eldiariodelarepublica.com
Iglesia La Merced: culminan una obra que esperó más de cien años

Escuchá acá la 90.9
X

Iglesia La Merced: culminan una obra que esperó más de cien años

foto
video

El viernes subieron las dos cúpulas de 12 metros de altura, que coronan el proyecto original diseñado en 1870.

Más de cien años después, los planos de construcción de la Iglesia de La Merced terminaron de convertirse en realidad. El viernes, un equipo de casi quince obreros subió, con una grúa, las cúpulas de los dos campanarios del templo, y de esa manera culminaron un proyecto que estaba inconcluso desde 1870.

“Para nosotros es un día histórico y me alegra muchísimo que haya sido en vísperas de la solemnidad de la Virgen”, expresó el padre Ignacio Daminato, párroco y vicario episcopal de la zona sur de la Diócesis.

En setiembre del año pasado, el Gobierno de la Provincia puso en marcha la edificación de la torre que le faltaba al edificio religioso, que es uno de los más antiguos de San Luis. No fue una tarea sencilla: primero tuvieron que realizar cimientos bajo tierra, y luego levantar una torre exactamente igual a la que ya estaba en alto, con todos los ornamentos y terminaciones que se estilaban a principios del siglo XIX. Para ello, el Ejecutivo dispuso un presupuesto de $11.460.104,49 y les exigió a las empresas que contraten sólo mano de obra local.

"Fue un orgullo muy grande, pero también un desafío total porque no es un tipo de obra a la que estemos acostumbrados, con tanto detalle y precisión", reconoció Fernanda Gómez, una de las arquitectas de la firma "Rados Construcciones".

Ayer a las 9, una grúa se estacionó en el atrio del templo y los trabajadores comenzaron a preparar las puntas que, por su forma piramidal, en realidad se denominan pináculos. Miden unos doce metros de altura y fueron confeccionados con una estructura de caños cuadrados. "Después se revistió con zinguería de chapa galvanizada, se plegaron las tejuelas y se encastraron unas con otras. Finalmente se taparon todas las aristas", detalló Gómez.

El armado les llevó dos meses a los constructores locales y, al igual que con el resto de la obra, tuvieron que copiar fielmente el diseño original. De hecho, una de las cúpulas ya estaba hecha pero con madera pinotea, un material que no resistió el paso del tiempo y se rompió cuando la intervinieron. La parte sana ahora está expuesta en el Museo Nativista "Héctor Aubert".

Por esa razón fueron dos las estructuras que tuvieron que fabricar. Ayer, después de más de seis horas lograron ponerlas en lo alto del templo y sobre cada una de ellas, colocaron una cruz de hierro. Daminato valoró la precisión con la que los obreros replicaron la arquitectura histórica, puesto que realizaron más de 300 molduras de manera totalmente artesanal y a veces a más de veinte metros de altura. "Está tan bien hecho que cuesta distinguir cuál es la torre nueva de la antigua", elogió.

Pero al mismo tiempo, agradeció que hayan ejecutado todas las tareas a lo largo de un año y cuatro meses sin tener que suspender las misas ni las actividades eclesiales. "Fue otro mérito de la empresa, era como hacerle chapa y pintura a un vehículo en movimiento. Estamos muy agradecidos al Gobierno y a la providencia de Dios", dijo.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Pondrán rejas y una nueva santería

Aunque la parte más importante y difícil de la renovación del templo está finalizada, los obreros seguirán trabajando en la Iglesia de la Merced.

A las réplicas le sumaron una ampliación de obra, que consiste en la construcción de un espacio para hacer una santería que, a su vez, tendrá un entrepiso que será usado como biblioteca. El local antiguamente estaba ubicado en la esquina de Pedernera y España, pero para que se luzca mejor la fachada la demolieron, y ahora será edificada en uno de los laterales del edificio.

Además, realizarán el cierre de todo el perímetro con rejas "para proteger mejor el templo", explicó Daminato.

El interior también luce renovado, con nueva pintura y una iluminación más moderna.

Iglesia La Merced: culminan una obra que esperó más de cien años

El viernes subieron las dos cúpulas de 12 metros de altura, que coronan el proyecto original diseñado en 1870.

En acción. La grúa eleva la primera de las dos puntas que colocaron a más de 20 metros de altura. Fotos: Juan Andrés Galli.

Más de cien años después, los planos de construcción de la Iglesia de La Merced terminaron de convertirse en realidad. El viernes, un equipo de casi quince obreros subió, con una grúa, las cúpulas de los dos campanarios del templo, y de esa manera culminaron un proyecto que estaba inconcluso desde 1870.

“Para nosotros es un día histórico y me alegra muchísimo que haya sido en vísperas de la solemnidad de la Virgen”, expresó el padre Ignacio Daminato, párroco y vicario episcopal de la zona sur de la Diócesis.

En setiembre del año pasado, el Gobierno de la Provincia puso en marcha la edificación de la torre que le faltaba al edificio religioso, que es uno de los más antiguos de San Luis. No fue una tarea sencilla: primero tuvieron que realizar cimientos bajo tierra, y luego levantar una torre exactamente igual a la que ya estaba en alto, con todos los ornamentos y terminaciones que se estilaban a principios del siglo XIX. Para ello, el Ejecutivo dispuso un presupuesto de $11.460.104,49 y les exigió a las empresas que contraten sólo mano de obra local.

"Fue un orgullo muy grande, pero también un desafío total porque no es un tipo de obra a la que estemos acostumbrados, con tanto detalle y precisión", reconoció Fernanda Gómez, una de las arquitectas de la firma "Rados Construcciones".

Ayer a las 9, una grúa se estacionó en el atrio del templo y los trabajadores comenzaron a preparar las puntas que, por su forma piramidal, en realidad se denominan pináculos. Miden unos doce metros de altura y fueron confeccionados con una estructura de caños cuadrados. "Después se revistió con zinguería de chapa galvanizada, se plegaron las tejuelas y se encastraron unas con otras. Finalmente se taparon todas las aristas", detalló Gómez.

El armado les llevó dos meses a los constructores locales y, al igual que con el resto de la obra, tuvieron que copiar fielmente el diseño original. De hecho, una de las cúpulas ya estaba hecha pero con madera pinotea, un material que no resistió el paso del tiempo y se rompió cuando la intervinieron. La parte sana ahora está expuesta en el Museo Nativista "Héctor Aubert".

Por esa razón fueron dos las estructuras que tuvieron que fabricar. Ayer, después de más de seis horas lograron ponerlas en lo alto del templo y sobre cada una de ellas, colocaron una cruz de hierro. Daminato valoró la precisión con la que los obreros replicaron la arquitectura histórica, puesto que realizaron más de 300 molduras de manera totalmente artesanal y a veces a más de veinte metros de altura. "Está tan bien hecho que cuesta distinguir cuál es la torre nueva de la antigua", elogió.

Pero al mismo tiempo, agradeció que hayan ejecutado todas las tareas a lo largo de un año y cuatro meses sin tener que suspender las misas ni las actividades eclesiales. "Fue otro mérito de la empresa, era como hacerle chapa y pintura a un vehículo en movimiento. Estamos muy agradecidos al Gobierno y a la providencia de Dios", dijo.

Logín