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Un amor que no sabe de barreras, ni le teme al quirófano

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Un amor que no sabe de barreras, ni le teme al quirófano

Serán operados tras meses de espera. El destino o Cupido hicieron que la cirugía sea en un día especial.

Vivir enamorado, soñando a cada rato, eso es vivir, señor.

Llevando entre las manos, consigo a todos lados, siempre al amor, amor...", canta Jairo con su voz intacta y la letra pareciera calzarle perfecto a Aníbal Villegas y Florencia Alfonso, la pareja que hoy, también tomados de la mano, ingresarán al quirófano del hospital privado de Córdoba para darle continuidad a su abrazo. Juntos buscarán concretar el ansiado transplante de riñón. Ella se despojará de uno de sus órganos para que él pueda dejar atrás sus problemas renales y así seguir caminando juntos.

Como un beso del destino, y por esas cuestiones de calendarios que manejan los médicos, la jornada señalada en el almanaque para el trasplante cayó en el Día de los Enamorados.

Ambos son de Saladillo. Allí se conocieron. Están juntos hace 16 años y hace 6 que decidieron casarse. Su casa siempre está llena de música, de ruidos y las risas de María Valentina, su hija mayor, de 12 años, y de Felipe Julián, de 5.  

Aníbal tiene 41 años y es el responsable de la subcomisaría 17ª de la Policía de San Luis, con asiento en El Trapiche. Allí prestaba servicio hasta que su enfermedad renal se lo impidió.

Al comienzo sufrió problemas con su presión arterial. No podían estabilizarlo y en busca de soluciones pasó por los hospitales de La Toma y clínicas privadas hasta que en el Hospital San Luis lo lograron. Ganó un poco de tiempo y tranquilidad. Luego visitó un médico nefrólogo y tras una revisión en el Allende de Córdoba, los doctores determinaron que sus vasos sanguíneos renales estaban obstruidos. El camino a seguir eran diálisis o un transplante.

La dieta fue rigurosa, los controles se profundizaron y también tuvo que aferrarse a los medicamentos. La dolorosa senda de las diálisis comenzó el 21 de diciembre de 2016.

Pero en una charla en el Centro de Salud Renal junto a los doctores que lo atendían, Aníbal recibió la sorpresa de su vida. Ni siquiera en conversaciones previas Florencia se lo había anticipado. Ella, sin tapujos ni titubeos, se ofreció como donante para su marido.

Los estudios posteriores les dieron una gran noticia: eran totalmente compatibles y sólo quedaba esperar. "Me hicieron chequeos y la uremia y creatinina me salieron con niveles muy altos. Saber que tenía que ir diálisis o pensar en un trasplante fue una noticia muy fea, muy dura. Pero cuando ella se ofreció a ser mi donante me sorprendió. Quedé shockeado porque no esperaba un gesto así. Nos conocemos de toda la vida porque crecimos en el mismo pueblo. Es un gran gesto de amor. Hacer esto es impagable", contó Aníbal desde su habitación en el hospital privado, donde espera la cirugía con mucha calma.

El resto de su familia apoyó al policía de manera incondicional y lo alentaron a seguir adelante. Todos tienen fe en que la operación saldrá bien. También sus compañeros de la subcomisaría 17ª. "Mis familiares fueron un gran respaldo para mí. Están siempre. Lo mismo que mis compañeros de trabajo. En la policía somos como una familia porque pasamos más horas en la dependencia que en nuestra casa. Me han venido a visitar y compartimos cenas. Me mandan mensajes todo el tiempo. Quiero agradecer a mis superiores, al jefe de Policía, porque ni bien supieron de mi enfermedad me facilitaron una licencia", agregó.

Después del trasplante a Aníbal y Florencia les esperan 72 horas cruciales en los que él estará medicado para que su cuerpo no rechace el nuevo riñón. Tras ello tendrán que pasar 40 días en Córdoba para más controles médicos.

 

Una mujer de coraje

"Estamos con un poco de ansiedad por la cirugía. Todavía no empiezan los nervios. Pero tenemos fe en que todo saldrá bien. Y después podrá tener una mejor calidad de vida", comentó Florencia.

"No dudé un segundo en ofrecerme como donante. ¿Cómo no darle la posibilidad de tener más vida a mi marido?. Sus papás son personas mayores, no podían ayudarlo, entonces de inmediato dije que quería donarle un riñón", agregó la mujer.

"Nuestros hijos se quedaron en Saladillo. Hoy (por ayer) es el cumpleaños de Valentina, pero el festejo fue raro porque nosotros no estuvimos con ella. Igualmente les dijimos que ni bien nos den el alta post operatorio los mandaremos a buscar", contó la mujer que, como toda mamá, extraña a sus hijos. Sobre lo que se viene expresó: "Donar no es algo feo, menos cuando se trata de tu compañero de vida", reflexionó.

En la despedida, antes de cerrar la charla, Aníbal agradeció a toda su gente por el apoyo. Y en especial a Florencia. Hoy, juntos, saldrán del quirófano para, como aconseja Jairo, seguir viviendo enamorados.

