Maru Vallejos
Cm - Técnica en medios audiovisuales
Francia Gabriela López: una vida que abrió caminos
Hay personas que su paso por la vida deja huellas imborrables. Y hay otras que, además, se animan a abrir caminos donde antes parecía imposible transitar. Francia Gabriela López fue una de ellas.
Docente, directora, comunicadora, militante por los derechos de las personas trans y, sobre todas las cosas, mamá. Su historia quedó ligada para siempre a la lucha por la igualdad, pero también a una palabra más sencilla y aún más poderosa: amor.
Durante más de dos décadas abrazó la docencia y buena parte de su trayectoria estuvo vinculada al Centro Educativo Nº 3 “Eva Perón”, de la ciudad de San Luis, institución en donde fue directora. En 2013 fue reconocida como Docente del Año de la Región Educativa I.
Mientras construía su camino profesional, Francia también estaba dispuesta a dar una batalla profundamente personal dejaría una huella en la historia de los derechos travesti trans.
El derecho a ser mamá
Francia quería ser mamá. Se inscribió en el Registro Único de Adoptantes y en abril de 2014, después de aproximadamente dos años de espera, la Justicia le otorgó la guarda preadoptiva de un niño. Comenzó junto a su hijo el camino de convertirse en familia.
Después llegaron los controles, los informes de asistentes sociales, la interminable espera y, finalmente, una sentencia que se convertiría en un símbolo: en julio de 2016, el Juzgado de Familia y Menores Nº1 de San Luis le concedió la adopción plena de su hijo.
El fallo fue histórico para la provincia y convirtió a Francia en una referencia nacional de la maternidad trans y del derecho a formar una familia. Ella entendía perfectamente que aquella conquista excede su propia historia.
“Hemos ganado un paso en la historia de las personas trans”, dijo entonces.
Porque Francia sabía que detrás suyo iban a venir otras historias. Su lucha buscaba romper con décadas de prejuicios que habían condenado a las personas trans a determinados lugares y estereotipos. Quería demostrar que podían estudiar, enseñar, dirigir una escuela, trabajar, construir una familia y ocupar cualquier espacio de la sociedad.
Y cuando hablaba de su hijo, las grandes discusiones parecían hacerse pequeñas y su mirada se iluminaba. Para Francia, adoptar significaba algo esencial: dar amor, una familia y una oportunidad a un niño que la necesitaba.
En 2017 recibió un reconocimiento de la Secretaría de la Mujer por su trayectoria y por el precedente que había significado su maternidad.
También llevó su voz a los medios. Formó parte de Radio Nacional San Luis, desde donde habló de diversidad, inclusión y de su experiencia como mujer trans y mamá adoptiva y por su labor periodística fue nominada a los premios Carolina Tobar García.
Su compromiso también atravesó la función pública: estuvo al frente del Programa Capacitación y Formación de la Secretaría de Estado de las Juventudes de San Luis, antes de regresar a su lugar en la dirección del Centro Educativo Nº3 “Eva Perón”.
Probablemente su legado sea más grande que este pequeño recorrido realizado en letras, porque hubo un tiempo, no tan lejano, en el que para una mujer trans imaginarse directora de una escuela, reconocida por su tarea docente y formando una familia podía parecer una batalla contra demasiados prejuicios al mismo tiempo.
Francia decidió dar esa batalla viviendo, enseñando y amando profundamente a su hijo. Francia abrió caminos para que otras personas pudieran transitarlos con un poco menos de miedo y un poco más de libertad.
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