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Alberto Julio Gardella, el pediatra amigo de todos los niños

Nació en La Plata, pero se radicó en San Luis cuando se recibió de médico. Fue el primer pediatra de la provincia. Ocupó varios cargos en la Salud Pública. Trató las epidemias de tos convulsa, poliomielitis y difteria. Murió en 2009 a los 92 años.

Por Johnny Díaz
| 05 de junio de 2022
Entre dos ciudades. Gardella nació, estudio y se recibió en La Plata, pero su lugar en el mundo fue San Luis. Foto: Archivo El Diario/Nicolás Varvara/Archivo Histórico.

"Mi padre, el doctor Alberto Julio Gardella, siempre fue un protector de la gente pobre, de los más necesitados y de quien más requería de una atención médica pediátrica. Siempre estuvo al servicio de esa gente”, dice hoy su hijo Julio Alberto.

 

“Para él, era blanco o negro. Su vida y su pasión, que era la medicina, no tenía grises. Dedicó hasta el último día de su vida a atender a los niños. Fue un ejemplo para todos, siempre lo recordamos con admiración”, señala sobre el hombre que nació en La Plata el 3 de julio de 1917.

 

 

Consultorio. La casa del doctor Gardella, donde pasaba largas horas del día atendiendo a niños.

 

 

Alberto Julio arribó a San Luis en noviembre de 1945 como médico de guardia nocturna de la entonces llamada Asistencia Pública o Cruz Roja. Se había graduado de médico en la Universidad Nacional de La Plata. Lo hizo a raíz de que el titular del área debía ausentarse para rendir su última materia y como había reprobado la asignatura, él tuvo que quedarse más tiempo en la provincia a tal punto que acá formó su familia. Contrajo matrimonio con Ana Julia Canta y tuvo tres hijos: Ana Lucía, Rubén Nelson, quien falleció, y Julio Alberto. 

 

En La Plata, el reconocido pediatra se recibió en 1936 de bachiller en el Colegio Nacional. Por sus méritos y excelentes calificaciones a lo largo del secundario, fue nombrado preceptor del establecimiento lo que le permitió iniciar su carrera de medicina para recibirse en 1944 con el título de Doctor en Medicina, junto a otros alumnos como Humberto Notti de Mendoza.

 

 

Siempre en el recuerdo. Su hijo, Julio Alberto, evocando a su padre y al profesional de la salud.

 

 

Julio Alberto, quien tiene 72 años, recuerda que con mucho esfuerzo su padre construyó su casa mediante un préstamo del banco Hipotecario, que saldó la deuda en 2000 y que nunca hizo ostentación de ningún tipo. "Él siempre se manejó con simpleza y humildad en todos los estratos sociales de aquella época. En su vida tuvo cuatro autos, el último fue un Ford Escort muy usado”, cita como ejemplo.

 

 

 

 

A lo largo de su vida profesional, el doctor Gardella tuvo una intensa actividad. Su pasión por la medicina lo llevó a ocupar importantes cargos y estar siempre a disposición, en busca de mejorar la condición sanitaria de la niñez y de la provincia.

 

Dice la historia que cuando llegó a San Luis, la provincia ocupaba el segundo lugar del país con mayor mortalidad infantil. Él aportó en pocos años para mejorar en el ranking y lograr ubicarse decimocuarto.

 

 

1947. Arriba a la izquierda y de anteojos, Gardella y su esposa en una reunión en el Club Social.

 

 

El acierto de su gestión consistió en bajar la tasa de mortalidad infantil del 180 por mil al 68 por mil, principalmente promoviendo la lactancia materna. Por la rapidez de la disminución, la Organización Mundial de la Salud hizo un reconocimiento.

 

Fue uno de los fundadores del primer lactario, al que llamó “Lactario Bettinoti”, fundamentado en el de Capital Federal de dietética para lactantes, instituido en 1930 por un médico de apellido Bettinoti (el lactario es un ambiente implementado para la extracción y conservación adecuada de la leche materna durante el horario de trabajo, que reúne las condiciones mínimas que garantizan su funcionamiento óptimo).

