eldiariodelarepublica.com
El mascotismo, una conducta que destruye las especies

Escuchá acá la 90.9

Escuchá acá la 90.9
X

El mascotismo, una conducta que destruye las especies

María Florencia Sosa

Ocho de cada diez ejemplares privados de su hábitat natural mueren antes de terminar en una casa.

El mascotismo es una acción ilegal que retira a los animales de su hábitat natural y pone a su especie en peligro de extinción. Para encontrar algunos ejemplos no hay que ir lejos en el tiempo ni en el espacio.

Este sábado al mediodía, una vecina del pasaje El Trabajador, a dos cuadras del San Luis Shopping Center, llamó al 911 para denunciar que ella y su marido habían visto un puma.

Policías y rescatistas del Subprograma de Biodiversidad salieron a la búsqueda, pero tras horas de rastrillaje no encontraron al animal. 

“Muchos de estos ejemplares son atrapados para la venta, lo que tiene consecuencias para el medio ambiente y para la salud de los humanos”, dijo Laura Gómez Vinassa, técnica del Área de Fauna del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción.

La extracción, la tenencia y la venta de un ejemplar silvestre también tiene consecuencias jurídicas. La Ley Provincial 217 de 2004 prohíbe estas acciones y sanciona con una multa a aquellos que transgredan la norma. 

Florencia Tessaro, técnica del Área Flora y Fauna del mismo ministerio, explicó que a nivel global, se calcula que el 80 por ciento de los animales que ingresan a la cadena de tráfico de especies mueren antes de llegar a ser una mascota. "Esto se debe al estrés por la captura, las condiciones de hacinamiento y los métodos de traslado, ya que muchas veces los drogan o alcoholizan para que duerman", explicó.

Incluso una vez que están en una casa o enjaulados se declaran "muertos" para la naturaleza, debido a que se acortan los años de vida, se estresan, se lastiman y aunque los liberen no puede readaptarse a la naturaleza.

Según Gómez Vinassa, cuando rescatan a un puma o un ave que estuvo en cautiverio "muchas veces resulta muy difícil devolverlos a su hábitat. Porque no desarrollaron los comportamientos de su especie”. “La gente no le salva la vida, sino que los mata, es como si no existiera en el ecosistema”, agregó Tessaro.

“Nunca va a estar en las condiciones que estaría en su ambiente natural. La falta de espacio, las limitaciones de estímulo y la mala alimentación le acortan la vida”, indicó la encargada del Subprograma de Biodiversidad.

Las rescatistas coinciden que en el caso de los pumas cachorros nunca crecen en estatura por la falta de calcio. La leche y la carne que les puede proveer un humano no son igual a la que les puede brindar su madre. También, tienen problemas de comportamiento y resaltaron que la "domesticación no existe, sólo los amansa". Y consideran que el animal puede reconocer al humano como "proveedor de alimentación", pero no está preparado para entender, respetar o corresponder.

Además de los pumas, en San Luis se mascotizan muchas aves como loros, reinas moras, cardenales, pipiteros. También iguanas, tortugas y zorros.

Estos ejemplares pueden transmitir enfermedades a otros animales y a los humanos. Como la psitacosis (una enfermedad respiratoria muy grave para los niños y ancianos). Las tortugas transmiten salmonelosis.

"En Villa Mercedes casi todos los veranos se produce un brote de psitacosis", aseguró Tessaro.

La extracción de los cardenales amarillos para ingresarlos al mercado ilegal produjo la desaparición de la especie en muchas zonas de la provincia y ahora se encuentra en peligro de extinción, al igual que la tortuga de tierra. "Sí se pueden tener de mascotas los animales domésticos, de granjas y algunos de criadero autorizados", dijo.

Gómez Vinassa agregó que hay que ser conscientes que cada especie cumple un rol dentro la naturaleza. Y que sólo se logra el equilibrio cuando trabajan cada una en comunidad. "El puma en nuestra provincia es un depredador, un carnívoro tope, que está por encima de las otras especies. Es el encargado de controlar a otros poblaciones como los herbívoros y con ellos la vegetación", añadió. “Por la extracción de ejemplares de pumas en nuestra provincia hay localidades con muchas vizcachas. Si nosotros extraemos al depredador se produce una súper población de otras especies. En el caso de las aves pasa lo mismo. Alteramos siempre al equilibrio de la naturaleza”, explicó.

Recomiendan que si alguien encuentra un cachorro de puma, no lo lleven al domicilio creyendo que está abandonado. "Muchas veces las madres suelen alejarse cuando van a cazar", remarcó y pidió que si algún ciudadano sabe de animales en cautiverio de especies silvestres puede realizar una denuncia anónima al Ministerio de Medio Ambiente o a la Policía. Y si alguien tiene en su casa alguna especie mascotizada y se arrepiente, el ministerio se encarga de ir a buscarlo y trasladarlo al Centro de Conservación de Vida Silvestre.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

El mascotismo, una conducta que destruye las especies

Ocho de cada diez ejemplares privados de su hábitat natural mueren antes de terminar en una casa.

