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La Educación Sexual Integral cambió los hábitos de una escuela

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La Educación Sexual Integral cambió los hábitos de una escuela

Los alumnos de todos los niveles del Centro Educativo "Leopoldo Lugones" ahora forman sin distinción de sexo gracias a un proyecto de chicos de primer grado, que fue un éxito en la Feria de Ciencias.

“Si podemos fomentar este tipo de proyectos para que los chicos pueda ser más felices, para que vivan en una sociedad más justa y con libertades, en el amor y sin violencia, ¿por qué no lo vamos a hacer?”, se preguntó Luciana Madrid, docente de primer grado del Centro Educativo Nº 12 "Leopoldo Lugones", de Tilisarao. La escuela cambió algunos hábitos gracias a la enseñanza de la Educación Sexual Integral (ESI) en el aula, iniciativa que se transformó en un exitoso proyecto para la Feria de Ciencias.

Cualquier persona que visite el colegio en el horario de entrada de los alumnos, tanto en el turno mañana como en el tarde, notará algo distinto: los chicos forman sin distinción entre varones y mujeres. Es una forma de borrar diferencias de género que muchas veces son arbitrarias.

Madrid, que es docente de primer grado A y B, contó que todo surgió en las clases de Ciencias Naturales, donde este año le enseñaron a los chicos las partes del cuerpo humano. “En primer grado siempre se trabajaron las partes del cuerpo, pero ahora, involucrando a las ESI en esta temática, fuimos mas allá y vimos el cuerpo completo, con los órganos sexuales y las diferencias entre varones y mujeres”.

Ese fue el disparador y “con los chicos comenzamos a observar que no somos tan distintos. Que todos podíamos jugar a diferentes juegos, sin importar si  las nenas juegan a la pelota y los varones con muñecas, tampoco los colores de la ropa, sino que lo importante era divertirse”, recordó la maestra.

Por mera casualidad, en cada uno de los cursos hay una pareja de mellizos, de un varón y una nena, y la experiencia de esos chicos le ayudó al resto del curso a graficar cómo se corren las restricciones del género. “Ellos viven el tema de lo más normal porque comparten la ropa, los juguetes y la habitación. Entonces ellos naturalizaban el tema entre sus compañeros”.

Partiendo de allí “le hicimos traer a cada chico su juguete favorito. Dentro de lo que trajeron había pelotas de fútbol, rompecabezas, una carpa, muñecos, de todo. Lo que hicieron fue jugar con la consigna de que debían prestarse los juguetes entre ellos” sin diferenciar juguetes de nena y nene.

La idea fue madurando de a poco y “al observar diferentes hábitos que tenemos en la escuela desde ese punto de vista, vimos que una de las cuestiones que separaban a nenas y varones era la formación. Y ellos mismo (los alumnos) propusieron empezar a  mirar esas cuestiones, esos hábitos, para poder cambiarlos o no si ellos creían necesario”.

En el segundo trimestre la idea se convirtió en una propuesta para el resto de la escuela y luego en un proyecto para la Feria de Ciencias del colegio.

“Ellos mismos propusieron cambiar la formación para que varones y mujeres estén mezclados y sin respetar menor y mayor. Me pareció un trabajo lindo para presentar en la Feria de Ciencias a nivel institucional. Al mismo tiempo, los chicos quisieron hacer una votación en esa instancia, entonces le explicaban a los visitantes del stand todo el trabajo que habíamos hecho y al final uno de los alumnos era el encargado de presentar un papelito al visitante preguntándole si estaba de acuerdo con cambiar la formación. Esa votación dio totalmente a favor del cambio, y lo que me pareció súper importante fue que votó toda la comunidad educativa: padres alumnos, docentes y autoridades”, dijo Madrid.

Antes de la instancia regional de la Feria de Ciencias, que se disputó en Concarán, los chicos de primer grado propusieron extender el proyecto a nivel inicial y al secundario… y las formaciones cambiaron, al parecer, para siempre.

“Para mí fue muy gratificante y para los chicos también. Uno, desde su lugar de docente, trata de que los chicos, además de saber y conocer, puedan conectar con sus compañeros, crear un vínculo de amistad con sus pares y con los adultos también... Y esto logró eso”, concluyó Luciana.

