pero en ninguna de las dos oportunidades vio nada extraño.

 

Los albañiles llegaron a trabajar a las 8:30 aproximadamente y tampoco notaron la existencia del artefacto explosivo, aunque se presume que el mismo ya debía estar colocado y encendido.

 

Tras el ataque, concurrieron numerosos efectivos de la Policía de la Provincia y dos oficiales de la Policía Federal para buscar indicios que permitieran establecer los sucesos e individualizar a los responsables del atentado.

 

El comentario unánime de los efectivos indicaba que el explosivo no tenía carcasa alguna y que no estuvo aparentemente comprimido. De no haber sido así, sus efectos habrían sido mucho más devastadores y peligrosos, dijo El Diario.  

 

 

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