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Ojetivos en torno al agua

Por redacción
| 07 de octubre de 2021

Las inundaciones, las sequías y otras catástrofes relacionadas con el agua aumentan, mientras disminuye la disponibilidad de ese recurso en muchos lugares, lo que causa cada vez más sufrimiento a millones de personas en todo el mundo.

 

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) dijo que la falta de agua “continúa siendo uno de los principales motivos de preocupación para muchas naciones, especialmente en África. Más de 2.000 millones de personas viven en países que padecen estrés hídrico y carecen de suministro de agua potable y servicios de saneamiento”.

 

El reporte alertó una vez más sobre una gestión fragmentada e inadecuada del agua, y destacó la insuficiencia de recursos para afrontar la emergencia climática en el planeta.

 

Según la OMM es ineludible mejorar la gestión cooperativa del agua, adoptar políticas integradas sobre el agua y el clima, y aumentar la inversión en ese recurso que sustenta todos los objetivos internacionales sobre desarrollo sostenible, adaptación al cambio climático y reducción de riesgos de desastres.

 

Los cambios en las precipitaciones tanto mundiales como regionales, debidos al calentamiento global, están transformando los patrones de lluvias y las estaciones agrícolas, e impactan en la seguridad alimentaria y en el bienestar humano.

 

El año pasado las lluvias extremas causaron inundaciones masivas en Japón, China, Indonesia, Nepal, Pakistán e India. Millones de personas fueron desplazadas y cientos murieron.

 

Pero no es solo en el mundo en desarrollo donde las inundaciones han provocado grandes trastornos. Las inundaciones catastróficas en Europa también dejaron cientos de muertos y daños generalizados por miles de millones de euros.

 

En 2018 la OMM cifró en 3.600 millones a las personas sin un acceso adecuado al agua al menos un mes al año, y prevé que en 2050 esa cifra alcanzará a más de 5.000 millones.

 

El total de agua en la superficie de la tierra y en el subsuelo, lo que incluye los hielos, ha decrecido un centímetro anualmente durante los últimos 20 años y la situación empeora, porque solo 0,5 por ciento de esa agua es dulce y utilizable.

 

Desde el año 2000 los desastres relacionados con las inundaciones aumentaron 134 por ciento en comparación con las dos décadas anteriores. La mayoría de las muertes y pérdidas económicas por inundaciones sucedieron en Asia, donde trabajan para reforzar los sistemas de alerta temprana.

 

Por otra parte, el número y la duración de las sequías crecieron 29 por ciento en el mismo período. La mayoría de las muertes por sequía ocurren en África, lo que denota que ese continente también precisa de sistemas de alerta sólidos.

 

Para lograr el bienestar social, económico y ambiental a largo plazo, será preciso lograr una gestión integrada de los recursos hídricos. Sin embargo, 107 países no están en la vía correcta para alcanzar el objetivo de gestionar de manera sostenible sus recursos hídricos para 2030.

 

Una decisión inmediata es invertir en la gestión integrada de esos recursos, como solución para administrar mejor el estrés hídrico; igualmente, invertir en sistemas de alerta temprana de sequía e inundaciones en los países menos adelantados en situación de riesgo.

 

Dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados en 2015 por las Naciones Unidas, el ODS 6 propuso “garantizar la disponibilidad de agua, su gestión sostenible y saneamiento para todos” en 2030.

 

Sin embargo, esos objetivos aún permanecen muy lejanos.

 

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