 

Gardella trató la epidemia de tos ferina, poliomielitis, tétanos y difteria, y dio en San Luis la primera dosis de penicilina a un niño con neumonía.

 

Por su trayectoria en el campo de la medicina, ocupó diversos cargos en el gobierno provincial. Fue director de Asistencia Pública y jefe de Medicina, director del Hospital de Beneficencia, y en 1946 director provincial de Salud Pública.

 

 

Oratoria. El pediatra junto a un grupo de enfermeras de la Cruz Roja en San Luis.

 

 

Junto al entonces ministro de Salud Pública de la Nación, Ramón Carrillo, planearon la construcción del Policlínico Regional de San Luis, el Policlínico Regional de Mercedes y el Hospital Psiquiátrico de San Luis. La Sociedad de Beneficencia de la provincia lo nombró médico asistente ad honorem.

 

Estuvo al frente de la Dirección de Menores de San Luis, fue presidente fundador de la Cruz Roja Argentina filial San Luis y creó la Escuela de Enfermería, de la que fue director y profesor. Además, participó en la creación de la Colonia Hogar y fue un alto funcionario de la Dirección de Maternidad e Infancia.

 

 

Salón Blanco. Al centro, de traje a rayas, Gardella en una reunión de profesionales de la salud.       

 

 

En 1952 se convirtió en el primer director médico de Dosep, la obra social de los empleados del Estado provincial. Durante su mandato y en un congreso gremial, la mutual fue considerada la mejor del país.

 

“Mi padre fue el primer médico pediatra internacional de San Luis, título que ostentaba con orgullo. Trabajaba sábados, domingos y feriados, sin horarios y concurriendo siempre a los domicilios de sus pacientes, fue un gran ejemplo para muchos. Primero atendió en un consultorio de calle Lavalle, posteriormente acá en este edificio (se refiere a la calle San Martín donde por años funcionó un centro médico infantil atendido por varios profesionales, entre ellos los doctores Ojeda, Medrano y Rivarola) y hasta el final de su trayectoria, en su consultorio de Rivadavia 1090 donde también era su hogar”, agrega hoy su hijo.

 

 

Discurso. En 1948 dejaba su impronta en el mensaje inaugural de un dispensario en San Luis.

 

 

Tenía 92 años cuando sufrió un asalto en su domicilio, que  mermó su salud. Sufrió una dura golpiza incluida una fractura de mandíbula. Los asaltantes buscaban dinero y otros bienes. “Un día antes, de la vereda opuesta a la que yo estaba, una persona aparentemente en estado de ebriedad, me gritaba que necesitaba 100 mil pesos y si no se los daba un miembro de mi familia sufriría las consecuencias —varios de mis empleados pueden atestiguar lo que digo—. Un día después mi padre fue asaltado".

 

"Del lugar solo faltaba —agrega— un rollo de dinero. Posteriormente con la Policía en el consultorio, apareció misteriosamente arriba del escritorio. Fue una situación lamentable que nunca olvidaremos”.

 

“Le hicieron mucho daño a una persona anciana y se llevaron lo que pudieron. A partir de ese momento, y después del ataque, mi papá no volvió a ser el mismo".

 

"Su salud comenzó a deteriorarse y un par de meses después, lo internamos en el sanatorio Rivadavia donde no nos dieron ninguna solución. Acá se portaron muy mal con él. Papá tenía la obra social que le otorgaba el Círculo Médico de San Luis, pero nada hizo. Fue OSDE quien nos ayudó a llevarlo en ambulancia a la ciudad de Mendoza, donde lo atendió el doctor Humberto Notti, su colega y amigo", describe.

 

Al pediatra le diagnosticaron una enfermedad intestinal irreversible, por lo que volvieron con él a San Luis y acondicionaron una habitación de su casa para su cuidado. Pero poco duró. Murió el 18 de mayo de 2009 a los 92 años.

 

“Como padre nos dejó una enseñanza y una educación imposible de igualar. Como profesional era un adelantado de la medicina, dedicó su vida a ayudar al prójimo, siempre estaba donde más lo necesitaban, su aporte a la medicina provincial fue grandioso”, destaca orgulloso su hijo.

 

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