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Ya son cien los choferes al volante de bitrenes

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Ya son cien los choferes al volante de bitrenes

Juan Luna

En apenas un año y medio, el centro de capacitación formó a conductores de todo el país y de Uruguay para llevar este tipo de transportes de carga de alto rendimiento por las rutas argentinas. En San Luis circulan desde 2008, en la Nación recién arrancaron este año.

Cien es un número pequeño si se lo compara con las millones de personas que día a día se enfrentan al volante de autos, colectivos y camiones en las rutas argentinas. Pero si se contempla que en apenas un año y medio de funcionamiento, la Escuela de Manejo de Bitrenes (EMaBi) ya formó a un centenar de choferes en la conducción de vehículos que eran prácticamente desconocidos en Argentina hace una década, la cifra adquiere mucho más valor. Mientras las dolorosas estadísticas de accidentes de tránsito crecen en muchas partes del país, San Luis continúa su apuesta por un transporte de cargas más eficiente y, por supuesto, mucho más seguro.

Fueron los trece conductores que egresaron la semana pasada los que terminaron de completar el número redondo. La Secretaría de Estado San Luis Logística lo celebró con un emotivo y distendido acto en las instalaciones del Parque La Pedrera, en Villa Mercedes. Porque además de entregarles los certificados a los flamantes egresados, autoridades del centro de capacitación y del gobierno provincial repasaron los puntos más importantes de una década de experiencia en la inserción de este tipo de camiones especiales cuando todavía eran una incógnita en el resto del territorio nacional.

El proceso no fue fácil. Desde 2008, cuando empezaron las primeras pruebas piloto, hasta hace muy poco, tuvieron que lidiar con una mirada acusadora que veía en los bitrenes un factor de peligro para el tránsito y para la infraestructura de los caminos, por su tamaño y peso. Recién a comienzos de 2018, la Nación reconoció los beneficios que pueden traer al traslado de cargas y autorizó con un decreto su circulación por las autopistas y rutas de administración nacional bajo algunas restricciones.

En cambio, la historia en San Luis tiene muchos más capítulos. Surgió de una búsqueda de soluciones logísticas  para compensar la gran distancia que tiene con los principales puertos para sacar su mercadería al exterior. En 2009, la Legislatura puntana aprobó una ley que los autorizaba a circular por las rutas provinciales durante un período de tres años de modo experimental. Esa normativa recién fue reglamentada al año siguiente y, así, en 2010 empezaron a dejar su huella en los caminos locales. En 2013, el Congreso dio una prórroga por otro trienio, y ya en el 2016 se aprobó la ley que los autoriza a transitar de manera definitiva.

Matías López, uno de los instructores y directivo de la empresa "Bitrenes TSA San Luis", una de las primeras en incursionar en el uso de esta tecnología en el país, contó que la veían como "una excelente herramienta de transporte" pero les faltaba algo. "Necesitábamos que los choferes estuvieran capacitados por su seguridad y la de los terceros”, dijo.

Así, en julio del año pasado, el Ejecutivo Provincial creó la EMaBi para que los conductores que ya estaban en el rubro aprendieran las especificidades de estos camiones que también son llamados B-Doble, porque tienen una unidad tractora y dos remolques que están conectados entre sí por un plato de enganche conocido como "quinta rueda", en lugar de los tradicionales ganchos.

Desde la cabina hasta el segundo tráiler, el vehículo alcanza una longitud de entre 25 y 30 metros, con un ancho de 2,6 metros y con capacidad de transportar 53 toneladas de carga, lo que significa un aumento del 76% del almacenamiento y traslado.

Todas esas características hacen que manejar un bitren no sea igual a otros vehículos. "Todo lo que logramos en diez años se puede echar a perder por un solo chofer que no haga bien las cosas, porque estamos a la vista de muchos", agregó Cristian López, instructor de la misma firma.

Las clases comprenden tanto aspectos teóricos como prácticos y se dividen en cuatro módulos: el primero es una introducción a las características básicas de un bitren, desde cómo está formado, sus componentes, cantidades de ejes, tipos de frenos, velocidades permitidas, entre otros aspectos.

En el segundo, introducen lo que se denomina manejo racional y defensivo, un compendio de tips y comportamientos que tienen que adquirir al volante para manejar de forma más segura, economizar combustible, y actuar ante posibles dificultades en el camino, como pendientes por ejemplo.

La tercera parte del curso se explaya en las legislaciones provinciales, nacionales e internacionales que existen en materia de bitrenes; mientras que la última etapa es una evaluación práctica.

