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Ganado vacuno en tiempos de la Circular 14

Por redacción
| 28 de agosto de 2016

La sanidad animal es un patrimonio invaluable que los productores deben controlar celosamente. Pero tienen un aliado: el Estado provincial, que nunca se ha desentendido del tema y estuvo presente en cada establecimiento para dar soluciones concretas. La aplicación de la Circular 14 de Senasa es la prueba fiel de ese compromiso. Ahora los movimientos de vacunos de ciertas edades (machos enteros mayores de seis meses y hembras mayores de 18) deberán certificar que se encuentran libres de brucelosis. La novedad fue bien recibida, pero a la vez creó preocupación porque su implementación necesitará un período de adaptación.

 


Hace un mes que se puso en vigencia esta normativa, que surgió de una imposición anterior del Senasa, la Resolución 38, que no era aplicable a la realidad puntana, por lo que fue resistida por San Luis, que presentó una propuesta alternativa.

 


Ese trabajo fue bien recibido por el Senasa, que tras unos meses de estudio decidió ponerlo en práctica bajo el rótulo de Circular 14. Finalmente, el 20 de julio los productores debieron acogerse a la reglamentación que ayudará a proteger sus rodeos de  la brucelosis sin demasiadas complicaciones, más allá de algunos trámites.

 


Las pruebas de laboratorio que certifiquen que los rodeos se encuentran libres de la enfermedad deberán hacerse sólo en vacas y en toros que deban ser trasladados a otros establecimientos, o en aquellos rodeos que quieran ingresar a la provincia y que tengan como destino la cría. La certificación tiene una duración de 60 días. Luego de ese período deberá repetirse la prueba. En caso de los animales para la faena, los traslados se hacen como era habitual antes de la implementación de la Circular 14.

 


Si el establecimiento que desea hacer el movimiento presenta la certificación de libre de la enfermedad, no deberá realizar los sangrados.  Además, si lo que se quiere es llevar ganado de un establecimiento a otro que posea el mismo número de CUIT, el sistema de Senasa los exceptuará de los controles.

 


La vida del productor no ha cambiado de manera considerable. Según aseguró el jefe del programa, Martín Rodríguez, es una medida que sólo busca proteger al productor y a la salud pública. “La brucelosis es una enfermedad de características zoonóticas, con gran impacto sobre la población rural, por lo cual resulta de mucha importancia llegar a un buen estatus sanitario, además de las consecuencias positivas que ejerce sobre el rodeo”.

 


Rodríguez sabe que a las tareas diarias se le agrega el costo de realizar el sangrado. “Los precios en los laboratorios de la provincia para el estudio que detecta la brucelosis, llamado BPA, están entre los doce y los quince pesos por muestra. Dentro de los estudios se pueden sumar los 45 pesos por animal de lo que llamamos el BPA más el complementario, que se hace en caso de dar positivo”. Por eso destacó que en la relación costo-beneficio termina siendo más redituable que si no se hace, por el alto impacto productivo de la brucelosis.

 


Para llegar a la implementación de la Circular 14 se hicieron reuniones en toda la provincia para consensuar qué puntos era importante tener en cuenta para la prevención de la enfermedad en el ganado vacuno. “Existían falencias técnicas dentro de lo que era la Resolución 38, una de ellas era la idea errónea de que se podía tratar a la brucelosis y a la tuberculosis de la misma manera. En este momento para el tratamiento de tuberculosis se está trabajando con la Resolución 128 para tambos y cabañas”, explicó Rodríguez.

 


“Lo que estamos haciendo ahora como estrategia sanitaria es identificar los animales positivos que están circulando por la provincia para mandarlos a faena, con el claro objetivo de tener la provincia saneada lo antes posible. Ése es el gran objetivo de la puesta en vigencia de la Circular 14”, enfatizó el médico veterinario que trabaja para el Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción.

 


Rodríguez explicó lo que la enfermedad significa no sólo a nivel productivo, sino también para la salud de quienes están en los campos. “La brucelosis no tiene tratamiento y es un riego potencial que afronta el productor en su establecimiento, que le causa enormes pérdidas productivas y riesgo de contaminación del campo. Además él mismo puede enfermarse de esta zoonosis”.

 


El funcionario comentó cuál es el momento más crítico en donde el contagio es probable: “La época de parto es la más delicada. La brucelosis produce abortos que van acompañados con una descarga bacteriana importante. Ésa es una de las vías de salida de la brucella”.

