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No declaró el acusado de abusar de dos hijas de 14 y 17 años


El defensor del sospechoso de haber abusado de sus hijas debe haber considerado que, al menos en este momento, no hay chances de voltear las pruebas de cargo que la jueza Penal Nº 3 de San Luis, Virginia Palacios, ha reunido contra él. Por ello, ayer, el defensor penal oficial Carlos Salazar le aconsejó que se abstuviera de declarar en la indagatoria y no solicitó la prórroga de la detención, lo que impone a la magistrado un plazo máximo de 48 horas para resolver la situación procesal del arrestado.


El hombre es investigado por el “abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado (por el vínculo y por el aprovechamiento de la situación de convivencia preexistente)” de una de sus hijas, de 14 años, y por el “abuso sexual gravemente ultrajante, doblemente agravado (por el vínculo y por el aprovechamiento de la situación de convivencia preexistente)” de otra, de 17 años, detalló ayer una fuente de la causa.


“No dijo nada (ayer, en la audiencia). Tampoco preguntó por su mujer, Flavia Muñoz, que también está detenida. Sólo consultó si, por el tipo de delito por el que la jueza lo citó, podía ir al penal”, contó la fuente. Le respondieron que sí, de modo que debe intuir que ése es el sitio donde podría dormir a partir de mañana.


El imputado fue ubicado y aprehendido por la Policía el pasado miércoles, en la ciudad de Colón, en Entre Ríos. Según la presunción de los investigadores locales, se fugó hace unos diez días, casi en simultáneo con el allanamiento que los efectivos de aquí hicieron en la casa donde él vivía con Muñoz, los tres hijos que tienen en común –son las chicas de 17 y 14 años y un varón de 15– y una hija que Muñoz tuvo durante una relación anterior, de 18 años.


Si bien ahora está acusado de modo formal por los ataques a sus propias hijas, también hay sospechas de que abusó de su hijastra.


Muñoz también está detenida, como partícipe necesaria de los ultrajes padecidos por sus hijas y las “lesiones graves, agravadas por el vínculo” sufridas por una de ellas, a la que habría golpeado. Es la de 17 años. Para la jueza, no sólo hay claros indicios de que la mujer estaba al tanto de los sometimientos, si no que no hizo nada para evitarlos o darles fin denunciando a su marido.


La casa requisada está en el barrio Eva Perón de San Luis. En ella secuestraron elementos de interés para la causa, tales como dibujos hechos por la chica de 17 años, cuyo contenido tendría significación vinculada a los ataques, y un chicote trenzado, con el que la madre le habría pegado a esta muchacha.


Los investigadores conjeturan que, al tiempo que ellos concretaban esa medida, el hombre, que ya estaba notificado de que había una causa penal en su contra y que tenía prohibido salir del país, se fue de la provincia en un micro.


Para salir, se valió de un boleto con una identidad falsa, refirió el subjefe del Departamento Judicial de la Policía, comisario inspector Pablo Vieytes. Es un claro indicio de su intención de evadir a la Justicia, consideró ayer la fuente de la causa. No está claro cómo lo obtuvo, si le pidió a algún allegado que se lo comprara o se presentó de modo personal y brindó los datos personales apócrifos.


Vieytes indicó que días atrás, cuando comenzaron con la búsqueda, accedieron a la información de los posibles destinos del prófugo, tanto dentro como fuera de la provincia. “Eso implicó destinar tiempo y otros recursos para corroborar estas informaciones que surgían, hasta que se logró confirmar que estaba en uno de estos sitios”, es decir, en Entre Ríos, sintetizó.


“Estaba en un parador, una casa o departamento de alquiler. Estos lugares llevan un registro de sus huéspedes, y ahí obra constancia de su registro”, con su identidad real, explicó el comisario inspector.


Informó que la aprehensión se logró el miércoles pasado, gracias a la colaboración de la Policía de Entre Ríos. “Teníamos un oficio con la prohibición de salir del país. Una vez detenido, pudimos corroborar que tenía un boleto que, por la hora, el día, y el pago hecho, nos hace presuponer que había cruzado el puente internacional ‘Libertador José Gervasio de Artigas’ hacia Uruguay, a la ciudad de Paysandú”, precisó.


Por esos datos, conjeturan que también estuvo en esa ciudad y que, según parece, regresó a Entre Ríos, en donde lo hallaron.


El pasado viernes cerca del mediodía, una comisión policial encabezada por Vieytes y que completaban otros tres efectivos de la división Delitos, llegó a San Luis, con el imputado, tras hacer los 912 kilómetros que separan Colón de nuestra provincia.


