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"¿Qué puedo esperar, que me mate?", dijo la ex de Rosendo

Ivana Massimino contó que el legislador la maltrató física y psicológicamente y que manipula a su hija. Convivió once años con el senador y lo denunció por violencia de género dos veces.

Por redacción
| 02 de julio de 2020
Ivana Massimino junto a su hija, a quien no ve desde enero. Foto: Facebook

La vida de Ivana Massimino junto al senador Ariel Rosendo fue casi siempre una especie de pesadilla. Pero desde agosto del año pasado, cuando la mujer lo denunció por segunda vez por violencia de género y el legislador se fue de la casa donde convivían, lo que sobrelleva es una tortura, dijo. "Me quitó a mi hija, desde enero que no la veo. Me entró a robar a la casa. Se llevó hasta mi ropa interior. Me amenaza constantemente. Se burla de mí y de todos. ¿Qué puedo esperar, que me mate? Parece que es el siguiente paso", expresó la mujer.

 

Por eso, ella no quiere dar a conocer dónde vive desde el 18 de mayo, cuando, según la denunciante y varios testigos, el legislador saqueó la casa de Italia 426. Teme que el político la localice y lleve a cabo ese último paso. "Estoy encerrada. No salgo a la calle. A la noche me despierto con pesadillas. Tengo miedo de que me entren a robar, que me maten, que me peguen, que alguno de los amigotes que él tiene le hagan algo a mi hija, que está creciendo", explicó.

 

Lo único que le trae cierta calma son los llamados diarios del personal de la Secretaría de la Mujer, Diversidad e Igualdad, que la apoya y le brinda atención psicológica.

 

Ivana y el senador se conocieron en Buenos Aires. Cuando su hija, quien ahora tiene 12 años, cumplió tres se mudaron a Villa Mercedes. Desde el principio él la manipuló, dijo. "Yo tenía que hacer lo que él quería, o si no me pegaba. Me decía que yo no servía para nada, que a dónde me iba a ir si nadie me iba a querer, que nunca iba a poder tener nada si no estaba al lado de él", recordó. De hecho,  compraba propiedades a nombre de otra persona para asegurarse de que no tuviera qué reclamar ni a dónde ir en caso de una separación, agregó.

 

Narró que durante años tuvo que soportar que los fines de semana, cuando salía de la casa, la dejara encerrada en el baño y le quitara las llaves y el teléfono. "Después volvía borracho, violento. Me engañó con cuanta mujer se le cruzó y si le decía algo, me insultaba", contó.

 

Dijo que no solo le pegaba a ella sino también a su hija. Lo hacía sobre todo cuando la nena no quería compartir en Facebook las publicaciones vinculadas a su carrera política. "Le pegaba, pero a la vez la manipulaba comprándole cosas que yo no podía", explicó.

 

Fue por eso, por su hija, más que nada, que Ivana toleró esa vida. Temía que si se separaba de él terminaría en la calle, solo con el enterito que trajo de Buenos Aires, como tantas veces él la amenazó. "La verdad es que yo pensaba en la nena, en su escuela", refirió.

 

En 2015 se armó de valor y lo denunció por violencia de género. Pero, por los mismos motivos por los que no lo había dejado antes, la relación continuó. Para su desgracia, el trato hacia ella empeoró.

 

Por eso, cuatro años después, Ivana volvió a denunciarlo. La jueza Lorena Báez, del Juzgado de Violencia, le impuso al hombre una restricción de acercamiento a ella y a la casa donde vivía. Pero él jamás la respetó, aclaró Ivana. "Me mandaba mensajes y se ve que veía por la ventana, porque me decía: '¿Se olvidaron la tele prendida o todavía están despiertas?'", relató.

 

Pero, para ella, lo peor que hizo fue alejarla de su hija. Contó que con la excusa de que la nena pasara 15 días de vacaciones en lo de sus abuelos paternos, a fines del año pasado, el senador se la llevó a Buenos Aires. "Yo hablaba todos los días con los abuelos para preguntarles cómo estaba la nena, cómo se portaba y, de un día para el otro, me bloquearon del teléfono y no supe más nada de ella", dijo.

 

Ivana entró en pánico e hizo una solicitud de paradero en la Justicia. Después se enteró de que Rosendo había traído a su hija de regreso a Villa Mercedes, con el exclusivo fin de que la nena denunciara a su madre en una comisaría. En la presentación "decían que yo la golpeaba, que no la atendía, que dormía todo el día y que consumía estupefacientes. Tonterías", aseveró.

 

Está segura que todo lo que dice esa denuncia no salió de la boca de su hija, sino de Rosendo, porque cuando la niña declaró en Cámara Gesell dijo, entre otras cosas: "Mi mamá me cuida, si es para lo único que sirve, para cuidarme a mí".

 

Por esa presentación, la misma jueza que le impuso la prohibición de acercamiento al senador le otorgó a él la tenencia provisoria de la chiquita. "Es una incompetente. Dejó a mi hija en manos de un psicópata", acusó Ivana.

 

Al punto tal, dijo, que el pasado 18 de mayo, a las cinco de la mañana, el senador la llevó para que, junto a otras cinco personas, violentaran y robaran su antigua casa. "Todo el mundo lo vio cuando entró a robar. Falta que aparezca un perro y diga 'yo lo vi a Rosendo'. Además, están las cámaras y todo. Las pruebas son contundentes", remarcó.

 

Lo único que espera es que la Cámara de Senadores revea el pedido del juez Leandro Estrada para que le quiten los fueros y lo detengan. Entiende que solo así podrá recuperar a su hija. "No sé cómo actúa el Senado. Pero no entiendo cómo los mismos legisladores que aprobaron el arresto de las personas que violan las restricciones de acercamiento hayan impedido que lo detuvieran", expresó. Y agregó: "Rosendo dijo que se presentaría a la indagatoria y no lo hizo. Se burló de todo el mundo, hasta del Senado".

 

 

 

 

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