eldiariodelarepublica.com
El futuro llegó para el Brexit

Escuchá acá la 90.9
X

El futuro llegó para el Brexit

El extenso y controvertido “acuerdo” de Brexit negociado por la primera ministra británica Theresa May, con Bruselas, Bélgica, sede de la Unión Europea, vuelve al Parlamento británico, que reanudó sus trabajos tras unas vacaciones en las que nada parece haber cambiado su disposición a tumbar el texto.

A menos de tres meses del 29 de marzo, en que Reino Unido debe salir de la Unión Europea, el país sigue sin ratificar un acuerdo que le permita hacerlo de forma ordenada, evitando un Brexit brutal que tendría caóticas consecuencias.

Los defensores de una salida neta de la Unión Europea consideran que el acuerdo negociado con Bruselas hace concesiones inaceptables al bloque y no respeta los deseos del 52% de británicos que en 2016 votaron en referéndum a favor del Brexit.

Su bestia negra es el denominado “backstop”, un mecanismo ideado para evitar una frontera dura entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte por temor a debilitar el Acuerdo de Paz que en 1998 puso fin a 30 años de sangriento conflicto.

Este mecanismo prevé que Irlanda del Norte conserve las reglas del mercado único europeo, permitiendo mantener abierta la frontera. Y para no imponer barreras administrativas con el resto del país, todo Reino Unido permanecería en una unión aduanera con Europa.

El “backstop” solo debería entrar en vigor si no se encuentra una solución mejor en el marco de la futura relación que ambas partes deben negociar durante el período de transición, previsto hasta finales de 2020 pero prolongable dos años más.

Aún así, el ala dura del Partido Conservador de May teme que acabe manteniendo al Reino Unido indefinidamente atrapado en las redes europeas. Y el pequeño partido norirlandés DUP, de cuyo apoyo clave depende la primera ministra para gobernar, se sigue oponiendo a que la provincia tenga un trato diferente.

“Hasta ahora, los problemas fundamentales que hacen de este acuerdo un mal acuerdo no parecen haberse solucionado”, afirmó el diputado del DUP Nigel Doods. La Cámara de los Comunes debía votar el texto el 11 de diciembre, pero ante la evidencia de que se encaminaba a un estrepitoso fracaso, May anuló la sesión y afirmó que pediría nuevas garantías a sus socios europeos.

Emprendió así una gira por varias capitales antes de una cumbre en Bruselas de la que no sacó nada. Los contactos siguieron durante el receso navideño: May mantuvo conversaciones con los dirigentes de España, Alemania, Holanda y Francia, informó un portavoz de Downing Street, asegurando que “como siempre fueron constructivas”.

El Parlamento debe reanudar el debate en estos días, antes del histórico voto previsto la próxima semana. Y aunque no parece haber obtenido cambios de la UE, May se esforzará por ofrecer algo a los diputados para que no tumben el acuerdo.

“En los próximos días, no miraremos solo a la UE sino también a lo que podemos hacer a nivel nacional: así estableceremos medidas específicas para Irlanda del Norte, haremos propuestas para incrementar el rol del Parlamento en la próxima etapa de las negociaciones y seguiremos trabajando para lograr mayores garantías”, afirmó.

May ya advirtió a los diputados que tumbar el texto precipitaría al país a un “terreno desconocido”. Por si acaso, se están acelerando los preparativos para un Brexit sin acuerdo: incluso a comienzos de la semana se ensayó la utilización de un aeropuerto abandonado de Kent, en el sur de Inglaterra, como aparcamiento para un centenar de camiones en un intento de descongestionar los monstruosos atascos en los puertos que podría provocar el restablecimiento de controles aduaneros.

A pesar de todos los pormenores necesarios y lógicos, el futuro llegó para el Brexit y el Reino Unido debe convivir con sus decisiones.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

El futuro llegó para el Brexit

El extenso y controvertido “acuerdo” de Brexit negociado por la primera ministra británica Theresa May, con Bruselas, Bélgica, sede de la Unión Europea, vuelve al Parlamento británico, que reanudó sus trabajos tras unas vacaciones en las que nada parece haber cambiado su disposición a tumbar el texto.

A menos de tres meses del 29 de marzo, en que Reino Unido debe salir de la Unión Europea, el país sigue sin ratificar un acuerdo que le permita hacerlo de forma ordenada, evitando un Brexit brutal que tendría caóticas consecuencias.

Los defensores de una salida neta de la Unión Europea consideran que el acuerdo negociado con Bruselas hace concesiones inaceptables al bloque y no respeta los deseos del 52% de británicos que en 2016 votaron en referéndum a favor del Brexit.

Su bestia negra es el denominado “backstop”, un mecanismo ideado para evitar una frontera dura entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte por temor a debilitar el Acuerdo de Paz que en 1998 puso fin a 30 años de sangriento conflicto.

Este mecanismo prevé que Irlanda del Norte conserve las reglas del mercado único europeo, permitiendo mantener abierta la frontera. Y para no imponer barreras administrativas con el resto del país, todo Reino Unido permanecería en una unión aduanera con Europa.

El “backstop” solo debería entrar en vigor si no se encuentra una solución mejor en el marco de la futura relación que ambas partes deben negociar durante el período de transición, previsto hasta finales de 2020 pero prolongable dos años más.

Aún así, el ala dura del Partido Conservador de May teme que acabe manteniendo al Reino Unido indefinidamente atrapado en las redes europeas. Y el pequeño partido norirlandés DUP, de cuyo apoyo clave depende la primera ministra para gobernar, se sigue oponiendo a que la provincia tenga un trato diferente.

“Hasta ahora, los problemas fundamentales que hacen de este acuerdo un mal acuerdo no parecen haberse solucionado”, afirmó el diputado del DUP Nigel Doods. La Cámara de los Comunes debía votar el texto el 11 de diciembre, pero ante la evidencia de que se encaminaba a un estrepitoso fracaso, May anuló la sesión y afirmó que pediría nuevas garantías a sus socios europeos.

Emprendió así una gira por varias capitales antes de una cumbre en Bruselas de la que no sacó nada. Los contactos siguieron durante el receso navideño: May mantuvo conversaciones con los dirigentes de España, Alemania, Holanda y Francia, informó un portavoz de Downing Street, asegurando que “como siempre fueron constructivas”.

El Parlamento debe reanudar el debate en estos días, antes del histórico voto previsto la próxima semana. Y aunque no parece haber obtenido cambios de la UE, May se esforzará por ofrecer algo a los diputados para que no tumben el acuerdo.

“En los próximos días, no miraremos solo a la UE sino también a lo que podemos hacer a nivel nacional: así estableceremos medidas específicas para Irlanda del Norte, haremos propuestas para incrementar el rol del Parlamento en la próxima etapa de las negociaciones y seguiremos trabajando para lograr mayores garantías”, afirmó.

May ya advirtió a los diputados que tumbar el texto precipitaría al país a un “terreno desconocido”. Por si acaso, se están acelerando los preparativos para un Brexit sin acuerdo: incluso a comienzos de la semana se ensayó la utilización de un aeropuerto abandonado de Kent, en el sur de Inglaterra, como aparcamiento para un centenar de camiones en un intento de descongestionar los monstruosos atascos en los puertos que podría provocar el restablecimiento de controles aduaneros.

A pesar de todos los pormenores necesarios y lógicos, el futuro llegó para el Brexit y el Reino Unido debe convivir con sus decisiones.

Logín