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ACV: factores de riesgo, cuáles son y cómo evitarlos


Se lo conoce con distintos nombres, "ictus”, “isquemia” , “ataque cerebral" o "stroke". Pero se refiere a lo mismo. El Accidente Cerebro Vascular o ACV es la primera causa de discapacidad en el mundo y la tercera de muerte. Hoy, se celebra el día mundial y los especialistas aseguran que enfermedades como la hipertensión y obesidad pueden producirlo. También los malos hábitos como mala alimentación y falta de ejercicio pueden ser detonantes. Conocer los síntomas y tratarlo a tiempo pueden marcar la diferencia y evitar secuelas graves.



¿Qué es un ACV?


Es una patología que puede generarse de dos maneras: por la interrupción del flujo de sangre en el cerebro, denominado ACV isquémico; o por la ruptura de algún vaso sanguíneo en el cerebro, ACV hemorrágico. En ambos casos, es una patología de inicio súbito y la falta de oxígeno conduce a la muerte de neuronas. De allí que, según el lugar donde se genera la lesión en el cerebro será el resultado: podría ser mortal o dejar a la persona con algún grado de discapacidad (reversible o irreversible).



Síntomas


Los médicos afirman que conocer los signos de un ACV es vital para que las secuelas no sean graves. "Adormecimiento de un lado del cuerpo, pérdida de sensibilidad, habla y visión, un mareo muy brusco o un dolor intenso de cabeza son algunos", indicó Sebastián Ameriso, jefe del Centro Integral de Neurología Vascular de la Fundación Fleni.



Tratamiento


El especialista de una de las clínicas más grandes del país dedicadas a la prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de las enfermedades neurológicas, remarcó que existe una "ventana terapéutica" de cuatro horas y media que es vital. Es el lapso que pasa entre el primer síntoma que tiene el paciente y el tiempo que demoran en administrarle la medicación. Después, la eficacia es menor porque la lesión que dejó ya está instalada y no se puede revertir. También aumenta la chance de complicaciones del tratamiento.



Cómo prevenirlo


Cambiar ciertos hábitos pueden ayudar a evitar un ACV. Entre ellos: dejar de fumar, controlar el colesterol, la hipertensión arterial y diabetes a través de la alimentación y los medicamentos, de ser necesario. Según datos del Instituto de Neurociencia de Buenos Aires (Ineba), la hipertensión cuadriplica el riesgo de sufrir un accidente de este tipo, fumar hasta puede triplicarlo. Consumir entre 3 y 5 porciones diarias entre frutas y verduras reduce en un 11% el riesgo de tener uno. Hacer actividad física lo disminuye entre un 25 y un 30%, ya sean 150 minutos por semana de ejercicio moderado o 75 minutos de actividad intensa.


El 20 de octubre, la clínica Fleni, en Buenos Aires, dio a conocer los datos sobre el estudio de situación de la enfermedad cerebrovascular fundamentada en encuestas de hogares nacionales (SIFHON). Se realizó en 13 provincias, Buenos Aires (CABA y Gran Buenos Aires), Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes, Formosa, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, San Juan, Santiago del Estero y San Luis entre 2014 y 2016. El Diario de la República viajó a la conferencia de prensa que brindaron Sebastián Ameriso, jefe del Centro Integral de Neurología Vascular de la Fundación Fleni, y Daiana Dossi, becaria. El objetivo era conocer qué saben los argentinos sobre el ACV, si reconocen los síntomas y cómo actúan. Los resultados arrojaron que si bien conocían la enfermedad y notaban los indicios de los síntomas, desconocían la gravedad. Las encuestas fueron distribuidas por el sistema de reparto domiciliario de una empresa expendedora de agua y soda. En San Luis, se repartieron en 2 mil viviendas y 274 personas completaron los trípticos con 18 preguntas con multiple choice. En total, recibieron respuesta de 12.710 hogares. "Esta información será útil para mejorar la educación, la prevención y el tratamiento del ACV como también el establecimiento de políticas sanitarias más adecuadas en nuestro país”, aseguró Ameriso.



Resultados relevantes


Uno de los datos más sobresalientes que arrojó el estudio es que el 95% de los encuestados dijo conocer sobre la enfermedad cerebrovascular y que la mitad de ellos señaló que su información proviene de los medios de comunicación y redes sociales. Los resultados de SIFHON indican que cerca del 80% identifica las enfermedades cerebrovasculares con el término “ACV”, siendo muy bajo el reconocimiento de las denominaciones “ictus”, “isquemia” o “ataque cerebral”, este último término usado por sociedades científicas de neurociencias en los últimos años.


