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Todo por la gloria en Nueva York

Con las esperanzas a flor de piel, la bailarina puntana apuesta a un nuevo viaje para crecer profesionalmente en el ballet.

Por redacción
| 13 de septiembre de 2017
Plenitud. Agustina en el Bryant Park de Nueva York con la sonrisa ilusionada. Foto: Alejandro Lorda.

San Luis se transformó en un semillero de talentos vinculados con las danzas clásicas. En la actualidad, un centenar de bailarinas jóvenes que no pasan de los treinta años, brillan en los escenarios del mundo y los más prestigiosos del país. Agustina Sarmiento es bailarina y puntana y dentro de pocas semanas visitará Nueva York para formar parte de la compañía "Ajkun Ballet Theatre" una nueva chance que tiene  para crecer en el mundo de la danza, lugar donde no quiere alejarse jamás.

 

"A los cuatro años comencé a bailar en la academia 'Cascanueces' y a partir de ahí no abandoné. Siento que la danza es mi todo", expresó Agustina. A los doce años la puntana decidió viajar a Buenos Aires para anotarse en un concurso de verano organizado por el Iinstituto Superior de Arte del Teatro Colón. Sin poder creerlo quedó seleccionada y ganó una beca para que durante un año baile en el escenario de uno de los lugares más prestigiosos de la Argentina.

 

"Cambió mi vida. Me mudé junto con mi mamá que me acompaña siempre en todo y a partir de ahí comencé a perfeccionarme", detalló la joven que estudió con grandes maestros argentinos y logró el promedio más alto para ingresar a la escuela de Aída  Mastrazzi.

 

Su primer viaje al exterior fue a los 16 años. En el 2014 fue convocada para participar de la audición que la compañía "Ajkun" realizaba en Nueva York. Agustina concursó junto con más de dos mil bailarines de todo el mundo y se llevó la sorpresa de quedar entre las diez mejores. Así fue que partió a otro país con ilusiones, nervios pero con muchas ganas de crecer.

 

Las sorpresas y los reconocimientos no acabaron para Agustina. Antes de regresar a Buenos Aires, luego de un arduo proceso de formación, la directora de la compañía, Chiara Ajkun, la llamó para recibir una nueva beca y participar junto con los estudiantes "Juniors" en 2017.

 

A los 18 años, Agustina regresó al país para cumplir con la invitación de Chiara.  Pasó tres meses de entrenamiento donde la puntana tuvo que amoldarse a la vida en un país muy diferente al que venía. Pero como todo esfuerzo tiene su recompensa, la joven pudo bailar en los estudios de City Center, Ballet Hispánico y Mark Morris.

 

Antes de regresar a Argentina, recibió nuevamente la propuesta de participar del ballet estable de la compañía y que se radique de manera permanente en Manhattan para poder trabajar profesionalmente de lo que tanto le gusta desde los cuatro años.  "Fue una sorpresa enorme y emocionante", aseguró la jovencita que con su voz calma y dulce expresa las ganas de seguir en vuelo.

 

EL 1º de octubre la espera el avión en el aeropuerto para seguir su sueño. "Estoy ansiosa y muy nerviosa. Mis padres no lo pueden creer pero es un honor para mí que se sientan así por mis logros", destacó Agustina, que mientras triunfa en el mundo de las zapatillas de ballet no abandona su humildad y sus raíces. "Mi objetivo es ya quedarme en Estados Unidos para apuntar a una carrera profesional como bailarina", comentó.

 

 Pero la danza no es lo único que le genera placer. Con su corta edad experimentó tantas cosas gracias al ballet pero ella quiere ir por más y sus intereses académicos son las  puertas nuevas que quiere abrir. "Me queda un año para terminar el secundario y la idea es estudiar la carrera de nutrición porque siento que estoy preparada para hacerlo y en estos momentos me gustaría también dedicarme a eso".

 

La disciplina, la responsabilidad y el rígido nivel que tienen las bailarinas de ballet a la hora de formarse son esenciales para Agustina que hoy cumple sus sueños gracias a su perseverancia. Pero también se lo adjudica a su familia que estuvo con ella en cada paso que realizó para llegar donde ahora está. "Mi padre no pudo acompañarme a la hora de mudarnos a Buenos Aires cuando tenía doce años pero siempre tuve su apoyo incondicional", dijo la bailarina. Al igual que su madre, los dos redoblaron el esfuerzo junto a su hija para que hoy brille en los escenarios del mundo.

 

Los sueños de la puntana renacen y vuelan junto con el próximo avión que se tomará el mes que viene pero también en las ganas que Agustina tiene de crecer no sólo artísticamente sino también como profesional. "Para mí la danza es una gran parte de mi vida y es inevitable pensar en vivir con ella", aclaró.

 

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