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El Diego del ajedrez

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El Diego del ajedrez

Daniel Valdés

Flores, Destacado de El Diario de la República en 2016, ganó la estatuilla por cuarta vez. El séxtuple campeón argentino, es profesor de los Jóvenes Talentos de la Universidad de La Punta.

Diego Flores coronó un 2017 perfecto. Al título argentino y el logro en el XII Continental Absoluto de las Américas, ahora le agregó el Olimpia de Plata, estatuilla que ganó por cuarta vez -en la terna también estaban Alan Pichot y Sandro Mareco-. El profesor de los Jóvenes Talentos de la Universidad de La Punta fue una de las 41 figuras que fueron galardonados en la noche del martes en el microestadio "Ricardo Rusticucci" de la localidad bonaerense de Pilar.

Cuando el locutor dijo su nombre se le pasaron mil imágenes por la cabeza. Se acordó cuando a los 6 años le picó el bichito de la curiosidad y comenzó a mover las primeras piezas de ajedrez. Cuando su papá le enseñó a jugar. Se le vinieron a la mente esos primeros torneos, que lo tuvieron como protagonista a los 9 años. El apoyo incondicional de la ULP. El sacrificio de tantos viajes. Agarró el Olimpia y se acordó de todo y de todos. De su Junín natal. De San Luis que le dio la chance de hacer docencia. De inculcarle a los más jóvenes lo que él aprendió de muy chico.

Flores es el Diego del ajedrez. Tiene seis títulos argentinos. Es el actual bicampeón. Se subió al escalón más alto del podio en el Continental de las Américas en Medellín. Tiene experiencia mundialista y en setiembre del año que viene estará en las Olimpíadas de Georgia, lugar que se ganó merced al título nacional que alcanzó.

"Estoy muy contento por el premio. Es muy estimulante para los deportes amateur. Después de un año positivo, donde gané torneos importantes es una buena forma de cerrar una temporada donde ya no me queda competencia. Ahora a descansar y a enfocarse en el 2018", cerró el flamante ganador.Cuando de pequeño comenzó a jugar nunca imaginó que lograría tantos éxitos. De chico se dio cuenta que el juego ciencia iba a ser lo suyo. Fue como un amor a primera vista. Hizo otros deportes, pero encontró su lugar en el mundo del ajedrez.

No viene de tradición. Su papá jugaba y juega, pero como aficionado. Diego fue el único que se lo tomó más en serio y ahora no puede separarse de los trebejos.

Le dedica muchas horas de estudio. Sabe que para estar en la elite mundial necesita superarse día a día. Hasta las prácticas que hace con los alumnos de la ULP las usa para aprender o para fundamentar más conocimiento.

Con 35 años ganó muchos certámenes. Los seis títulos argentinos lo pusieron a la par de Roberto Grau, está a uno de Raúl Sanguinetti y a dos de Miguel Najdorf.

Hace nueve años que tiene el título de Gran Maestro. Está entre los mejores 300 ajedrecistas del mundo.

Es perfil bajo. No se la cree. La humildad es su bandera. Sabe que consiguió muchas cosas, pero no se relaja. Quiere más. Tiene un enorme potencial. Vive por y para el ajedrez. Desea que el 2018 sea su año. Tiene entre ceja y ceja las Olimpíadas de Georgia.

Diego Flores ganó el Olimpia de Plata. Festejó con su gente y ya se enfoca en el futuro. No se relaja nunca. Ya tiene en mente su próxima jugada.

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El Diego del ajedrez

Flores, Destacado de El Diario de la República en 2016, ganó la estatuilla por cuarta vez. El séxtuple campeón argentino, es profesor de los Jóvenes Talentos de la Universidad de La Punta.

Un ganador. Ya tiene cuatro Olimpias de Plata en su haber. Le ganó la pulseada a Pichot y Mareco.

Diego Flores coronó un 2017 perfecto. Al título argentino y el logro en el XII Continental Absoluto de las Américas, ahora le agregó el Olimpia de Plata, estatuilla que ganó por cuarta vez -en la terna también estaban Alan Pichot y Sandro Mareco-. El profesor de los Jóvenes Talentos de la Universidad de La Punta fue una de las 41 figuras que fueron galardonados en la noche del martes en el microestadio "Ricardo Rusticucci" de la localidad bonaerense de Pilar.

Cuando el locutor dijo su nombre se le pasaron mil imágenes por la cabeza. Se acordó cuando a los 6 años le picó el bichito de la curiosidad y comenzó a mover las primeras piezas de ajedrez. Cuando su papá le enseñó a jugar. Se le vinieron a la mente esos primeros torneos, que lo tuvieron como protagonista a los 9 años. El apoyo incondicional de la ULP. El sacrificio de tantos viajes. Agarró el Olimpia y se acordó de todo y de todos. De su Junín natal. De San Luis que le dio la chance de hacer docencia. De inculcarle a los más jóvenes lo que él aprendió de muy chico.

Flores es el Diego del ajedrez. Tiene seis títulos argentinos. Es el actual bicampeón. Se subió al escalón más alto del podio en el Continental de las Américas en Medellín. Tiene experiencia mundialista y en setiembre del año que viene estará en las Olimpíadas de Georgia, lugar que se ganó merced al título nacional que alcanzó.

"Estoy muy contento por el premio. Es muy estimulante para los deportes amateur. Después de un año positivo, donde gané torneos importantes es una buena forma de cerrar una temporada donde ya no me queda competencia. Ahora a descansar y a enfocarse en el 2018", cerró el flamante ganador.Cuando de pequeño comenzó a jugar nunca imaginó que lograría tantos éxitos. De chico se dio cuenta que el juego ciencia iba a ser lo suyo. Fue como un amor a primera vista. Hizo otros deportes, pero encontró su lugar en el mundo del ajedrez.

No viene de tradición. Su papá jugaba y juega, pero como aficionado. Diego fue el único que se lo tomó más en serio y ahora no puede separarse de los trebejos.

Le dedica muchas horas de estudio. Sabe que para estar en la elite mundial necesita superarse día a día. Hasta las prácticas que hace con los alumnos de la ULP las usa para aprender o para fundamentar más conocimiento.

Con 35 años ganó muchos certámenes. Los seis títulos argentinos lo pusieron a la par de Roberto Grau, está a uno de Raúl Sanguinetti y a dos de Miguel Najdorf.

Hace nueve años que tiene el título de Gran Maestro. Está entre los mejores 300 ajedrecistas del mundo.

Es perfil bajo. No se la cree. La humildad es su bandera. Sabe que consiguió muchas cosas, pero no se relaja. Quiere más. Tiene un enorme potencial. Vive por y para el ajedrez. Desea que el 2018 sea su año. Tiene entre ceja y ceja las Olimpíadas de Georgia.

Diego Flores ganó el Olimpia de Plata. Festejó con su gente y ya se enfoca en el futuro. No se relaja nunca. Ya tiene en mente su próxima jugada.

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