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Para la querella de las víctimas del tiroteo, Talquenca "estaba en sus cabales"

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Para la querella de las víctimas del tiroteo, Talquenca "estaba en sus cabales"


En sus alegatos, los cinco abogados que representan a las víctimas de la balacera que desató Walter Talquenca coincidieron en que no estaba enajenado cuando comenzó a gatillar su Bersa Thunder calibre 9 milímetros. Rechazaron de forma unánime que no haya comprendido la criminalidad de su conducta.
José Daniel Flores, quien representó a algunos damnificados junto a Cándido Assat, sostuvo que no hubo una pelea dentro de la disco “Natacha” que haya motivado el comportamiento del ahora condenado, tal como dio a entender su esposa, Laura Pereyra.
Alegó que Talquenca mintió al afirmar que no recuerda lo que sucedió aquella madrugada. “Se ha convertido en un mitómano que cree su propia mentira”, dijo. Para él, la acción que desplegó contra las personas que estaban en el boliche gozaba de los tres requisitos del dolo: la intención, el discernimiento y la voluntad de quitar la vida. “No hubo alteración de las facultades mentales. Talquenca quería matar”, afirmó.


"La cárcel que ha construido le pertenece"
“La negación es un refugio ante la culpa interna. Su cárcel de rejas y muros es una cosa. La cárcel que ha construido le pertenece”, sostuvo Assat, en referencia a la decisión de Talquenca de encerrarse en que no hay registro en su memoria de lo que sucedió.
A su entender, para emitir un dictamen de inimputabilidad, tal era la pretensión de la defensa, “hace falta un componente físico, biológico, que en este caso no está”.
“No hay ninguna posibilidad de exculpación o atenuación, ni es necesario probar un móvil”, consideró. Por ello, él y su codefensor pidieron que lo condenaran por homicidio calificado por la alevosía. 


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Para la querella de las víctimas del tiroteo, Talquenca "estaba en sus cabales"

Unidas por el dolor. Alejandra Romero (izq.) y Yanina Cataldo, las viudas del comisario Barrio y el camionero Brizuela, respectivamente. Lloraron abrazadas. | Foto: Martín Gómez

En sus alegatos, los cinco abogados que representan a las víctimas de la balacera que desató Walter Talquenca coincidieron en que no estaba enajenado cuando comenzó a gatillar su Bersa Thunder calibre 9 milímetros. Rechazaron de forma unánime que no haya comprendido la criminalidad de su conducta.
José Daniel Flores, quien representó a algunos damnificados junto a Cándido Assat, sostuvo que no hubo una pelea dentro de la disco “Natacha” que haya motivado el comportamiento del ahora condenado, tal como dio a entender su esposa, Laura Pereyra.
Alegó que Talquenca mintió al afirmar que no recuerda lo que sucedió aquella madrugada. “Se ha convertido en un mitómano que cree su propia mentira”, dijo. Para él, la acción que desplegó contra las personas que estaban en el boliche gozaba de los tres requisitos del dolo: la intención, el discernimiento y la voluntad de quitar la vida. “No hubo alteración de las facultades mentales. Talquenca quería matar”, afirmó.


"La cárcel que ha construido le pertenece"
“La negación es un refugio ante la culpa interna. Su cárcel de rejas y muros es una cosa. La cárcel que ha construido le pertenece”, sostuvo Assat, en referencia a la decisión de Talquenca de encerrarse en que no hay registro en su memoria de lo que sucedió.
A su entender, para emitir un dictamen de inimputabilidad, tal era la pretensión de la defensa, “hace falta un componente físico, biológico, que en este caso no está”.
“No hay ninguna posibilidad de exculpación o atenuación, ni es necesario probar un móvil”, consideró. Por ello, él y su codefensor pidieron que lo condenaran por homicidio calificado por la alevosía. 


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