“Al principio dictábamos las clases teóricas en las aulas de la Universidad Provincial de Oficios (UPrO) y las prácticas las hacíamos en la Zona de Actividades Logísticas (ZAL). Una vez que estuvo terminado el Parque La Pedrera, vimos la posibilidad de hacer todo en un mismo espacio y no estar moviéndonos tanto. Y no había un marco mejor ni más seguro que ese lugar", contó Pablo Díaz, jefe del área Bitrenes y Nuevas Tecnologías.

Así, a lo largo de casi dieciocho meses, se sucedieron nueve tandas de cursos con alumnos de diferentes partes del país. Los primeros en adquirir la licencia fueron algunos de los conductores locales que ya manejaban B-Dobles en sus compañías (TSA, Horpas, Vial Minera, Don Pedro, Cementos Avellaneda), pero después llegaron conductores de otras provincias y de empresas interesadas en adquirir la tecnología. Así, hubo alumnos de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, La Pampa, Entre Ríos y Misiones, e incluso personal de la industria forestal de Uruguay. Coca Cola, Shell, YPF, Arauco, Scania y Toyota fueron algunas de las grandes compañías que enviaron sus trabajadores a formarse a la escuela sanluiseña.

 

Disfrutar al volante

Si en algo coinciden los choferes que pasaron por el curso de la EMaBi es que manejar un bitren no es igual a conducir un camión convencional, pero no por eso es más difícil ni más peligroso,  todo lo contrario.

Al abrir la puerta, el chofer se encuentra con una escalera que lo lleva al asiento y que está bastante alejado del suelo. Pero después de ese pequeño esfuerzo, el resto todo es confort. El volante se adapta, a través de un mecanismo hidráulico, a la altura de la persona. El asiento principal y el del acompañante son bien acolchonados y no pueden faltar ni el aire acondicionado ni la calefacción. Cuentan con sistema de reproducción de música y diferentes tipos de luces según el horario del día, desde una tenue de noche hasta una intensa para iluminar toda la cabina.

"El confort que traen es indiscutible, tenés todas las comodidades que puedas imaginar", contó Darío Domínguez,  chofer de la empresa Murray.

Lejos está de ser un vehículo duro. Maniobrar no requiere usar la fuerza y muy pocas cosas se manejan de forma manual. La caja de cambios es automática y el gabinete está lleno de pantallas e indicadores que le dan al conductor toda la información que necesita sobre sus acoplados. Así, mientras maneja, puede chequear obviamente su velocidad y la cantidad de combustible.

Pero también tiene los indicadores del peso de la carga que transporta, las horas que el motor lleva funcionando, la presión del aire de los frenos, entre otros adelantos tecnológicos.

"Hace treinta años que me dedico al transporte y esto es lo mejor que he visto, es lo último, lo que se viene", admitió Sergio Gómez, empleado de la empresa GyT Logística. El hombre de cincuenta años fue distinguido como el mejor de su curso y eso le permitió ser nombrado como el chofer número 100 de la escuela de manejo.

"Estoy muy agradecido. Hace dos meses que tenemos el bitren en la empresa y hemos estado practicando. Este mes tuvimos un tiempo y me mandaron a perfeccionarme. Aprendí muchas cosas nuevas. Esto es lo que siempre quise hacer, lo que me fascina y lo disfruto mucho", expresó.

Domínguez agregó que "es algo inexplicable la conducción de un bitren y la seguridad que tenemos arriba del vehículo". Hace cuatro años que es chofer de este tipo de camiones y los comparó con los convencionales: "La diferencia no se nota mucho hacia adelante pero sí en retroceso, aunque es todo cuestión de práctica. Nada que ver lo que dicen algunos de que no gira o que no se puede hacer para atrás. En realidad, con el tiempo te vas haciendo más canchero en el manejo de la unidad y las maniobras", describió.

"Es totalmente distinto en seguridad, en comodidad, en muchas cosas", opinó también Nicolás Pron, conductor de la firma Horpas, y quien lleva más de quince años dedicado al transporte de granos y áridos.

Una de las primeras cosas a las que tienen que acostumbrarse, contó, es a las dimensiones del vehículo. "Es todo un desafío. La primera vez que te subís, decís: '¡Qué bicho largo!'. Pero después le vas a agarrando la mano. Tenés una diferencia más o menos de diez metros de largo con un camión convencional. Entonces para maniobrar hacia atrás o para girar en una rotonda, te tenés que abrir un poco más. Igualmente, el radio de giro varía en apenas uno o dos metros", explicó.

