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Fue a visitar a una amiga y se le incendió la casa

Por redacción
| 20 de noviembre de 2016
Pérdidas. el fuego arrasó con muebles y electrodomésticos.

Había dos cosas que ayer mantenían en pie a Valeria Rosales Díaz. En lo espiritual, la solidaridad de vecinos y hasta de personas que no conocía y que, en cuanto se enteraron de lo que le había pasado, se acercaron a darle una mano. En lo físico, los calmantes que tomó durante todo el día, para que la presión no volviera a subírsele como lo hizo en la madrugada, cuando vio que las llamas arrasaban con el interior de su casa del barrio 550 Viviendas de Villa Mercedes.

 


Está consciente de que lo que le sucedió no es irreversible. “Lo material se recupera”, reconoce. Pero también admite que no está hecha de piedra, y que cuando ve lo que quedó de su casa, que levantó con mucho trabajo y el apoyo de sus padres, su ánimo se viene abajo. "Todo lo que tenía lo conseguí con sacrificio. Entonces, tener que sacar todo eso en bolsas y con una pala... es horrible", expresa y contiene las lágrimas.

 


El espíritu también se le quiebra cuando piensa en la cara que pondrán sus nenes, Lautaro de cinco años y Leandro de diez, cuando regresen de lo de su papá y  se enteren de que a todas sus pertenencias se las llevó el fuego. Valeria ha retrasado ese momento seguramente pensando en cuál será la mejor forma de darles tan desgraciada noticia a sus hijos.

 


Ayer, cuando El Diario fue a la vivienda 8 de la manzana 839 dentro había alrededor de 15 personas. Un grupo lijaba el tiznado techo del comedor, otro se ocupaba de los muros de la peluquería, que la mujer tiene en la entrada de la vivienda, y otro hombre limpiaba las paredes de la cocina con un escobillón. 

 


Cada cinco minutos un vecino se acercaba y le preguntaba a la dueña de casa cuál es su talle de pantalón y el de sus hijos para acercarle algunas prendas. Otro ofrecía su mano de obra en lo que hiciera falta reparar. 

 


Gracias a un mensaje que Natalia, una amiga y vecina de Valeria, difundió a través de la red social Facebook pidiendo colaboración, al cabo de unas horas consiguieron recuperar una parte de lo que han perdido: tres camas, tres colchones, un juego de sábanas y de toallas.  “Un vecino que está pintando su casa, nos trajo una lata de pintura, los chicos de la rotisería nos vieron trabajando y nos trajeron comida. Otro señor se ofertó a hacer la instalación eléctrica. Y así…”, contó sobre esos gestos que ha tenido la gente y no sabe cómo agradecer.

 


“También vinieron del área de Acción Social del Municipio para darnos su ayuda y esta mañana me llamó el vicegobernador para ofrecerse en lo que hiciera falta”, recordó.

 


El incendio se dio en el preciso momento en que el domicilio, sito en calle Vinuesa casi esquina San Luis, había quedado solo. "Mis hijos estaban con el padre. Entonces, como estaba sola, llamé a una amiga", relató.

 


Su amiga también estaba sola. "Entonces nos pusimos de acuerdo para tomar unos mates en lo de ella. Y como no vive muy lejos, me fui", contó. Eran casi las 2:30.

 


Cuando llegó a lo su amiga sonó su celular. Era Natalia.

 


—¿Estás en tu casa?—le preguntó.

 


—No—le respondió.

 


—¿Tenés cómo venirte? —le dijo.

 


—Sí—le contestó Valeria.

 


—Bueno,  venite ya—le pidió.

 


"Yo pensé que me habían entrado a robar, como hay tantos robos. Entonces, me fui ahí nomás", contó. Cuando llegó a su domicilio y vio la puerta abierta, lo primero que se le cruzo por la cabeza es que así había sido, pero al ver las columnas de humo que escapaban por las ventanas supo que lo que pasaba era algo aun peor.

 


La primera en darse cuenta del incendio fue una vecina, que tiene una agencia de quiniela. El dormitorio de la casa de la damnificada está pegado a lo de esa mujer, por lo que cualquier movimiento en un domicilio es percibido en el otro. “La chica escuchó ruidos y se vino. Al llegar, vio humo y empezó a tocarle timbre a Valeria, pensando que ella estaba adentro”, contó Natalia.

 


Como nadie le contestó, pensó que algo malo le había pasado a la mujer y a sus hijos y entró en pánico. Empezó, entonces, a tocar el timbre del resto de las viviendas. Así se enteró Natalia.

 


“Lo primero que hice fue llamar a mi amiga para saber si estaba dentro”, dijo. A los pocos minutos, el lugar se  llenó de gente. “Los primeros en llegar fueron los policías. Después vinieron los bomberos. Ellos abrieron la puerta y comenzaron a trabajar”, relató. Aunque a las llamas las sofocaron mucho antes, las tareas de los rescatistas de "El Fortín" se extendieron hasta pasadas las 5.

 


Apagar el fuego les tomó tiempo. Pues, según le adelantaron los peritos, las flamas se originaron en el dormitorio, por un cortocircuito que hizo un cable ubicado al lado de la cucheta de los nenes. "Tomó los colchones de la cucheta, agarró mi cama que está al lado, el chifonier y el placar", dijo.

 


"Para colmo, el vientito que entraba por la ventana hizo que el calor se fuera al resto de la casa", añadió Valeria. Aunque las lenguas de fuego no alcanzaron a extenderse al comedor, el baño, la cocina y la peluquería, la alta temperatura y el encierro hicieron su parte. Tiñeron de negro el interior, desprendieron el fino de cada pared y techo, desglosaron los cerámicos del piso y derritieron electrodomésticos y elementos de plástico.

 


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