 


Todo cambio, en cualquier ámbito, requiere de un tiempo de adaptación para llegar a buenos resultados. Quien pueda superar la transición nunca saldrá mal parado, ya que el mercado demanda adaptación a los constantes cambios.  “El productor se va a ir acostumbrando a cuáles son los abordajes sanitarios que tiene que hacer en su establecimiento. Es momento de seguir aprendiendo de las recomendaciones de los profesionales, de continuar incorporando tecnología para mejorar sus índices productivos y conseguir mayor rentabilidad. Además el mercado cada vez va teniendo mayores exigencias sanitarias y fundamentalmente de calidad, que es lo que va dar valor agregado a su producto”.

 


Con una capacidad de planificación perserverante, el programa que conduce Rodríguez comenzó con las capacitaciones en 2015, muy útiles para la implementación de la nueva circular. “Hicimos tareas de formación y acreditaciones oficiales de los profesionales veterinarios para que las exigencias de Senasa pudieran ser absorbidas por todos “, contó el funcionario.

 


Por último, Rodríguez dejó abierta las puertas del ministerio. “Siempre estamos prestos a recibir cualquier consulta, para asesorar al hombre de campo en lo que necesite. Éste es un gran paso para los productores, yo sé que al principio va a costar hasta que les llegue toda la información, pero a la larga será mejor para todos”.

 


La voz de un productor

 


José Lorenzino es productor ganadero de la zona Juan W. Gez y dueño de San Luis Feria. Habló con la revista El Campo para contar cuál es la realidad “a campo” en San Luis. "Nosotros con el centro ganadero de Alto Blanco participamos en las confección de los puntos importantes de la normativa. Obvio que como todo lo que es nuevo, genera un poco de resquemor o problemas en los tiempos de las ventas”, analizó.

 


Instalándose en la solución y no en el problema, Lorenzino contó que está contribuyendo para que todos puedan conseguir los resultados esperados. “Al productor chico le cuesta hacer el sangrado. Básicamente por los honorarios de los veterinarios, habría que ponerse de acuerdo porque si hay que encerrar tres o cuatro animales para llevar a la feria, el precio se encarece. Nosotros como centro ganadero estamos dando una mano en ese punto. Todo criador de hasta 50 animales cuenta con nuestro veterinario certificado para que le haga la tarea de toma de muestras y sólo se le cobra lo que sale el análisis”, dijo Lorenzino.

 


El productor valoró la importancia de ir con cautela frente a ciertas situaciones. “El resto de las provincias no tiene los mismos requerimientos que San Luis. Por eso hay que tomar algunos recaudos para que el ganado que ingrese tenga las condiciones sanitarias que aquí se exigen, con los papeles bien hechos. Ya ha pasado en algunas ferias que nos encontramos con animales enfermos y se han tenido que eliminar”.

 


Sobre la aplicación de la nueva reglamentación, dijo que "me parece muy bueno empezar a trabajar de esta manera. Hay algunos puntos para pulir, propios de cualquier regla nueva".

 


Víctor Briñoli, el representante de Senasa en San Luis, le explicó a la revista El Campo los trabajos que hacían antes de la Circular 14. “Siempre vacunamos para evitar la presencia de enfermedades zoonóticas en los establecimientos. Los casos positivos, con esa técnica, no podíamos detectarlos por lo que la implementación de  los sangrados es una medida que ha sido destacada a nivel nacional. Los índices de brucelosis en San Luis son bajos, pero a través de las pruebas se podrá eliminar la totalidad de los casos positivos en los establecimientos de la provincia”. 

 


Rodríguez contó una anécdota que puede ser de mucha utilidad para los productores que compran ganado. En este momento se encuentra haciendo pruebas sobre un caso sospechoso con el que se topó de casualidad en la visita a un establecimiento. “En una charla con el productor me comenta sobre tres vacas preñadas que había adquirido recientemente a un precio muy bajo. Con los costos de hoy me pareció extraño y llamativo, lo que me hizo sospechar que podían estar enfermas. Le solicite si era posible tomarles las muestras correspondientes. Ahora estoy a la espera de los resultados, pero de ser positivas debemos sacarlas urgente del campo ya que el momento de la parición es el de mayor contagio y puede causar un caos dentro del rodeo , incluso en la salud de los empleados del campo. Son circunstancias en las que hay que estar precavidos y evitar inconvenientes".

 


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