Otro de los factores que hacen todavía más fácil el manejo es la fuerza del motor. "Tienen 560 caballos, a diferencia de los 340 del tradicional. Yo manejo un Scania, que tiene ocho cilindros, mucha potencia y un muy buen sistema de frenos. La dirección es súper blanda  para maniobrar y todo hace que sea mucho más placentero conducirlo, es otro gustito", describió.

Fabián Ortega, un mercedino de 31 años que forma parte del equipo de Bitrenes TSA San Luis, valoró la tecnología de los transportes de alto rendimiento: "Son superiores. Yo manejo uno hace cuatro años, te dan mayor rentabilidad en el trabajo, y ofrecen mucha confianza en el manejo en la ruta, es una gran experiencia. Además está comprobado que no rompemos el asfalto, llevamos más kilos pero van mejor repartidos en la cantidad de ejes", sostuvo.

Lo que todos los choferes valoraron fue la calidad de la capacitación que recibieron en la escuela puntana. "Fueron excelentes todas las clases, nos explicaron todas las configuraciones de las diferentes marcas, de todo. Pero además no hay mejor cosa que la práctica. En otros cursos te ponen en una computadora, en cambio acá es la vida real, tenés que subir al camión y demostrar lo que aprendiste", resaltó Pron.

Además, gracias a un acuerdo con la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, el certificado que les otorga la EMaBi es el único documento que avala a los choferes a manejar un bitren. 

"Tuve que llevar una mercadería a Rosario y en un control de rutina me pidieron toda la documentación y me exigieron el carnet de EMaBi. Eso demuestra la importancia que tiene este curso", reconoció Domínguez.

El secretario de San Luis Logística, Sebastián Lavandeira, valoró la inversión en logística que la provincia hace desde hace muchos años.

"En Argentina están recién descubriendo los bitrenes y nosotros llevamos más de diez años de experiencia. Es una muestra de que San Luis piensa y planifica hacia el futuro", expresó, y agregó que la formación de la escuela de manejo, "les da jerarquía y profesionaliza este oficio, que es muy importante. Espero que se pueda copiar en todo el país", dijo en la despedida.

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Ya son cien los choferes al volante de bitrenes

En apenas un año y medio, el centro de capacitación formó a conductores de todo el país y de Uruguay para llevar este tipo de transportes de carga de alto rendimiento por las rutas argentinas. En San Luis circulan desde 2008, en la Nación recién arrancaron este año.

El parque automotor de la provincia cuenta con más de 20 bitrenes que pertenecen a empresas con sede en San Luis.

Cien es un número pequeño si se lo compara con las millones de personas que día a día se enfrentan al volante de autos, colectivos y camiones en las rutas argentinas. Pero si se contempla que en apenas un año y medio de funcionamiento, la Escuela de Manejo de Bitrenes (EMaBi) ya formó a un centenar de choferes en la conducción de vehículos que eran prácticamente desconocidos en Argentina hace una década, la cifra adquiere mucho más valor. Mientras las dolorosas estadísticas de accidentes de tránsito crecen en muchas partes del país, San Luis continúa su apuesta por un transporte de cargas más eficiente y, por supuesto, mucho más seguro.

Fueron los trece conductores que egresaron la semana pasada los que terminaron de completar el número redondo. La Secretaría de Estado San Luis Logística lo celebró con un emotivo y distendido acto en las instalaciones del Parque La Pedrera, en Villa Mercedes. Porque además de entregarles los certificados a los flamantes egresados, autoridades del centro de capacitación y del gobierno provincial repasaron los puntos más importantes de una década de experiencia en la inserción de este tipo de camiones especiales cuando todavía eran una incógnita en el resto del territorio nacional.

El proceso no fue fácil. Desde 2008, cuando empezaron las primeras pruebas piloto, hasta hace muy poco, tuvieron que lidiar con una mirada acusadora que veía en los bitrenes un factor de peligro para el tránsito y para la infraestructura de los caminos, por su tamaño y peso. Recién a comienzos de 2018, la Nación reconoció los beneficios que pueden traer al traslado de cargas y autorizó con un decreto su circulación por las autopistas y rutas de administración nacional bajo algunas restricciones.

