Publicar versus comunicar
Estar presentes en las redes sociales no es, exactamente, lo mismo que llegar al otro con un mensaje claro. Hay que generar sentido, algo que no es tan fácil. Por Sol Durini.
En el mundo actual, publicar en redes sociales se volvió una acción cotidiana. Marcas, emprendimientos, empresas producen y comparten contenido non stop!: imágenes, textos, videos, reels, historias son parte primordial del día a día de quien desee afianzarse para ofrecer o vender.
No nos olvidemos del famoso dogma: “Si no estás en el mundo virtual no existís”!!!
Sin embargo, esa abundancia no siempre se traduce en comunicación efectiva.
Publicar implica estar presente y comunicar implica generar sentido. La diferencia no es menor:
PUBLICAR responde a la lógica de ocupación de espacio y visibilidad permanente/persistente: aparecer, sostener una frecuencia, cumplir con el calendario de contenido necesario para “existir”
COMUNICAR, en cambio, requiere una decisión previa: qué se quiere decir, a quién y con qué objetivo.
Se entiende la sustancial diferencia?
En el ámbito local, veo con frecuencia que muchos proyectos confunden visibilidad con comunicación. Tener excesiva presencia en redes sociales no garantiza ser recordado, ni mucho menos comprendido.
La repetición sin coherencia termina diluyendo el mensaje y agotando al consumidor, desbordado de “tanta data”.
La aceleración digital profundizó este fenómeno. La presión por “estar activos y ser constantes” empuja a producir contenido sin una narrativa clara.
Y el resultado suele ser un discurso fragmentado, sin identidad, que no logra construir vínculo con el público.
Comunicar no es repetir fórmulas ni replicar tendencias. Tampoco es hablar de todo. Comunicar es sostener una voz reconocible, una promesa constante, una forma de decir que represente a la marca incluso cuando no hay una venta directa en juego.
Puedo asegurar que los proyectos que logran posicionarse no son necesariamente los que más publican, sino los que mantienen coherencia entre lo que dicen, lo que hacen y lo que ofrecen.
En esos casos, la comunicación funciona como un puente de confianza y no como un simple canal de difusión-deseo-furioso-de-vender.
¿Y si en vez de solo decidir qué publicar hoy, mejor revisar qué historia están contando a lo largo del tiempo?
Porque comunicar no es ocupar espacio: es construir significado. Y esa construcción conlleva coherencia y para ser coherente uno debe ser verdaderamente consciente.
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