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Un amor que no sabe de barreras, ni le teme al quirófano

Serán operados tras meses de espera. El destino o Cupido hicieron que la cirugía sea en un día especial.

Vivir enamorado, soñando a cada rato, eso es vivir, señor.

Llevando entre las manos, consigo a todos lados, siempre al amor, amor...", canta Jairo con su voz intacta y la letra pareciera calzarle perfecto a Aníbal Villegas y Florencia Alfonso, la pareja que hoy, también tomados de la mano, ingresarán al quirófano del hospital privado de Córdoba para darle continuidad a su abrazo. Juntos buscarán concretar el ansiado transplante de riñón. Ella se despojará de uno de sus órganos para que él pueda dejar atrás sus problemas renales y así seguir caminando juntos.

Como un beso del destino, y por esas cuestiones de calendarios que manejan los médicos, la jornada señalada en el almanaque para el trasplante cayó en el Día de los Enamorados.

Ambos son de Saladillo. Allí se conocieron. Están juntos hace 16 años y hace 6 que decidieron casarse. Su casa siempre está llena de música, de ruidos y las risas de María Valentina, su hija mayor, de 12 años, y de Felipe Julián, de 5.  

Aníbal tiene 41 años y es el responsable de la subcomisaría 17ª de la Policía de San Luis, con asiento en El Trapiche. Allí prestaba servicio hasta que su enfermedad renal se lo impidió.

Al comienzo sufrió problemas con su presión arterial. No podían estabilizarlo y en busca de soluciones pasó por los hospitales de La Toma y clínicas privadas hasta que en el Hospital San Luis lo lograron. Ganó un poco de tiempo y tranquilidad. Luego visitó un médico nefrólogo y tras una revisión en el Allende de Córdoba, los doctores determinaron que sus vasos sanguíneos renales estaban obstruidos. El camino a seguir eran diálisis o un transplante.

La dieta fue rigurosa, los controles se profundizaron y también tuvo que aferrarse a los medicamentos. La dolorosa senda de las diálisis comenzó el 21 de diciembre de 2016.

Pero en una charla en el Centro de Salud Renal junto a los doctores que lo atendían, Aníbal recibió la sorpresa de su vida. Ni siquiera en conversaciones previas Florencia se lo había anticipado. Ella, sin tapujos ni titubeos, se ofreció como donante para su marido.

Los estudios posteriores les dieron una gran noticia: eran totalmente compatibles y sólo quedaba esperar. "Me hicieron chequeos y la uremia y creatinina me salieron con niveles muy altos. Saber que tenía que ir diálisis o pensar en un trasplante fue una noticia muy fea, muy dura. Pero cuando ella se ofreció a ser mi donante me sorprendió. Quedé shockeado porque no esperaba un gesto así. Nos conocemos de toda la vida porque crecimos en el mismo pueblo. Es un gran gesto de amor. Hacer esto es impagable", contó Aníbal desde su habitación en el hospital privado, donde espera la cirugía con mucha calma.

El resto de su familia apoyó al policía de manera incondicional y lo alentaron a seguir adelante. Todos tienen fe en que la operación saldrá bien. También sus compañeros de la subcomisaría 17ª. "Mis familiares fueron un gran respaldo para mí. Están siempre. Lo mismo que mis compañeros de trabajo. En la policía somos como una familia porque pasamos más horas en la dependencia que en nuestra casa. Me han venido a visitar y compartimos cenas. Me mandan mensajes todo el tiempo. Quiero agradecer a mis superiores, al jefe de Policía, porque ni bien supieron de mi enfermedad me facilitaron una licencia", agregó.

Después del trasplante a Aníbal y Florencia les esperan 72 horas cruciales en los que él estará medicado para que su cuerpo no rechace el nuevo riñón. Tras ello tendrán que pasar 40 días en Córdoba para más controles médicos.

 

Una mujer de coraje

"Estamos con un poco de ansiedad por la cirugía. Todavía no empiezan los nervios. Pero tenemos fe en que todo saldrá bien. Y después podrá tener una mejor calidad de vida", comentó Florencia.

"No dudé un segundo en ofrecerme como donante. ¿Cómo no darle la posibilidad de tener más vida a mi marido?. Sus papás son personas mayores, no podían ayudarlo, entonces de inmediato dije que quería donarle un riñón", agregó la mujer.

"Nuestros hijos se quedaron en Saladillo. Hoy (por ayer) es el cumpleaños de Valentina, pero el festejo fue raro porque nosotros no estuvimos con ella. Igualmente les dijimos que ni bien nos den el alta post operatorio los mandaremos a buscar", contó la mujer que, como toda mamá, extraña a sus hijos. Sobre lo que se viene expresó: "Donar no es algo feo, menos cuando se trata de tu compañero de vida", reflexionó.

En la despedida, antes de cerrar la charla, Aníbal agradeció a toda su gente por el apoyo. Y en especial a Florencia. Hoy, juntos, saldrán del quirófano para, como aconseja Jairo, seguir viviendo enamorados.

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