En cambio, la historia en San Luis tiene muchos más capítulos. Surgió de una búsqueda de soluciones logísticas  para compensar la gran distancia que tiene con los principales puertos para sacar su mercadería al exterior. En 2009, la Legislatura puntana aprobó una ley que los autorizaba a circular por las rutas provinciales durante un período de tres años de modo experimental. Esa normativa recién fue reglamentada al año siguiente y, así, en 2010 empezaron a dejar su huella en los caminos locales. En 2013, el Congreso dio una prórroga por otro trienio, y ya en el 2016 se aprobó la ley que los autoriza a transitar de manera definitiva.

Matías López, uno de los instructores y directivo de la empresa "Bitrenes TSA San Luis", una de las primeras en incursionar en el uso de esta tecnología en el país, contó que la veían como "una excelente herramienta de transporte" pero les faltaba algo. "Necesitábamos que los choferes estuvieran capacitados por su seguridad y la de los terceros”, dijo.

Así, en julio del año pasado, el Ejecutivo Provincial creó la EMaBi para que los conductores que ya estaban en el rubro aprendieran las especificidades de estos camiones que también son llamados B-Doble, porque tienen una unidad tractora y dos remolques que están conectados entre sí por un plato de enganche conocido como "quinta rueda", en lugar de los tradicionales ganchos.

Desde la cabina hasta el segundo tráiler, el vehículo alcanza una longitud de entre 25 y 30 metros, con un ancho de 2,6 metros y con capacidad de transportar 53 toneladas de carga, lo que significa un aumento del 76% del almacenamiento y traslado.

Todas esas características hacen que manejar un bitren no sea igual a otros vehículos. "Todo lo que logramos en diez años se puede echar a perder por un solo chofer que no haga bien las cosas, porque estamos a la vista de muchos", agregó Cristian López, instructor de la misma firma.

Las clases comprenden tanto aspectos teóricos como prácticos y se dividen en cuatro módulos: el primero es una introducción a las características básicas de un bitren, desde cómo está formado, sus componentes, cantidades de ejes, tipos de frenos, velocidades permitidas, entre otros aspectos.

En el segundo, introducen lo que se denomina manejo racional y defensivo, un compendio de tips y comportamientos que tienen que adquirir al volante para manejar de forma más segura, economizar combustible, y actuar ante posibles dificultades en el camino, como pendientes por ejemplo.

La tercera parte del curso se explaya en las legislaciones provinciales, nacionales e internacionales que existen en materia de bitrenes; mientras que la última etapa es una evaluación práctica.

“Al principio dictábamos las clases teóricas en las aulas de la Universidad Provincial de Oficios (UPrO) y las prácticas las hacíamos en la Zona de Actividades Logísticas (ZAL). Una vez que estuvo terminado el Parque La Pedrera, vimos la posibilidad de hacer todo en un mismo espacio y no estar moviéndonos tanto. Y no había un marco mejor ni más seguro que ese lugar", contó Pablo Díaz, jefe del área Bitrenes y Nuevas Tecnologías.

Así, a lo largo de casi dieciocho meses, se sucedieron nueve tandas de cursos con alumnos de diferentes partes del país. Los primeros en adquirir la licencia fueron algunos de los conductores locales que ya manejaban B-Dobles en sus compañías (TSA, Horpas, Vial Minera, Don Pedro, Cementos Avellaneda), pero después llegaron conductores de otras provincias y de empresas interesadas en adquirir la tecnología. Así, hubo alumnos de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, La Pampa, Entre Ríos y Misiones, e incluso personal de la industria forestal de Uruguay. Coca Cola, Shell, YPF, Arauco, Scania y Toyota fueron algunas de las grandes compañías que enviaron sus trabajadores a formarse a la escuela sanluiseña.

 

Disfrutar al volante

Si en algo coinciden los choferes que pasaron por el curso de la EMaBi es que manejar un bitren no es igual a conducir un camión convencional, pero no por eso es más difícil ni más peligroso,  todo lo contrario.

Al abrir la puerta, el chofer se encuentra con una escalera que lo lleva al asiento y que está bastante alejado del suelo. Pero después de ese pequeño esfuerzo, el resto todo es confort. El volante se adapta, a través de un mecanismo hidráulico, a la altura de la persona. El asiento principal y el del acompañante son bien acolchonados y no pueden faltar ni el aire acondicionado ni la calefacción. Cuentan con sistema de reproducción de música y diferentes tipos de luces según el horario del día, desde una tenue de noche hasta una intensa para iluminar toda la cabina.

"El confort que traen es indiscutible, tenés todas las comodidades que puedas imaginar", contó Darío Domínguez,  chofer de la empresa Murray.

