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Fue condenado a 5 años de cárcel por abusar de dos adolescentes

Una de las víctimas fue ultrajada desde los 6 años hasta aproximadamente los 15. J.O.Q., de 67 años, lloró, admitió los hechos ante el tribunal y dijo estar arrepentido. Lleva más de dos años preso.

Por redacción
| 30 de septiembre de 2022
Cara a cara. A la derecha, el acusado junto a Sala; frente a ellos, la abuela de una de las víctimas da su testimonio. Foto: Inés Cobarrubia.

 Fallo unánime. Este viernes, un tribunal del Colegio de Jueces en lo Penal de la Primera Circunscripción Judicial, integrado por los jueces Julio de Viana, Adriana Lucero Alfonzo y Hugo Saá Petrino, condenó a cinco años de cárcel a J.O.Q. por “Abuso sexual simple y abuso sexual gravemente ultrajante”, ambos delitos en concurso real. El hombre de 67 años llegó al debate acusado de abusar de la nieta adolescente de su expareja y de la prima de esa chica.

 

El juicio comenzó el jueves. La Fiscalía de Instrucción había solicitado que fuera condenado a 10 años de cárcel por “Abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores agravada, ambos en concurso real”. Ese día declararon las dos víctimas, quienes al momento de los ultrajes eran menores; la madre de una de ellas, y dos psicólogas del Cuerpo Profesional Forense del Poder Judicial que entrevistaron a las damnificadas y que validaron sus relatos.

 

Este viernes fue citada a declarar otra psicóloga, que fue quien le realizó una pericia psicológica al acusado. La profesional señaló que le practicó una batería de test psicológicos y que de la entrevista surgió que el hombre había tenido un intento de suicidio tras enterarse de las denuncias en su contra, y que por ese motivo estaba medicado.

 

Dijo que no presentaba alteraciones en su pensamiento, que mostraba una personalidad narcisista, introvertida y con signos de ansiedad. En cuanto al aspecto de narcisista, explicó que tendía a priorizar sus necesidades frente a las de los demás, que tenía baja tolerancia a la frustración y dificultad para percibir límites. Por otra parte, refirió que el hombre comentó que se consideraba impotente desde hacía 10 años y que por eso estaba bajo tratamiento médico, aunque el mismo no le había dado resultado, condición lo hacía sentir “poco hombre”. Por eso, dedujo la profesional, tenía la necesidad de explorar otras situaciones o circunstancias para lograr las erecciones.

 

 

Ni las víctimas ni sus familias acudieron ayer al debate para escuchar la sentencia.

 

Tras la psicóloga, dio su testimonio A.L.Q., mamá de C.L.Q, una de las víctimas. Dijo que en enero de 2020 su hermana le contó que el acusado había abusado de su sobrina y que ella la asesoró explicándole los pasos que debían seguir. Recordó que al hablar con su sobrina, ella le contó que el imputado solía pedirle que invitara a su casa a su prima y presumía que era para abusarla también. Tras enterarse de esos ultrajes decidió hablar con su hija para saber si ella tenía conocimiento y para pedirle que la contuviera. Pero al consultarle escuchó una revelación inesperada: ella también había sido ultrajada en dos oportunidades cuando era menor.

 

También declaró un perito del Departamento de Delitos Complejos del Poder Judicial, quien analizó varios pendrives, CD, DVD, una tablet, una PC, una cámara digital de fotos y video cassettes secuestrados en la casa del hombre, en La Punta. Dijo que entre CD y DVD eran un total de 800 unidades, y que algunos de ellos estaban vírgenes, es decir, sin ningún contenido. Refirió que le instruyeron analizar los elementos y detectar si en alguno de ellos había imágenes de niños, niñas o adolescentes con connotación sexual; mencionó que en la tablet halló un usuario con el nombre del acusado desde el que se hicieron varias visitas a sitios web pornográficos y que uno de los CD contenía una película de ese género.

 

Por último, resaltó que solo en la cámara digital de fotos halló la imagen de una menor “bañada”.