“El 60% de los encuestados por SIFHON consideró a la enfermedad cerebrovascular como una enfermedad frecuente y más del 70% dijo que puede causar incapacidad y muerte. Estos datos indican que la población tiene conocimiento de la patología, lo cual es muy bueno, sin embargo, cerca del 30% desconocía su potencial gravedad” afirmó Dossi.



Conocimiento del ACV


El 50% manifestó conocer qué es un ACV porque consumió información de los medios de comunicación; el 37% porque un familiar o amigo lo padeció y solamente el 8% se enteró por su médico de cabecera.


Sobre los factores de riesgo, el 69% identificó a la hipertensión arterial y el colesterol elevado como las principales causas; mientras que el 20% identificó al estrés como la única.



Reconocimiento de síntomas


Del todas de encuestados, el 73% reconoce que la pérdida súbita del habla, la sensibilidad, la fuerza y la visión como un síntoma que indica la aparición de un ACV; el 12% no los conoce; el 11% interpreta que es el dolor de pecho, cuello y de alguna extremidad y el 4% la aparición súbita de un calambre intenso.



Ante la urgencia


"Cuando vamos a la acción ante la urgencia y el tratamiento, vemos que hay una debilidad. Uno de cada cuatro no considera los síntomas como una urgencia. Esto viene de la mano de que desconocen la posibilidad de un tratamiento específico", remarcó Dossi.


El estudio mostró que, ante síntomas de un ACV el 52% se trasladaría a un centro médico por sus propios medios, el 26% avisaría a un sistema de emergencias, el 16% pediría turno con un médico, el 3% no consultaría y esperaría que desaparezcan los síntomas y el 2% contesto que no sabe. "Tenemos que rever cómo se brinda el servicio de ambulancia porque la gente prefiere tomarse un taxi o que lo acerque un familiar o amigo", contó Ameriso.



Cómo tratarlo


Una de las cuestiones en la que hicieron hincapié los especialistas es en lo que pasa después del accidente. El 63% de los consultados sabe que una persona que sufrió un ACV puede recibir un tratamiento específico y recuperarse por completo, el 23% no sabe si existe y el 14% piensa que no hay.


Además, el conocimiento general sobre la enfermedad cerebrovascular se incrementa en mujeres mayores de 50 años, casadas y con nivel educativo universitario.



Cifras que alertan


En el país unas 126 mil personas por año sufren de un ACV, se calcula que cada cuatro minutos se produce uno. Como consecuencia, mueren alrededor de 18 mil. La prevalencia se estima en 76,5 cada 100.000 habitantes y la incidencia reportada aproximada para Latinoamérica es 0,35 a 1,83 por cada mil.


A nivel mundial, se calculan 5.5 millones de muertes anuales por esta enfermedad. La tasa de mortalidad global es de 56,3 decesos por cada 100.000 personas por año. De esa cifra, el 23% es por ACV isquémico y un 52% para el hemorrágico.


Otro dato que alerta es que aproximadamente el 50% de las personas que tuvo uno, no podrá reincorporarse a su actividad laboral habitual. Además, se estima que dos tercios de los pacientes que sufrieron un ACV morirán durante los dos años posteriores al accidente.


Según los especialistas, actuar a tiempo puede impedir o disminuir sus secuelas. Aunque los síntomas sean transitorios es igual de importante realizar una consulta con un especialista en forma urgente. Los datos del Ineba estiman que de un 90% de las personas que sobreviven a este tipo de accidentes cerebrovasculares lo hacen con algún tipo de discapacidad, mientras que un 50% requiere ayuda de otros para desempeñarse en sus actividades de la vida cotidiana luego de pasar por una crisis.



Las mujeres realizan más controles


La encuesta que se realizó en más de 12 mil hogares también mostró que las mujeres toman más recaudos y están más informadas. Por ejemplo, conocen, en un 10 por ciento más, los principales rasgos del ACV: frecuencia, factores de riesgo y síntomas de presentación. También realizan más controles de salud que los hombres. El retraso en la consulta varía por género. El 28% de los hombres  consultan tardíamente, mientras que en las mujeres es menos con el 19%.


La edad es otro de los factores que marcó diferencias en los controles de salud. Sólo el 47% de los menores de 30 años realizó uno; el 64%, entre 31 y 50, aseguró que fue al médico. Mientras que el 86% de los encuestados mayores de 50, realiza un chequeo.


"Para concluir, el rol de la difusión de la enfermedad es fundamental para que la gente la conozca. Y una de las formas es a través de los medios de comunicación. Debemos hacer hincapié en el personal de salud y debemos esforzarnos para que se conozca", remarcó Dossi.


Los especialistas también aclararon que no se puede asegurar que el porcentaje de ACV en personas jóvenes se haya incrementado. "No hay estudios que lo prueben. Lo que sucedió es que se hicieron públicos algunos casos de celebridades que sufrieron uno", indicó Ameriso.


