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Cambian reiki por alimentos para ayudar a los comedores

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Cambian reiki por alimentos para ayudar a los comedores

Llevan adelante una campaña solidaria con el fin de recaudar mercadería y donarla en los lugares que más necesiten.

Hace más de cinco años que un grupo de reikistas, formado por un profesor y sus alumnos, llevan adelante una actividad que tiene la particularidad de practicar sobre su especialidad, pero a su vez mantiene como objetivo recaudar alimentos para luego poder donarlos en los distintos comedores barriales. Se reúnen los segundos martes de cada mes en el comedor "Trabajo de Hormigas", que está ubicado en Paul Harris 935, en el barrio Eva Perón, donde donan lo que recaudan. También reparten la mercadería en otros barrios de bajos recursos.

"Practicamos una forma nueva de reiki, que es más compleja y los resultados son mucho más rápidos que con el antiguo método. Este nuevo sistema está bárbaro, a la gente le gusta y siempre nos dicen cómo se sienten y el cambio que les genera", manifestó Osvaldo Luna, el reikista que lleva adelante los cursos y es además el impulsor de la acción solidaria que concentra  entre 30 y 40 personas.

Luna comentó que normalmente piden entre dos y tres kilos de alimentos, que por lo general solicitan que sea azúcar, yerba o leche, y declaró que cada vez que asisten recolectan alrededor de 100 kilos. "Todos los jueves estamos en el Centro de Jubilados y eso también nos ayuda a recolectar mucha más cantidad", sostuvo y adelantó que "en los martes que nos quedan libres queremos continuar con el proyecto, así que estamos trabajando para sumar esta misma iniciativa en el barrio Ciudad Jardín y también en el Kilómetro 4, que son dos lugares donde colaboramos mucho".

El profesor sostuvo que el reiki tiene el beneficio de armonizar el cuerpo, la mente y el alma. Además explicó que una persona que tiene energía negativa, luego pasa a sentirse positiva y las cosas que les salen mal, comienzan a salir bien. "Asisten desde abuelos hasta gente joven. Los adolescentes están muy enganchados con esto, les hace muy bien y muchas veces vuelven a venir el mes siguiente", manifestó.

Los estudiantes se colocan el ambo, tal como los que utilizan en el ambiente de salud y comienzan a atender sobre una camilla en el salón del comedor. A veces son seis o diez, mientras que en otras oportunidades forman un grupo de 15 o 20 personas para realizar la tarea, que comienza a las 15 y se extiende hasta las 18 aproximadamente.

"Nos genera una satisfacción muy grande poder interactuar con la gente y sobre todo ayudar a los que más necesitan", expresó Karina Garbero, una terapeuta de reiki que hace varios años colabora con el proyecto. "No solamente nos divierte poder hacer lo que nos gusta, sino que también nos da placer poder ayudar a los niños del comedor y a familias completas que necesitan algún tipo de alimento", añadió.

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Cambian reiki por alimentos para ayudar a los comedores

Llevan adelante una campaña solidaria con el fin de recaudar mercadería y donarla en los lugares que más necesiten.

Foto: gentileza Osvaldo Luna.

Hace más de cinco años que un grupo de reikistas, formado por un profesor y sus alumnos, llevan adelante una actividad que tiene la particularidad de practicar sobre su especialidad, pero a su vez mantiene como objetivo recaudar alimentos para luego poder donarlos en los distintos comedores barriales. Se reúnen los segundos martes de cada mes en el comedor "Trabajo de Hormigas", que está ubicado en Paul Harris 935, en el barrio Eva Perón, donde donan lo que recaudan. También reparten la mercadería en otros barrios de bajos recursos.

"Practicamos una forma nueva de reiki, que es más compleja y los resultados son mucho más rápidos que con el antiguo método. Este nuevo sistema está bárbaro, a la gente le gusta y siempre nos dicen cómo se sienten y el cambio que les genera", manifestó Osvaldo Luna, el reikista que lleva adelante los cursos y es además el impulsor de la acción solidaria que concentra  entre 30 y 40 personas.

Luna comentó que normalmente piden entre dos y tres kilos de alimentos, que por lo general solicitan que sea azúcar, yerba o leche, y declaró que cada vez que asisten recolectan alrededor de 100 kilos. "Todos los jueves estamos en el Centro de Jubilados y eso también nos ayuda a recolectar mucha más cantidad", sostuvo y adelantó que "en los martes que nos quedan libres queremos continuar con el proyecto, así que estamos trabajando para sumar esta misma iniciativa en el barrio Ciudad Jardín y también en el Kilómetro 4, que son dos lugares donde colaboramos mucho".

El profesor sostuvo que el reiki tiene el beneficio de armonizar el cuerpo, la mente y el alma. Además explicó que una persona que tiene energía negativa, luego pasa a sentirse positiva y las cosas que les salen mal, comienzan a salir bien. "Asisten desde abuelos hasta gente joven. Los adolescentes están muy enganchados con esto, les hace muy bien y muchas veces vuelven a venir el mes siguiente", manifestó.

Los estudiantes se colocan el ambo, tal como los que utilizan en el ambiente de salud y comienzan a atender sobre una camilla en el salón del comedor. A veces son seis o diez, mientras que en otras oportunidades forman un grupo de 15 o 20 personas para realizar la tarea, que comienza a las 15 y se extiende hasta las 18 aproximadamente.

"Nos genera una satisfacción muy grande poder interactuar con la gente y sobre todo ayudar a los que más necesitan", expresó Karina Garbero, una terapeuta de reiki que hace varios años colabora con el proyecto. "No solamente nos divierte poder hacer lo que nos gusta, sino que también nos da placer poder ayudar a los niños del comedor y a familias completas que necesitan algún tipo de alimento", añadió.

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