Lejos está de ser un vehículo duro. Maniobrar no requiere usar la fuerza y muy pocas cosas se manejan de forma manual. La caja de cambios es automática y el gabinete está lleno de pantallas e indicadores que le dan al conductor toda la información que necesita sobre sus acoplados. Así, mientras maneja, puede chequear obviamente su velocidad y la cantidad de combustible.

Pero también tiene los indicadores del peso de la carga que transporta, las horas que el motor lleva funcionando, la presión del aire de los frenos, entre otros adelantos tecnológicos.

"Hace treinta años que me dedico al transporte y esto es lo mejor que he visto, es lo último, lo que se viene", admitió Sergio Gómez, empleado de la empresa GyT Logística. El hombre de cincuenta años fue distinguido como el mejor de su curso y eso le permitió ser nombrado como el chofer número 100 de la escuela de manejo.

"Estoy muy agradecido. Hace dos meses que tenemos el bitren en la empresa y hemos estado practicando. Este mes tuvimos un tiempo y me mandaron a perfeccionarme. Aprendí muchas cosas nuevas. Esto es lo que siempre quise hacer, lo que me fascina y lo disfruto mucho", expresó.

Domínguez agregó que "es algo inexplicable la conducción de un bitren y la seguridad que tenemos arriba del vehículo". Hace cuatro años que es chofer de este tipo de camiones y los comparó con los convencionales: "La diferencia no se nota mucho hacia adelante pero sí en retroceso, aunque es todo cuestión de práctica. Nada que ver lo que dicen algunos de que no gira o que no se puede hacer para atrás. En realidad, con el tiempo te vas haciendo más canchero en el manejo de la unidad y las maniobras", describió.

"Es totalmente distinto en seguridad, en comodidad, en muchas cosas", opinó también Nicolás Pron, conductor de la firma Horpas, y quien lleva más de quince años dedicado al transporte de granos y áridos.

Una de las primeras cosas a las que tienen que acostumbrarse, contó, es a las dimensiones del vehículo. "Es todo un desafío. La primera vez que te subís, decís: '¡Qué bicho largo!'. Pero después le vas a agarrando la mano. Tenés una diferencia más o menos de diez metros de largo con un camión convencional. Entonces para maniobrar hacia atrás o para girar en una rotonda, te tenés que abrir un poco más. Igualmente, el radio de giro varía en apenas uno o dos metros", explicó.

Otro de los factores que hacen todavía más fácil el manejo es la fuerza del motor. "Tienen 560 caballos, a diferencia de los 340 del tradicional. Yo manejo un Scania, que tiene ocho cilindros, mucha potencia y un muy buen sistema de frenos. La dirección es súper blanda  para maniobrar y todo hace que sea mucho más placentero conducirlo, es otro gustito", describió.

Fabián Ortega, un mercedino de 31 años que forma parte del equipo de Bitrenes TSA San Luis, valoró la tecnología de los transportes de alto rendimiento: "Son superiores. Yo manejo uno hace cuatro años, te dan mayor rentabilidad en el trabajo, y ofrecen mucha confianza en el manejo en la ruta, es una gran experiencia. Además está comprobado que no rompemos el asfalto, llevamos más kilos pero van mejor repartidos en la cantidad de ejes", sostuvo.

Lo que todos los choferes valoraron fue la calidad de la capacitación que recibieron en la escuela puntana. "Fueron excelentes todas las clases, nos explicaron todas las configuraciones de las diferentes marcas, de todo. Pero además no hay mejor cosa que la práctica. En otros cursos te ponen en una computadora, en cambio acá es la vida real, tenés que subir al camión y demostrar lo que aprendiste", resaltó Pron.

Además, gracias a un acuerdo con la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, el certificado que les otorga la EMaBi es el único documento que avala a los choferes a manejar un bitren. 

"Tuve que llevar una mercadería a Rosario y en un control de rutina me pidieron toda la documentación y me exigieron el carnet de EMaBi. Eso demuestra la importancia que tiene este curso", reconoció Domínguez.

El secretario de San Luis Logística, Sebastián Lavandeira, valoró la inversión en logística que la provincia hace desde hace muchos años.

"En Argentina están recién descubriendo los bitrenes y nosotros llevamos más de diez años de experiencia. Es una muestra de que San Luis piensa y planifica hacia el futuro", expresó, y agregó que la formación de la escuela de manejo, "les da jerarquía y profesionaliza este oficio, que es muy importante. Espero que se pueda copiar en todo el país", dijo en la despedida.

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