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La Educación Sexual Integral cambió los hábitos de una escuela

Los alumnos de todos los niveles del Centro Educativo "Leopoldo Lugones" ahora forman sin distinción de sexo gracias a un proyecto de chicos de primer grado, que fue un éxito en la Feria de Ciencias.

Fotos: Facebook Centro Educativo Nº 12.

“Si podemos fomentar este tipo de proyectos para que los chicos pueda ser más felices, para que vivan en una sociedad más justa y con libertades, en el amor y sin violencia, ¿por qué no lo vamos a hacer?”, se preguntó Luciana Madrid, docente de primer grado del Centro Educativo Nº 12 "Leopoldo Lugones", de Tilisarao. La escuela cambió algunos hábitos gracias a la enseñanza de la Educación Sexual Integral (ESI) en el aula, iniciativa que se transformó en un exitoso proyecto para la Feria de Ciencias.

Cualquier persona que visite el colegio en el horario de entrada de los alumnos, tanto en el turno mañana como en el tarde, notará algo distinto: los chicos forman sin distinción entre varones y mujeres. Es una forma de borrar diferencias de género que muchas veces son arbitrarias.

Madrid, que es docente de primer grado A y B, contó que todo surgió en las clases de Ciencias Naturales, donde este año le enseñaron a los chicos las partes del cuerpo humano. “En primer grado siempre se trabajaron las partes del cuerpo, pero ahora, involucrando a las ESI en esta temática, fuimos mas allá y vimos el cuerpo completo, con los órganos sexuales y las diferencias entre varones y mujeres”.

Ese fue el disparador y “con los chicos comenzamos a observar que no somos tan distintos. Que todos podíamos jugar a diferentes juegos, sin importar si  las nenas juegan a la pelota y los varones con muñecas, tampoco los colores de la ropa, sino que lo importante era divertirse”, recordó la maestra.

Por mera casualidad, en cada uno de los cursos hay una pareja de mellizos, de un varón y una nena, y la experiencia de esos chicos le ayudó al resto del curso a graficar cómo se corren las restricciones del género. “Ellos viven el tema de lo más normal porque comparten la ropa, los juguetes y la habitación. Entonces ellos naturalizaban el tema entre sus compañeros”.

Partiendo de allí “le hicimos traer a cada chico su juguete favorito. Dentro de lo que trajeron había pelotas de fútbol, rompecabezas, una carpa, muñecos, de todo. Lo que hicieron fue jugar con la consigna de que debían prestarse los juguetes entre ellos” sin diferenciar juguetes de nena y nene.

La idea fue madurando de a poco y “al observar diferentes hábitos que tenemos en la escuela desde ese punto de vista, vimos que una de las cuestiones que separaban a nenas y varones era la formación. Y ellos mismo (los alumnos) propusieron empezar a  mirar esas cuestiones, esos hábitos, para poder cambiarlos o no si ellos creían necesario”.

En el segundo trimestre la idea se convirtió en una propuesta para el resto de la escuela y luego en un proyecto para la Feria de Ciencias del colegio.

“Ellos mismos propusieron cambiar la formación para que varones y mujeres estén mezclados y sin respetar menor y mayor. Me pareció un trabajo lindo para presentar en la Feria de Ciencias a nivel institucional. Al mismo tiempo, los chicos quisieron hacer una votación en esa instancia, entonces le explicaban a los visitantes del stand todo el trabajo que habíamos hecho y al final uno de los alumnos era el encargado de presentar un papelito al visitante preguntándole si estaba de acuerdo con cambiar la formación. Esa votación dio totalmente a favor del cambio, y lo que me pareció súper importante fue que votó toda la comunidad educativa: padres alumnos, docentes y autoridades”, dijo Madrid.

Antes de la instancia regional de la Feria de Ciencias, que se disputó en Concarán, los chicos de primer grado propusieron extender el proyecto a nivel inicial y al secundario… y las formaciones cambiaron, al parecer, para siempre.

“Para mí fue muy gratificante y para los chicos también. Uno, desde su lugar de docente, trata de que los chicos, además de saber y conocer, puedan conectar con sus compañeros, crear un vínculo de amistad con sus pares y con los adultos también... Y esto logró eso”, concluyó Luciana.

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