 

 

Su esposa no lo podía creer

 

El testimonio más importante de la jornada fue el de T.D.Q., quien es abuela de una de las víctimas y exesposa del ahora condenado. La mujer dijo que el 4 de enero de 2020 regresaba de Chile cuando comenzó a recibir llamados de su nuera y de su hijo de manera incesante. Este último le dijo que necesitaba hablar con ella por “algo grave que había pasado”.

 

Recordó que llegó a su casa, se bañó y que su hijo la pasó a buscar y la llevó primero a la casa de su nuera, donde estuvieron un rato, y luego a la casa de él. Allí le pidió que se sentara y le contó que había denunciado a su esposo por abuso y que no lo pudo creer. “Le pregunté cómo podía ser eso si él era impotente”, exclamó.

 

Dijo que tras esa conversación regresó a su casa y que su hijo le pidió que estuviera atenta para que el hombre no desechara ninguna evidencia del hogar. Contó que ese mismo día a la noche llegó la Policía y le entregó dos notificaciones al hombre. Eran las denuncias en su contra. Ella le pidió explicaciones y él solo se limitó a decir que “se excitó y no lo pudo controlar”. Le dijo que era un enfermo y él le respondió que sí y “que iba a hacer algo para salvar la vergüenza de la familia”.

 

Relató que comenzó a sentirse mal porque tiene problemas de hipertensión y que le pidió que fuera con ella a acostarse, porque temía que él fuera a hacerse daño. Dijo que se durmió por unos minutos y que cuando se levantó el hombre estaba en el patio de la casa con una soga atada al cuello. Corrió, lo agarró de las piernas y comenzó a pedir auxilio hasta que la madre y el padrastro de una de las víctimas, quienes viven al lado de su casa, lo auxiliaron. Por último, T.D.Q. dijo que está en pareja con el acusado desde hace 23 años y resaltó que “él siempre tuvo problemas de impotencia. Eso le hacía mal a la cabeza, era muy difícil para él”.

 

 

Se declaró responsable

 

El último en declarar fue el propio acusado, quien frente al tribunal se dijo culpable. “Yo he tocado a esas dos personas y estoy totalmente arrepentido del daño que les hice a esas dos familias y a mi pareja, quien tanto me quería. Los defraudé, perdí el respeto, la confianza y el sentido de lo que es una familia. No les guardo rencor y está muy bien que me hayan denunciado. Me siento muy mal; no he tenido la fuerza y la valentía de haberme hecho tratar con un profesional. Asumo lo que me corresponde como castigo”, dijo entre sollozos.

 

 

Los alegatos

 

Tras su declaración hubo un cuarto intermedio y luego el fiscal de Cámara 2, Fernando Rodríguez, y el defensor oficial, Esteban Sala, quien representó al imputado, brindaron sus alegatos.

 

El fiscal repasó uno por uno lo relevante de cada testigo que declaró en las dos audiencias; testimonios que consideró como elementos suficientes que lo llevan a la convicción y certeza de que los hechos denunciados e investigados sí existieron tal y cual lo narraron las víctimas. Al mismo tiempo, consideró la confesión del acusado y su arrepentimiento.

 

Expuso como atenuante la falta de antecedentes condenatorios y como agravante las circunstancias de tiempo, modo y lugar en la comisión de los delitos, y pidió que fuera condenado a siete años de cárcel por “Abuso sexual gravemente ultrajante en concurso ideal con corrupción de menores en concurso real con abuso sexual gravemente ultrajante”.

 

A su turno, Sala mencionó que coincidía con algunas cuestiones expuestas por el fiscal, aunque no consideraba correcta la aplicación de ciertos agravantes. Dijo que J.O.Q. no debía ser condenado por “Corrupción de menores”, dado que en ninguno de los dos casos había podido ser acreditado.

 

Señaló que en el caso de una de las víctimas sí correspondía achacarle el delito de “Abuso sexual gravemente ultrajante”, dada su persistencia en el tiempo. La damnificada refirió que los ultrajes sucedieron desde que tenía 6 años hasta aproximadamente los 15. En cambio, solicitó que para con la otra víctima fuera condenado por “Abuso sexual simple”, dado que se trató de al menos dos hechos.

 

 

 Redacción / NTV

 

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