Prisión. Los pumas que son capturados de cachorros nunca pueden reinsertarse a su vida silvestre. Foto: El Diario.

El mascotismo es una acción ilegal que retira a los animales de su hábitat natural y pone a su especie en peligro de extinción. Para encontrar algunos ejemplos no hay que ir lejos en el tiempo ni en el espacio.

Este sábado al mediodía, una vecina del pasaje El Trabajador, a dos cuadras del San Luis Shopping Center, llamó al 911 para denunciar que ella y su marido habían visto un puma.

Policías y rescatistas del Subprograma de Biodiversidad salieron a la búsqueda, pero tras horas de rastrillaje no encontraron al animal. 

“Muchos de estos ejemplares son atrapados para la venta, lo que tiene consecuencias para el medio ambiente y para la salud de los humanos”, dijo Laura Gómez Vinassa, técnica del Área de Fauna del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción.

La extracción, la tenencia y la venta de un ejemplar silvestre también tiene consecuencias jurídicas. La Ley Provincial 217 de 2004 prohíbe estas acciones y sanciona con una multa a aquellos que transgredan la norma. 

Florencia Tessaro, técnica del Área Flora y Fauna del mismo ministerio, explicó que a nivel global, se calcula que el 80 por ciento de los animales que ingresan a la cadena de tráfico de especies mueren antes de llegar a ser una mascota. "Esto se debe al estrés por la captura, las condiciones de hacinamiento y los métodos de traslado, ya que muchas veces los drogan o alcoholizan para que duerman", explicó.

Incluso una vez que están en una casa o enjaulados se declaran "muertos" para la naturaleza, debido a que se acortan los años de vida, se estresan, se lastiman y aunque los liberen no puede readaptarse a la naturaleza.

Según Gómez Vinassa, cuando rescatan a un puma o un ave que estuvo en cautiverio "muchas veces resulta muy difícil devolverlos a su hábitat. Porque no desarrollaron los comportamientos de su especie”. “La gente no le salva la vida, sino que los mata, es como si no existiera en el ecosistema”, agregó Tessaro.

“Nunca va a estar en las condiciones que estaría en su ambiente natural. La falta de espacio, las limitaciones de estímulo y la mala alimentación le acortan la vida”, indicó la encargada del Subprograma de Biodiversidad.

Las rescatistas coinciden que en el caso de los pumas cachorros nunca crecen en estatura por la falta de calcio. La leche y la carne que les puede proveer un humano no son igual a la que les puede brindar su madre. También, tienen problemas de comportamiento y resaltaron que la "domesticación no existe, sólo los amansa". Y consideran que el animal puede reconocer al humano como "proveedor de alimentación", pero no está preparado para entender, respetar o corresponder.

Además de los pumas, en San Luis se mascotizan muchas aves como loros, reinas moras, cardenales, pipiteros. También iguanas, tortugas y zorros.

Estos ejemplares pueden transmitir enfermedades a otros animales y a los humanos. Como la psitacosis (una enfermedad respiratoria muy grave para los niños y ancianos). Las tortugas transmiten salmonelosis.

"En Villa Mercedes casi todos los veranos se produce un brote de psitacosis", aseguró Tessaro.

La extracción de los cardenales amarillos para ingresarlos al mercado ilegal produjo la desaparición de la especie en muchas zonas de la provincia y ahora se encuentra en peligro de extinción, al igual que la tortuga de tierra. "Sí se pueden tener de mascotas los animales domésticos, de granjas y algunos de criadero autorizados", dijo.

Gómez Vinassa agregó que hay que ser conscientes que cada especie cumple un rol dentro la naturaleza. Y que sólo se logra el equilibrio cuando trabajan cada una en comunidad. "El puma en nuestra provincia es un depredador, un carnívoro tope, que está por encima de las otras especies. Es el encargado de controlar a otros poblaciones como los herbívoros y con ellos la vegetación", añadió. “Por la extracción de ejemplares de pumas en nuestra provincia hay localidades con muchas vizcachas. Si nosotros extraemos al depredador se produce una súper población de otras especies. En el caso de las aves pasa lo mismo. Alteramos siempre al equilibrio de la naturaleza”, explicó.

Recomiendan que si alguien encuentra un cachorro de puma, no lo lleven al domicilio creyendo que está abandonado. "Muchas veces las madres suelen alejarse cuando van a cazar", remarcó y pidió que si algún ciudadano sabe de animales en cautiverio de especies silvestres puede realizar una denuncia anónima al Ministerio de Medio Ambiente o a la Policía. Y si alguien tiene en su casa alguna especie mascotizada y se arrepiente, el ministerio se encarga de ir a buscarlo y trasladarlo al Centro de Conservación de Vida Silvestre.

Logín