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ACV: factores de riesgo, cuáles son y cómo evitarlos


Se lo conoce con distintos nombres, "ictus”, “isquemia” , “ataque cerebral" o "stroke". Pero se refiere a lo mismo. El Accidente Cerebro Vascular o ACV es la primera causa de discapacidad en el mundo y la tercera de muerte. Hoy, se celebra el día mundial y los especialistas aseguran que enfermedades como la hipertensión y obesidad pueden producirlo. También los malos hábitos como mala alimentación y falta de ejercicio pueden ser detonantes. Conocer los síntomas y tratarlo a tiempo pueden marcar la diferencia y evitar secuelas graves.



¿Qué es un ACV?


Es una patología que puede generarse de dos maneras: por la interrupción del flujo de sangre en el cerebro, denominado ACV isquémico; o por la ruptura de algún vaso sanguíneo en el cerebro, ACV hemorrágico. En ambos casos, es una patología de inicio súbito y la falta de oxígeno conduce a la muerte de neuronas. De allí que, según el lugar donde se genera la lesión en el cerebro será el resultado: podría ser mortal o dejar a la persona con algún grado de discapacidad (reversible o irreversible).



Síntomas


Los médicos afirman que conocer los signos de un ACV es vital para que las secuelas no sean graves. "Adormecimiento de un lado del cuerpo, pérdida de sensibilidad, habla y visión, un mareo muy brusco o un dolor intenso de cabeza son algunos", indicó Sebastián Ameriso, jefe del Centro Integral de Neurología Vascular de la Fundación Fleni.



Tratamiento


El especialista de una de las clínicas más grandes del país dedicadas a la prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de las enfermedades neurológicas, remarcó que existe una "ventana terapéutica" de cuatro horas y media que es vital. Es el lapso que pasa entre el primer síntoma que tiene el paciente y el tiempo que demoran en administrarle la medicación. Después, la eficacia es menor porque la lesión que dejó ya está instalada y no se puede revertir. También aumenta la chance de complicaciones del tratamiento.



Cómo prevenirlo


Cambiar ciertos hábitos pueden ayudar a evitar un ACV. Entre ellos: dejar de fumar, controlar el colesterol, la hipertensión arterial y diabetes a través de la alimentación y los medicamentos, de ser necesario. Según datos del Instituto de Neurociencia de Buenos Aires (Ineba), la hipertensión cuadriplica el riesgo de sufrir un accidente de este tipo, fumar hasta puede triplicarlo. Consumir entre 3 y 5 porciones diarias entre frutas y verduras reduce en un 11% el riesgo de tener uno. Hacer actividad física lo disminuye entre un 25 y un 30%, ya sean 150 minutos por semana de ejercicio moderado o 75 minutos de actividad intensa.


El 20 de octubre, la clínica Fleni, en Buenos Aires, dio a conocer los datos sobre el estudio de situación de la enfermedad cerebrovascular fundamentada en encuestas de hogares nacionales (SIFHON). Se realizó en 13 provincias, Buenos Aires (CABA y Gran Buenos Aires), Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes, Formosa, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, San Juan, Santiago del Estero y San Luis entre 2014 y 2016. El Diario de la República viajó a la conferencia de prensa que brindaron Sebastián Ameriso, jefe del Centro Integral de Neurología Vascular de la Fundación Fleni, y Daiana Dossi, becaria. El objetivo era conocer qué saben los argentinos sobre el ACV, si reconocen los síntomas y cómo actúan. Los resultados arrojaron que si bien conocían la enfermedad y notaban los indicios de los síntomas, desconocían la gravedad. Las encuestas fueron distribuidas por el sistema de reparto domiciliario de una empresa expendedora de agua y soda. En San Luis, se repartieron en 2 mil viviendas y 274 personas completaron los trípticos con 18 preguntas con multiple choice. En total, recibieron respuesta de 12.710 hogares. "Esta información será útil para mejorar la educación, la prevención y el tratamiento del ACV como también el establecimiento de políticas sanitarias más adecuadas en nuestro país”, aseguró Ameriso.



Resultados relevantes


Uno de los datos más sobresalientes que arrojó el estudio es que el 95% de los encuestados dijo conocer sobre la enfermedad cerebrovascular y que la mitad de ellos señaló que su información proviene de los medios de comunicación y redes sociales. Los resultados de SIFHON indican que cerca del 80% identifica las enfermedades cerebrovasculares con el término “ACV”, siendo muy bajo el reconocimiento de las denominaciones “ictus”, “isquemia” o “ataque cerebral”, este último término usado por sociedades científicas de neurociencias en los últimos años.