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No declaró el acusado de abusar de dos hijas de 14 y 17 años

Tras el fichaje en Jefatura. Llegó a San Luis el viernes. Una comisión policial fue a buscarlo. Foto: División Delitos.

El defensor del sospechoso de haber abusado de sus hijas debe haber considerado que, al menos en este momento, no hay chances de voltear las pruebas de cargo que la jueza Penal Nº 3 de San Luis, Virginia Palacios, ha reunido contra él. Por ello, ayer, el defensor penal oficial Carlos Salazar le aconsejó que se abstuviera de declarar en la indagatoria y no solicitó la prórroga de la detención, lo que impone a la magistrado un plazo máximo de 48 horas para resolver la situación procesal del arrestado.


El hombre es investigado por el “abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado (por el vínculo y por el aprovechamiento de la situación de convivencia preexistente)” de una de sus hijas, de 14 años, y por el “abuso sexual gravemente ultrajante, doblemente agravado (por el vínculo y por el aprovechamiento de la situación de convivencia preexistente)” de otra, de 17 años, detalló ayer una fuente de la causa.


“No dijo nada (ayer, en la audiencia). Tampoco preguntó por su mujer, Flavia Muñoz, que también está detenida. Sólo consultó si, por el tipo de delito por el que la jueza lo citó, podía ir al penal”, contó la fuente. Le respondieron que sí, de modo que debe intuir que ése es el sitio donde podría dormir a partir de mañana.


El imputado fue ubicado y aprehendido por la Policía el pasado miércoles, en la ciudad de Colón, en Entre Ríos. Según la presunción de los investigadores locales, se fugó hace unos diez días, casi en simultáneo con el allanamiento que los efectivos de aquí hicieron en la casa donde él vivía con Muñoz, los tres hijos que tienen en común –son las chicas de 17 y 14 años y un varón de 15– y una hija que Muñoz tuvo durante una relación anterior, de 18 años.


Si bien ahora está acusado de modo formal por los ataques a sus propias hijas, también hay sospechas de que abusó de su hijastra.


Muñoz también está detenida, como partícipe necesaria de los ultrajes padecidos por sus hijas y las “lesiones graves, agravadas por el vínculo” sufridas por una de ellas, a la que habría golpeado. Es la de 17 años. Para la jueza, no sólo hay claros indicios de que la mujer estaba al tanto de los sometimientos, si no que no hizo nada para evitarlos o darles fin denunciando a su marido.


La casa requisada está en el barrio Eva Perón de San Luis. En ella secuestraron elementos de interés para la causa, tales como dibujos hechos por la chica de 17 años, cuyo contenido tendría significación vinculada a los ataques, y un chicote trenzado, con el que la madre le habría pegado a esta muchacha.


Los investigadores conjeturan que, al tiempo que ellos concretaban esa medida, el hombre, que ya estaba notificado de que había una causa penal en su contra y que tenía prohibido salir del país, se fue de la provincia en un micro.


Para salir, se valió de un boleto con una identidad falsa, refirió el subjefe del Departamento Judicial de la Policía, comisario inspector Pablo Vieytes. Es un claro indicio de su intención de evadir a la Justicia, consideró ayer la fuente de la causa. No está claro cómo lo obtuvo, si le pidió a algún allegado que se lo comprara o se presentó de modo personal y brindó los datos personales apócrifos.


Vieytes indicó que días atrás, cuando comenzaron con la búsqueda, accedieron a la información de los posibles destinos del prófugo, tanto dentro como fuera de la provincia. “Eso implicó destinar tiempo y otros recursos para corroborar estas informaciones que surgían, hasta que se logró confirmar que estaba en uno de estos sitios”, es decir, en Entre Ríos, sintetizó.


“Estaba en un parador, una casa o departamento de alquiler. Estos lugares llevan un registro de sus huéspedes, y ahí obra constancia de su registro”, con su identidad real, explicó el comisario inspector.


Informó que la aprehensión se logró el miércoles pasado, gracias a la colaboración de la Policía de Entre Ríos. “Teníamos un oficio con la prohibición de salir del país. Una vez detenido, pudimos corroborar que tenía un boleto que, por la hora, el día, y el pago hecho, nos hace presuponer que había cruzado el puente internacional ‘Libertador José Gervasio de Artigas’ hacia Uruguay, a la ciudad de Paysandú”, precisó.


Por esos datos, conjeturan que también estuvo en esa ciudad y que, según parece, regresó a Entre Ríos, en donde lo hallaron.


El pasado viernes cerca del mediodía, una comisión policial encabezada por Vieytes y que completaban otros tres efectivos de la división Delitos, llegó a San Luis, con el imputado, tras hacer los 912 kilómetros que separan Colón de nuestra provincia.


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