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“Me ha pegado tanto que ya no sé cuándo empezó todo”

El duro relato de una mujer que denunció a su expareja tras una brutal golpiza el pasado domingo. El hecho ocurrió en la ciudad de San Luis.

Por redacción
| 28 de julio de 2020
Foto ilustrativa (internet).

“Pensé que me mataba", contó sollozante L.G., la mujer de 32 años que el domingo padeció una feroz golpiza por parte de Javier Díaz, su expareja, en un barrio de la capital puntana. El relato se dio frente a la jueza Penal Virginia Palacios, quien, tras la denuncia, ordenó la detención del acusado. Este miércoles a las 10 lo indagará en su despacho del Juzgado Penal Nº 3, en Tribunales. 

 

La tremenda agresión ocurrió el domingo, en casa del acusado y le provocó a L.G. serios hematomas en sus extremidades y el torso. Pero las lesiones más graves las tiene en sus ojos, nariz y boca. Todas las heridas fueron constatadas en la revisión médica que afrontó la mujer.

 

Según relató la víctima en la denuncia, el vínculo entre ambos se había terminado hace dos meses. Habían convivido un año y medio desde febrero de 2019. De inmediato, tras la separación, ella le impuso una restricción de acercamiento. Intuía que algo malo podría pasarle, ya que, según manifestó, de los 18 meses juntos, los últimos 10 fueron un infierno de insultos y golpes.

 

En los últimos meses Díaz. nunca dejó de acosarla. Incluso la golpeó en la calle y en otra ocasión le tiró encima su auto. Nunca lo denunció por miedo. Hasta su propia cuñada la alentó a que fuera con la Policía.

 

El domingo pasado L.G. y su alma cansada dijeron basta. Mientras volvía a su casa con un grupo de amigos de un paseo por el circuito serrano, Díaz. la interceptó.

 

Sus compañeros de paseo le consultaron si podían ayudarle y decirle al ofuscado sujeto que se fuera, pero ella no quiso. Tranquilizó a sus amigos y les pidió que se fueran. Les adelantó que ella resolvería la incipiente discusión. No pudo.

 

Por la fuerza, él la llevó hasta su casa. Allí, fuera de sí, le propinó puñetazos por todo el cuerpo. Al agresor no le importó que estuviera su hijo, fruto de otra relación.

 

Al borde de perder el conocimiento, L.G. le pidió auxilio al chico, quien tomó el teléfono celular de la víctima y se comunicó con el hermano mayor de la mujer.

 

Ya por la noche, M.G. llegó para rescatar a su hermana y la llevó a su casa donde ella curó un poco sus heridas, recobró la calma y pudo dormir un rato. En la mañana del lunes fue al Juzgado y se sentó frente a la magistrado.

 

“Me ha pegado tanto que ya no sé cuándo empezó todo. Juro que pensé que me mataba”, relató la mujer.

 

El acusado quedó alojado en dependencias de la Comisaría 6ª y mañana (miércoles) llegara esposado a Tribunales. 

 

 

Una vida presa de la violencia

 

El terror que hasta hace días invadió a L.G. tal vez radica en que ya fue víctima de violencia de género en el pasado, a manos de otra pareja que tuvo años atrás. En una de esas tantas golpizas ella se defendió y mató a su violento marido.

 

La Cámara Penal 2 la condenó en ese momento a 9 años de prisión por Homicidio simple, pero la defensora de Cámara, Claudia Ibáñez, interpuso un recurso de casación. Finalmente, la Justicia la absolvió al determinar que actuó en defensa propia.

 

Su caso fue pionero a nivel nacional luego de que el Superior Tribunal de Justicia de San Luis analizara el caso a la luz de la perspectiva de género

 

 

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