“El 60% de los encuestados por SIFHON consideró a la enfermedad cerebrovascular como una enfermedad frecuente y más del 70% dijo que puede causar incapacidad y muerte. Estos datos indican que la población tiene conocimiento de la patología, lo cual es muy bueno, sin embargo, cerca del 30% desconocía su potencial gravedad” afirmó Dossi.



Conocimiento del ACV


El 50% manifestó conocer qué es un ACV porque consumió información de los medios de comunicación; el 37% porque un familiar o amigo lo padeció y solamente el 8% se enteró por su médico de cabecera.


Sobre los factores de riesgo, el 69% identificó a la hipertensión arterial y el colesterol elevado como las principales causas; mientras que el 20% identificó al estrés como la única.



Reconocimiento de síntomas


Del todas de encuestados, el 73% reconoce que la pérdida súbita del habla, la sensibilidad, la fuerza y la visión como un síntoma que indica la aparición de un ACV; el 12% no los conoce; el 11% interpreta que es el dolor de pecho, cuello y de alguna extremidad y el 4% la aparición súbita de un calambre intenso.



Ante la urgencia


"Cuando vamos a la acción ante la urgencia y el tratamiento, vemos que hay una debilidad. Uno de cada cuatro no considera los síntomas como una urgencia. Esto viene de la mano de que desconocen la posibilidad de un tratamiento específico", remarcó Dossi.


El estudio mostró que, ante síntomas de un ACV el 52% se trasladaría a un centro médico por sus propios medios, el 26% avisaría a un sistema de emergencias, el 16% pediría turno con un médico, el 3% no consultaría y esperaría que desaparezcan los síntomas y el 2% contesto que no sabe. "Tenemos que rever cómo se brinda el servicio de ambulancia porque la gente prefiere tomarse un taxi o que lo acerque un familiar o amigo", contó Ameriso.



Cómo tratarlo


Una de las cuestiones en la que hicieron hincapié los especialistas es en lo que pasa después del accidente. El 63% de los consultados sabe que una persona que sufrió un ACV puede recibir un tratamiento específico y recuperarse por completo, el 23% no sabe si existe y el 14% piensa que no hay.


Además, el conocimiento general sobre la enfermedad cerebrovascular se incrementa en mujeres mayores de 50 años, casadas y con nivel educativo universitario.



Cifras que alertan


En el país unas 126 mil personas por año sufren de un ACV, se calcula que cada cuatro minutos se produce uno. Como consecuencia, mueren alrededor de 18 mil. La prevalencia se estima en 76,5 cada 100.000 habitantes y la incidencia reportada aproximada para Latinoamérica es 0,35 a 1,83 por cada mil.


A nivel mundial, se calculan 5.5 millones de muertes anuales por esta enfermedad. La tasa de mortalidad global es de 56,3 decesos por cada 100.000 personas por año. De esa cifra, el 23% es por ACV isquémico y un 52% para el hemorrágico.


Otro dato que alerta es que aproximadamente el 50% de las personas que tuvo uno, no podrá reincorporarse a su actividad laboral habitual. Además, se estima que dos tercios de los pacientes que sufrieron un ACV morirán durante los dos años posteriores al accidente.


Según los especialistas, actuar a tiempo puede impedir o disminuir sus secuelas. Aunque los síntomas sean transitorios es igual de importante realizar una consulta con un especialista en forma urgente. Los datos del Ineba estiman que de un 90% de las personas que sobreviven a este tipo de accidentes cerebrovasculares lo hacen con algún tipo de discapacidad, mientras que un 50% requiere ayuda de otros para desempeñarse en sus actividades de la vida cotidiana luego de pasar por una crisis.



Las mujeres realizan más controles


La encuesta que se realizó en más de 12 mil hogares también mostró que las mujeres toman más recaudos y están más informadas. Por ejemplo, conocen, en un 10 por ciento más, los principales rasgos del ACV: frecuencia, factores de riesgo y síntomas de presentación. También realizan más controles de salud que los hombres. El retraso en la consulta varía por género. El 28% de los hombres  consultan tardíamente, mientras que en las mujeres es menos con el 19%.


La edad es otro de los factores que marcó diferencias en los controles de salud. Sólo el 47% de los menores de 30 años realizó uno; el 64%, entre 31 y 50, aseguró que fue al médico. Mientras que el 86% de los encuestados mayores de 50, realiza un chequeo.


"Para concluir, el rol de la difusión de la enfermedad es fundamental para que la gente la conozca. Y una de las formas es a través de los medios de comunicación. Debemos hacer hincapié en el personal de salud y debemos esforzarnos para que se conozca", remarcó Dossi.


Los especialistas también aclararon que no se puede asegurar que el porcentaje de ACV en personas jóvenes se haya incrementado. "No hay estudios que lo prueben. Lo que sucedió es que se hicieron públicos algunos casos de celebridades que sufrieron uno", indicó Ameriso.


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